Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa

La reválida de Urruti

Manomanista de la LEP.M La segunda final del delantero de Zaratamo le cruza con Iker Irribarria, un pelotari novel y peligroso

Igor G. Vico José Mari Martínez - Jueves, 26 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:13h

Primer plano de Mikel Uurutikoetxea, que posa en su localidad natal, Zaratamo.

Galería Noticia

Primer plano de Mikel Uurutikoetxea, que posa en su localidad natal, Zaratamo.

Zaratamo- La invitación a la gloria le vino a Mikel Urrutikoetxea (Zaratamo, 1989) después de una desafortunada lesión de Oinatz Bengoetxea ya contada muchas veces. El billete del tercer puesto del Manomanista de la LEP.M de hace un año le abrió la puerta de la final, en la que ganó a Aimar Olaizola en un monumento efímero a los mejores envites de la modalidad reina de la historia manista. Carambolas de la vida, fue un hecho aislado, una cuestión de fortuna, que, depende de los barrios, se ve de un modo distinto, la que puso al de Zaratamo en aquel partido. De sus manos nació la victoria, una de las más grandes de los últimos años con la excepción emocional de la de Xala en 2011, la txapela y el colorado anual, que a Mikel le ha sentado de perlas. Dicen que a veces cuesta más mantenerse que llegar. Al vizcaino le costó romper y encontrar el inicio del camino, sus facultades le dieron la facilidad de andarlo y lograr el título del Cuatro y Medio y el Parejas, bordando lo increíble en una posición, la de zaguero, desconocida y una reinvención absoluta. La cuarta final seguida cerró el círculo que había abierto una casualidad que tumbó a Bengoetxea VI. La del Manomanista. La reválida. El Año I del reinado de Urrutikoetxea. El Campo Base de una escalada que vuelve a aludir a los lugares comunes que reiteran aquello de la dificultad de mantenerse o llegar. Eterna dicotomía.

En la arquitectura de sonidos que representa Zaratamo, con un silencio únicamente derribado por las explosiones en la cantera, que Mikel, cuando los escucha, se pone el dedo índice de la derecha a medio palmo de la oreja, el campeón y único pelotari de fuera de Navarra con la Triple Corona habla de sí mismo. “Tengo buenas sensaciones”, afirma. Su año ha sido una locura, una gran bola de nieve, pero que ha cristalizado en títulos y pasión en sus seguidores. La final contra Iker Irribarria del próximo domingo le viene en buen momento. “El otro día contra Altuna terminé bien. Acabé a gusto. Al principio, no había tenido mucho tiempo para preparar el campeonato y había dudas. Estas dos semanas me han venido muy bien y vamos a intentar mantener la chispa. Creo que estoy bien. A estas alturas, no se pueden hacer milagros”, desbroza el vizcaino. Y es que, tal y como se desarrolla el mundo manista actual, como una noria sin parones -aunque vayan a establecer vacaciones este año en junio por primera vez en la historia-, la vida del estelarista está abonada a una actividad frenética. De ahí, las dudas. De ahí, la falta de preparación. Pero Mikel es un camaleón. “Ya está todo el trabajo hecho. Físicamente y de manos me siento muy bien”, certifica.

La virtud del pelotari vizcaino, en su pose de manomanista nato, ha sido su reinterpretación de sí mismo. Todo talento. Todo trabajo. La fórmula del campeón. “En los últimos años he mejorado el físico, porque debuté muy delgado. He cogido peso y lo he notado. He mejorado. Se nota en la cancha. Hoy en día, cuando se endurecen los partidos, disfruto”, define. Un ejemplo: los 400 pelotazos contra un Ezkurdia sublime que acabó en victoria colorada. Un paso más, aunque él no sepa cómo valorarlo. “No sé si ese triunfo me ha hecho crecer. Yo siempre lo he tenido claro, siempre he sabido que iba a luchar cada partido e iba a seguir creyendo en mí y en mis posibilidades. En el Cuatro y Medio, contra Irujo, me dije que quería seguir luchando y que, si él me quería ganar, iba a ser sudando hasta el 22. Trabajé. Tuve la oportunidad de ganar aquella final. Contra Joseba también empecé por detrás e iba a luchar”, revela el campeón. La explosión acabó con el de Arbizu, en uno de los mejores encuentros de su vida deportiva, exprimiendo a un Mikel distinto: una muralla, un gólem. Rebelde con causa. “Yo sabía que no iba a ser fácil. Ezkurdia venía de ganar dos partidos, mostrando que está en un gran momento de juego. Físicamente siempre ha sido muy fuerte. Sabía que sería complicado. Seguí luchando hasta el final y gané en 400 pelotazos”, recuerda.

La realidad, como reconoce Urrutikoetxea, es que la mejora física se torna oro en los momentos clave mientras el corazón martillea, la cabeza sulfura y los pulmones arden. “En el partido, uno tiene que saber cómo va a aguantar. Las decisiones se toman más fácil cuando estás fresco que cuando estás cansado. A la hora de hacer una jugada o de pensar mejor, las opciones suelen ser más acertadas que cuando estás cansado”, certifica. Puro pragmatismo.

La presión del campeónAbonado a la tranquilidad de su realidad, Urrutikoetxea, pelotari frío, bastante relajado con las situaciones complicadas, asume que, ahora mismo, no siente la losa a sus espaldas de llevar el gerriko colorado. “Estar en la final es algo complicado y especial. Solo llegamos dos”, define. Eso sí, durante las jornadas anteriores sí que vinieron viejos recuerdos y el fantasma de la presión. “He notado presión de querer hacerlo bien y de querer demostrar y enseñar por qué voy de colorado. Sí que ha habido tensión, pero esto ya es una final y sumo cuatro seguidas. Creo que pocos pelotaris han conseguido eso. Es muy difícil”, confiesa Mikel, quien añade que “no tengo presión ahora, porque todo el mundo ha perdido alguna vez. Eso sí, ojalá que esta sea mi cuarta txapela”.

Enfrente, Iker Irribarria, debutante en el torneo y en una final de este calado, se mece como un contrincante tremendamente peligroso. Pero el vizcaino es el campeón. “Que yo tenga más experiencia no quiere decir que vaya a ganar el partido. Está al 50% y puede vencer cualquiera. Por mi parte, he llegado bien a pesar de las dudas de las primeras semanas. El día del partido cambia todo y hay otra presión”, manifiesta el todoterreno de Zaratamo, que apostilla que “Iker tiene un golpe terrible y domina. Parece fácil desde fuera, pero no lo es. Empalmar cada pelota y gozar como goza es complicado”.

La irrupción del zurdo de Arama, de hecho, ha supuesto una sorpresa: “Con las cualidades de Iker, sabíamos que iba a ser campeón, pero no esperas que sea tan pronto y ganando a manistas de la talla de Oinatz y Aimar. Es de primerísima línea y tendrá muchos años de pelota”. A pesar de todo, Mikel observa que “a Irujo, Olaizola II y Bengoetxea VI todavía les queda cuerda para rato”. No cree en el cambio generacional. Él abandera otra historia que rompe a cada paso. El domingo le toca reválida en Bilbao.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902