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Colaboración

Jesús de Galíndez y el coloso de Rodas

Por Koldo San Sebastián - Jueves, 26 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:12h

En 1956 desaparecía para siempre en Nueva York Jesús de Galíndez, delegado del Gobierno Vasco, profesor en la Universidad de Columbia, periodista, escritor e informador de diferentes agencias gubernamentales de los Estados Unidos. Sobre Galíndez han aparecido multitud de libros en todo tipo de formatos y con intencionalidad diversa. La nómina de autores es amplia: Basaldua, Amezaga, Unanue, Elosegui, Urquijo, Vázquez Montalbán, McKeever… Y, como en botica, hay de todo.

En la biografía de Jesús de Galíndez hay algo que siempre me ha llamado la atención: su infinita capacidad de trabajo. Era capaz de escribir artículos, libros (de diferentes géneros), llevar la gestión de la Delegación del Gobierno Vasco (en años claves), participar en las actividades de la comunidad vasca (no se perdía una), enseñar la Universidad de Columbia, preparar su tesis y, además, ser informador del FBI. El dios Helios que sujetaba sus extremidades en la entrada del puerto de Rodas era una vela vacilante comparada con el potente foco del vasco.

Hace unos días, Iñaki Egaña escribía un artículo que es un monumento a la manipulación. Por ejemplo, asegura: “Sólo la intención de borrar la memoria de la actuación pro yankee del PNV durante la Guerra Fría, con sus múltiples facetas opacas, mantiene esta absurda tesis” (la de que Jesús de Galíndez es un desaparecido). El señor Egaña obvia que, en la actuación “pro yankee”, el PNV no estuvo solo. Participaron elementos destacados de la izquierda abertzale. ¿Era ANV izquierda abertzale sí o no?. De ANV eran, durante la Guerra Fría, Andonegui, Irujo (Pedro Mari), Ordoki, Salegi… Hasta Monzón, padre fundador de Herri Batasuna, que hasta 1946 fue uno de los máximos responsables del Servicio Vasco de Información, en su calidad de consejero de Gobernación y jefe de la oficina de México.

El Gobierno Vasco combatía todos los totalitarismos. Y el comunismo fue uno de ellos. No logró acabar con el franquismo (el dictador murió en la cama) pero, como institución, estuvo en el desfile de la victoria en Burdeos (Segunda Guerra Mundial) y está en el bando vencedor de la Guerra Fría. Resultan curiosas las diferentes varas de medir: la URSS fue aliada de Hitler entre 1939 y 1941. Sobre esto, determinada historietagrafía pasa siempre sobre ascuas. Viktor Zemskov, del Instituto de Historia de la Academia Rusa, que revisó y estudió los sistemas de represión stalinistas: el Gulag, las cárceles, la estadística de fusilados, deportados, etc… Por no entrar en otros datos (exagerados): durante la dictadura de Stalin fueron cerca de 800.000 los fusilados y otros 600.000 murieron en presidio, por no hablar de confinados, deportados, etc. que suman muchísimos miles de muertos.

Otra de las afirmaciones de Egaña que producen vergüenza ajena es cuando habla de “la gran transferencia de fondos del departamento de Estado de Washington para la creación de la Democracia Cristiana en Europa, con el fin de afrontar por vía oficial el auge del comunismo”. Pero la cosa no queda ahí, asegura el articulista de Gara que fue “una transferencia que se hizo a través de Galíndez y por extensión del PNV. Sería el partido entonces liderado por el lehendakari Agirre (sic) el que se hizo con la dirección de la Democracia Cristiana europea por decisión estadounidense. Hasta que en 2000 el PP logró la expulsión del PNV de la Internacional Demócrata-Cristiana. No hubo pago simbólico siquiera por los servicios prestados”. Veamos: efectivamente, el departamento de Estado se apoyó en demócrata-cristianos exiliados para extender las ideas democráticas entre los católicos de Latinoamérica, cuyas simpatías estaban con las fuerzas del Eje (básicamente, Alemania, Italia y Japón, y también la España de Franco). Pero algunos no necesitaban “transferencias”. En aquellos momentos, los belgas, por ejemplo, contaban con los fondos que les llegaban del Congo. A medida que se iban liberando los países de la ocupación nazi, fueron instalándose en los mismos gobiernos demócratacristianos. Por cierto, países que contaban con embajadas, consulados, oficinas comerciales… en Estados Unidos. ¿Necesitaban a Galíndez (que había llegado a Nueva York después de la Guerra Mundial) para que les “llevase” el dinero? ¿Cuándo ha sido Aguirre el líder de la Democracia Cristiana-Europea? Aguirre ha pertenecido a un comité honorífico, pero no me suena que fuese el jefe de Schuman, De Gasperi, Adenauer, Van Zeeland… Igual sí, pero no me suena.

Egaña considera que lo de la desaparición de Galíndez es “un mito que no se sostiene”, porque el cadáver fue ya identificado “sin ningún género de dudas” y sus “presuntos” (la presunción es de Egaña) huesos guardados en el cajón de un juez dominicano. Y es que, claro, “un sector del PNV prefería mantener a Galíndez en la esfera de los desaparecidos”. ¿Qué sector del PNV exactamente? Y para qué quiere mantener al bueno de Galíndez en tal “esfera”? El gran hallazgo historietográfico hubiese sido que nuestro intrépido escritor demostrase que Galíndez no estaba muerto, que estaba de parranda. Mito, mito, el del coloso de Rodas.Periodista


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