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Una planificación deportiva incomprensible

FRACASO EL | Retabet.es GBC ha realizado esta temporada hasta catorce fichajes,

pero ha fallado en muchos de ellos y va a acabar con solo seis o siete victorias

Néstor Rodríguez - Jueves, 19 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:16h

Vrkic, Motos, Landry, Lawrence, Urtasun y Wear, tras una derrota en Illunbe.

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Vrkic, Motos, Landry, Lawrence, Urtasun y Wear, tras una derrota en Illunbe.

donostia- El Retabet.es GBC acabará la temporada con seis o siete victorias, dependiendo de lo que haga el domingo ante el Estudiantes, que supone la peor cifra de su historia en la Liga ACB. En sus tres anteriores descensos, acabó con ocho, ocho y diez triunfos, respectivamente. Si bien partía con uno de los presupuestos más modestos de la competición, el apoyo de la Diputación y la entrada de Grupo Reta como patrocinador le permitían tener el suficiente dinero como para luchar con ciertas garantías por la salvación, en disposición de pelear de tú a tú con otros clubes como Fuenlabrada, Manresa, Obradoiro e incluso Joventut o Sevilla, todos ellos con una economía parecida. Sin embargo, la realidad ha demostrado que el GBC ha sido, con diferencia, el más flojo de los 18 equipos que abrieron la liga el pasado mes de octubre: a falta de una jornada, está a cuatro victorias de la salvación. Más allá de la mala suerte, las lesiones, la propia economía o incluso los arbitrajes -excusas o motivos esgrimidos por el club en algún momento- el fracaso es inexcusable y apunta directamente a la dirección deportiva. No en vano, en total el GBC ha realizado este curso catorce fichajes, errando en muchos de ellos.

Ya desde el mismo verano dio la sensación de que el GBC se movía tarde y mal en el mercado. Pedro Llompart, Andrés Rico, Andrew Lawrence, Txemi Urtasun, Zoran Vrkic y Landon Milbourne fueron las caras nuevas hasta la llegada de Ivan Johnson para completar el juego interior. Fichaje que fue un error de bulto, una decisión incomprensible por parte del club y cuyas consecuencias se han pagado caro. Su surrealista presentación ante los medios ha quedado ya como un estrambótico episodio en la historia del club. En vísperas de empezar la liga, el GBC cortó a Johnson y fichó a Travis Wear, un jugador que venía a ocupar la misma posición pero que tiene unas características muy diferentes. Fue el mejor ejemplo del desconcierto y poca claridad de ideas que tenían tanto el entrenador, Jaume Ponsarnau, como Germán Cea y Antonio Alonso, director general y secretario técnico del club y hombres encargados de realizar la plantilla, con más poder de decisión en este aspecto que la propia presidenta, Nekane Arzallus. La planificación deportiva, si es que la hubo en algún momento, brillaba por su ausencia. Por cierto que el club dijo en su momento que el equipo era “un 30% más caro” que el que había abierto el ejercicio un año antes y que estuvo muy cerca de salvarse. Un gasto que ha aumentado notablemente con las seis contrataciones realizadas con el curso en marcha. Además de bajar, la entidad donostiarra ha acumulado más deuda.

plantilla con carenciasYa incluso desde la pretemporada se percibió que la plantilla tenía muchas carencias en aspectos básicos en el basket como calidad ofensiva, rebote o condición física. Había lógicas dudas con jugadores como Wear, Milbourne o un Andrés Rico demasiado joven, y otros como Urtasun y Lawrence salían de lesiones, lo que les impidió hacer un correcto trabajo de preparación. Las palizas recibidas en las primeras citas ligueras contra Gran Canaria, Real Madrid y Barcelona, y el tropiezo en la sexta jornada contra el Fuenlabrada en casa confirmaron que el equipo no daba la talla. Para entonces, Jaume Ponsarnau ya había dado la voz de alarma en el club. “Nos hemos equivocado, es algo que puede pasar. La plantilla necesita refuerzos”, vino a decir el técnico catalán. El club no lo consideró así y, tras la derrota en la octava jornada ante el Sevilla, decidió destituir al técnico. Posteriormente, Germán Cea y Nekane Arzallus hablaron de que “no sacó rendimiento a la plantilla” y que “había que cambiar la metodología”. Que es igual que tildarlo como el máximo responsable del desastroso inicio (cero victorias por ocho derrotas). Cuando la realidad es que había demasiados jugadores que no daban la talla en la ACB y que otros que eran básicos en el equipo, caso de Llompart, Urtasun y Doblas, no daban el rendimiento esperado.

