Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Tribuna abierta

Hegemonía y algo más

Por Antoni Segura i Mas - Jueves, 26 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Imagen

Galería Noticia

Imagen

En el sistema político español se ha abierto una pugna por

la hegemonía en la izquierda

y en la derecha que solo indirectamente tiene que ver con la cuestión territorial

y el derecho a decidir.

Hasta poco antes de que terminara el plazo, todavía había quien pensaba que, como sucedió en Cataluña, habría Gobierno del último minuto. No fue así y ya hay convocadas nuevas elecciones para el próximo 26 de junio. El milagro a la catalana resultaba imposible por tres razones.

En primer lugar, porque faltaba un elemento en común que hiciera posible el pacto. En Cataluña, a pesar de la distancia ideológica -y muy especialmente en políticas sociales y en el mecanismo del proceso de desconexión con el Estado español-, Junts pel Sí y la CUP comparten una hoja de ruta: creación de estructuras de Estado, proceso constituyente, referéndum sobre la nueva constitución y proclamación de la República catalana. Los partidos españoles carecen de ese objetivo común porque, en el fondo, no dan crédito al proceso de ruptura emprendido por una gran parte de los ciudadanos de Cataluña -y desde un plano distinto de Euskadi y Galicia-, que dan por muerta la vía autonomista y no se fían de las proclamas federalistas de un PSOE que nunca las implementó cuando estaba en el gobierno. Esa incredulidad estatal -cuando no menosprecio o ignorancia- ha hecho imposible que llegaran a acuerdos incluso en aquello que defienden a capa y espada tres de los cuatro partidos mayoritarios del Parlamento español: la Constitución y la unidad de España. Un parlamento en el que, además y por primera vez, había más de una cuarta parte de diputados que defendían la celebración de un referéndum en Cataluña. Todo un indicador de los cambios que se están produciendo y del avance del convencimiento (no solo en Cataluña o Euskadi) de que los conflictos políticos -territoriales y de soberanía- solo tienen solución por vías democráticas que se materializan en la consulta a los ciudadanos.

En segundo lugar, porque en Cataluña tras las elecciones del 27 de septiembre de 2015, existía una mayoría parlamentaria muy sólida (Junts pel Sí, 62 diputados sobre un total de 135) y sin ninguna opción aritmética alternativa posible. Así pues, el pacto entre Junts pel Sí y la CUP permite una holgada mayoría absoluta aunque solo represente el 48% de los votos. Sin embargo, es un error de análisis de los medios y los partidos españoles considerar que el 52% restante corresponde a ciudadanos que rechazan el derecho a decidir. De hecho, CSQP (Catalunya Sí que es Pot ), con el 9% de los votos emitidos, defiende -y su alter ego en las elecciones del 20D, En Comú Podem, con el 25% de los votos- junto con Podemos en el 20-D, la realización de un referéndum en Cataluña.

Por último, los resultados del 20-D ponen de manifiesto que en el sistema político español se ha abierto una pugna por la hegemonía en la izquierda y en la derecha que solo indirectamente tiene que ver con la cuestión territorial y el derecho a decidir. Esa pugna hacía imposible el pacto entre opciones ideológicamente colindantes, de ahí que el único acuerdo alcanzado, pero claramente insuficiente para formar Gobierno, fuera contranatura. El PSOE nunca tuvo intención de pactar con Podemos -y, en el fondo, tampoco la tuvo Ciudadanos de hacerlo con el PP- puesto que ambos se disputan un mismo espacio electoral que esperan mejorar en las elecciones del 26-J.

El mapa de los resultados por comunidades evidencia dicha pugna. El PP fue la fuerza política más votada en Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, La Rioja, Aragón, Navarra, Baleares, Valencia, Murcia y Canarias;el PSOE, en Andalucía y Extremadura;el PNV, en Euskadi;y En Comú Podem, en Cataluña. En la segunda y la tercera fuerza política más votada por comunidades se perciben mucho mejor los cambios. El PP ocupa el segundo lugar en Andalucía y Extremadura;el PSOE, en Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Murcia y La Rioja;Podemos, en Baleares, Valencia, Galicia, Madrid, Navarra, Euskadi;y ERC, en Cataluña. El PSOE figura en tercer lugar en Baleares, Cataluña, Valencia, Galicia, Navarra y Euskadi;Podemos, en Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Extremadura y La Rioja;y C’s, en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid y Murcia. El PP es la fuerza política menos votada en Cataluña y Euskadi.

En suma, PP y PSOE siguen manteniendo una extensa presencia territorial aunque con tendencia a la baja ya que la distancia con Ciudadanos y, sobre todo, con Podemos se reduce de tal manera que en algunas comunidades ya no son la principal fuerza parlamentaria y, en algunos casos, ni tan siquiera la segunda. De ahí que las elecciones del 26-J no puedan interpretarse exactamente como una segunda vuelta ya que son varios los factores que pueden modificar notablemente los resultados del 20-D. Por una parte, la lacra de la corrupción sigue aportando nuevos casos que afectan al PSOE y reiterada y especialmente al PP, hasta el extremo de que muchos medios hablan ya de redes de corrupción sistémicas. Por otro, parece claro que hay lobbies (poderes económicos y mediáticos) interesados en sustituir una derecha de regusto rancio, poco eficaz y, en ocasiones, nostálgica del franquismo, por una nueva centroderecha rejuvenecido con aires de renovación, de progreso y de modernidad que, sin embargo, defiende con la misma contundencia la indivisibilidad de España (no olvidemos que C’s surge en Cataluña en contraposición al “nacionalismo obligatorio” que, según sus promotores, era dominante y obtuvo su primera representación parlamentaria, 3 diputados, en las elecciones catalanas de 2006). Por último, se sitúa en tercer lugar una nueva izquierda, joven, iconoclasta, con aires de leninismo 2.0 pero con un fondo socialdemócrata, que a menudo peca de prepotencia y soberbia (la escenificación de una propuesta de gobierno con el PSOE ante los medios, sin comunicárselo previamente a Pedro Sánchez, hacían prácticamente imposible el pacto con los socialistas;de la misma manera que el acuerdo previo del PSOE con Ciudadanos impedía cualquier pacto con Podemos).

En definitiva, la posibilidad del sorpasso al PSOE el 26-J tras el acuerdo entre Podemos e IU está más viva que nunca a pesar de las malas perspectivas electorales que inicialmente se le auguraban a Podemos. Mucho menos factible se vislumbra en el bloque de la derecha. Y, no obstante, la dirección -o los barones- del PSOE parece no haber entendido el cambio que se ha producido: la tozudez de gobernar en solitario con el apoyo de Ciudadanos y, por activa (voto afirmativo en la investidura) o por pasiva (abstención) con el de Podemos e IU indica un alejamiento de la realidad ya que con los resultados del

20-D (PSOE, 5.530.779 votos;Podemos y las confluencias, 5.189.463;IU, 923.133) no había otra alternativa que un gobierno de coalición. El mismo alejamiento se advierte en el inmovilismo -o la pereza- de Mariano Rajoy. Como colofón, la negativa a contar con los partidos nacionalistas o independentistas (ERC, 9 diputados;DL, 8;EAJ/PNV, 6;EH Bildu, 2 y CCa-PNC, 1) impedía la formación de mayorías estables ya que en conjunto representaban el 8% de los diputados del Parlamento.

En conclusión, más allá de los resultados que arrojan las primeras encuestas, todavía muy mediatizadas por los resultados del pasado 20-D, las elecciones del 26-J pueden deparar sorpresas y cambios notables provocados por el hartazgo de la corrupción, la ausencia de renovación y de propuestas innovadoras en los tradicionales partidos mayoritarios (PP y PSOE), la pugna por la hegemonía en el campo de la izquierda y de la derecha y el posicionamiento sobre la cuestión territorial y el derecho a decidir.

Las elecciones del 26-J no puedan interpretarse exactamente como una segunda vuelta ya que son varios los factores que pueden modificar notablemente los resultados del 20-D


El PSOE parece no haber entendido el cambio que se ha producido: la tozudez de gobernar en solitario con el apoyo de Ciudadanos y, por activa o por pasiva con el de Podemos e IU indica un alejamiento de la realidad


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902