Entre Ponsarnau, Germán Cea y Antonio Alonso construyeron un equipo muy flojo, abocado al descenso desde el inicio

La falta de autocrítica del club a la hora de valorar su propia gestión deportiva ha contrastado con las palabras de Jaume Ponsarnau, quien sí admitía errores en la planificación en la entrevista concedida hace un mes a este periódico. “El primero fue que, para alargar la plantilla, buscamos jugadores que jugaran en más de una posición y esto es muy difícil. Ahí fallamos y el proyecto salió debilitado”. Se refería el extécnico a Lawrence, fichado para jugar de base y escolta, y Wear, quien debía compaginar los puestos de ala-pívot y pívot: “Queríamos a alguien que pudiese actuar con nuestra referencia, David Doblas. No queríamos que fuese una limitación, pero no encontramos ese jugador en el mercado”. Otro error fue construir el equipo en torno a Llompart, Urtasun y Doblas. El base tardó muchas semanas en encontrar su mejor nivel, el escolta venía lesionado y tardó también mucho en ser el referente exterior, y el pívot ha hecho con diferencia su peor temporada desde que está en Donostia. Si a eso se le añade que Milbourne tampoco funcionó, que Vrkic ha sido demasiado irregular y que Wear ha sido un jugador que ha demostrado muy poco salvo su buena muñeca, se entiende la nula competitividad del Retabet.es GBC.

fisac, un efímero revulsivoTras prescindir de Ponsarnau, Porfi Fisac fue el noveno fichaje del club. Poco después llegaron Danny Agbelese y Marcus Landry. La primera victoria vino sin ellos, en la undécima jornada en Tenerife, pero su llegada permitió que el equipo progresara y ganara a Manresa y Estudiantes. Para entonces, Urtasun y Llompart ya habían dado un paso adelante -demasiado tarde-, no así Doblas. El 25 de enero aterrizó Morayo Soluade, un base cedido por el Unicaja y que jugaba en la LEB Plata. Fue el duodécimo fichaje del curso, y un error más, amplificado por el hecho de que dos días después el Sevilla anunció la cesión de otro base, Hakanson, que ha dado un rendimiento infinitamente superior. El de Soluade es otro fichaje difícil de entender por parte de un club que esta temporada ha fichado hasta cuatro bases y cuatro ala-pívots. Una dato que muestra los bandazos de una dirección deportiva que cada vez estaba más cuestionada, aunque no por el club. “Antonio y Germán hacen un gran trabajo”, dijo en una entrevista Nekane Arzallus. Que también calificó hace poco de “sensacional” la labor de Porfi Fisac. “Bastante hacemos con lo que tenemos”, llegó a decir la presidenta. Como siempre, la falta de dinero era el argumento más utilizado para explicar el poco tino a la hora de fichar.

esfuerzo tardíoSin victorias que llevarse a la boca y con las lesiones de Olaizola y Urtasun -a lo que había que añadir la espantada de Travis Wear-, el club hizo un esfuerzo para traer a Taquan Dean y Urko Otegui, el primero un regreso polémico que apenas ha jugado dos partidos y el segundo un fichaje largamente esperado, ambos con un factor común: llegaron demasiado tarde, en una situación desesperada. Al igual que había sucedido un año antes con la marcha precisamente de Dean, el club reaccionó tarde ante las evidentes dificultades clasificatorias. Desde principios de diciembre hasta abril, el GBC no fichó a ningún jugador que subiera el nivel de la plantilla pese a que al equipo le seguía costando muchísimo ganar partidos y había jugadores cuyo rendimiento era insuficiente. Resultó también difícil de comprender por qué el club mantuvo tanto tiempo en la plantilla a Travis Wear, gastando en él una plaza de extracomunitario.

En definitiva, catorce fichajes y hasta 18 jugadores utilizados por Ponsarnau y Fisac. No entra ahí Ivan Johnson, que no llegó a debutar en partido oficial, y sí Xabi Oroz y Gaizka Maiza, reclutados a última hora debido a las lesiones. Que se han ido sucediendo sin que el club haya emitido partes médicos, síntoma de una dejadez evidente. Fue Fisac quien explicó que Rico se iba a perder la temporada por “un edema óseo en la columna” y que Dean tenía “molestias en una muñeca”. Tampoco el club ha anunciado el tiempo de baja de Lawrence, quien ha sufrido dos roturas de fibras en la segunda vuelta. La imagen en todos los aspectos ha sido pésima en esta recta final de curso en la que cada estamento del club ha parecido ir por libre mientras el equipo languidecía poco a poco en la cancha, con un bagaje de tres victorias en los últimos 18 compromisos. Fruto de una planificación deportiva incomprensible y que resulta, a estas alturas y por repetidamente mala, difícil de defender. Tres descensos en cuatro años, con el añadido de que este último ha sido el peor de todos, es una cifra que habla por sí sola y que obliga no solo a la reflexión, sino a empezar a hacer las cosas de otra manera.


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