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Un triste colista

el gbc hace otro penoso partido y pierde ante el unicaja por 60-86 en un desolador ambiente, con apenas 1.056 espectadores en la grada

Néstor Rodríguez Gorka Estrada - Jueves, 12 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:21h

Imagen de un ataque del GBC ayer en la que se puede apreciar la poca gente que había en las gradas.

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Imagen de un ataque del GBC ayer en la que se puede apreciar la poca gente que había en las gradas.

donostia- Gipuzkoa ha dado la espalda al Gipuzkoa Basket. Parece un juego de palabras pero es la realidad. Tres días después de bajar a la LEB Oro, ayer se confirmó la condición de colista del Retabet.es GBC. Encajó ante el Unicaja (60-86) su 27ª derrota en 32 jornadas y acabará la temporada en la última posición. Y lo hizo en un pabellón prácticamente vacío. Poco más de 1.000 personas acudieron a Illunbe. Resultó absolutamente desolador, tanto el propio equipo como el ambiente. De indiferencia total. Ni aplausos, ni silbidos. La afición ha dado la espalda a un proyecto absolutamente agotado, que no tiene ningún sentido si no cambia. Seguir igual resulta absurdo. Sus seguidores se lo pidieron abandonándolo ayer. Si los dirigentes de este club no se han dado cuenta de que esto no puede seguir así, apaga y vámonos. Que en la competición más mediática dejando a un lado el fútbol vayan a verte apenas 1.000 personas -a las que prácticamente les daba igual la victoria o la derrota- habla bien a las claras del punto al que ha llegado el GBC. Este proyecto ha tocado fondo porque no puede caer más bajo. Ni en la cancha ni fuera de ella.

Por primera vez en toda la temporada, el club no infló la asistencia y dio la cifra real de seguidores en las gradas: poco más de mil ayer

Lo único bueno que dejó el partido fue que el club dio la cifra real de asistencia al pabellón: 1.056 espectadores, que coincide con el conteo realizado por este periódico. Por fin. Después de hacer el ridículo durante toda la temporada, de ser el hazmerreír general por engordar -prácticamente duplicar- la asistencia de público a Illunbe, de dar números que nadie se creía porque resultaba evidente que no eran reales, el GBC al menos asumió su dura realidad: la afición le ha abandonado. Los poco más de 2.000 aficionados que han estado en las gradas a lo largo de la peor campaña de la historia se quedaron ayer en 1.000. La pérdida de aficionados en los últimos cuatro años se cuenta por miles. Lógico, teniendo en cuenta que este club ha bajado tres veces en este periodo de tiempo, que ha perdido muchos más partidos de los que ha ganado y que no ha conseguido que el territorio se identifique con un proyecto que hace aguas por todos lados. Porque a este abandono social se le une una situación deportiva insufrible y una economía de guerra, que empeora año a año. Pero si reconocer que solo fueron 1.056 espectadores es el primer paso hacia otra manera de hacer las cosas, bienvenido sea. Por cierto, la peor asistencia con diferencia de la historia de Illunbe. En cualquier partido de la LEB en el Gasca había más gente. Habría que desempolvar todos los libros de historia de la ACB y quizás no haya habido nunca un partido con tan poca gente.

Todo resultó muy, muy triste. Desde el ambiente en Illunbe hasta el equipo, que está absolutamente hundido y que encajó otra paliza. Una más dentro de una temporada con demasiados marcadores escandalosos en contra. El equipo nunca ha estado realmente metido en la pelea por salvarse. Ha estado siempre hundido, sin opciones desde que empezó la temporada perdiendo los diez primeros partidos. En la segunda vuelta, su desventaja respecto a la salvación ha sido como mínimo de dos victorias. Ahora es de cuatro. Y es que, lejos de luchar hasta el final por seguir en la ACB, acaba la temporada de mala manera. Con dos triunfos en los últimos 17 partidos, que suponen media liga. Con medio equipo lesionado -ni la suerte le ha acompañado al GBC- y con el otro medio haciendo la guerra por su cuenta. Pero para Nekane Arzallus, Porfi Fisac está haciendo un trabajo “sensacional”. Entonces, ¿quién o quiénes son los responsables de esta penosa situación? ¿Los jugadores? ¿O el club? Tranquiliza saber que Arzallus y compañía, según declaraciones de la propia presidenta, están haciendo “una reflexión”. Aunque va siendo hora de reflexionar menos y tomar decisiones, de hacer cambios. De decidir si merece la pena seguir así en la ACB. De cambiar de rumbo. De explicar de una vez por todas cómo está la economía. De hacer una autocrítica, y no de echar la culpa a los árbitros, a Ponsarnau, a Milbourne o a Travis Wear. Porque este club lleva desde el verano dando bandazos, fichando y volviendo a fichar, fallando. Tres descensos en cuatro años es una cifra que habla por sí sola. Es indefendible.

fácil para unicajaEl encuentro en sí tuvo muy poca historia. El Unicaja ganó como y cuando quiso. Al haber tan poco ambiente en la grada, parecía un entrenamiento abierto al público. Se oía el bote del balón y los gritos de jugadores y técnicos. Insólito. La igualdad duró hasta el descanso, al que se llegó con 38-42 para los visitantes, que en la reanudación subieron un poco la intensidad y no encontraron ninguna respuesta enfrente. Después de bajar el pasado domingo en Badalona, el equipo no tenía ni ganas de luchar. La temporada ha sido dificilísima para unos jugadores que no han dado la talla y que ayer se limitaron a cumplir el expediente, sin esforzarse más de la cuenta. El partido fue la confirmación de que Doblas no está -vaya temporada del capitán-, de que Llompart se encuentra muy solo en el puesto de base, de que hay fichajes como Soluade que nadie entiende o de que Landry piensa más en sí mismo que en el colectivo. El equipo que saltó ayer a la cancha era más de LEB que de ACB, fruto de una planificación deportiva sin pies ni cabeza en verano, de los intentos de solucionarlo malamente sobre la marcha y de las lesiones. El único que mantuvo el nivel fue Jordi Grimau, quizás el jugador más consistente a lo largo de la temporada, lo que no habla muy bien de muchos otros con bastante más caché y que deberían haber ofrecido un nivel mucho más alto. Lo mejor en la cancha fue la presencia de hasta cuatro guipuzcoanos: Maiza, Motos, Oroz y Otegui. Porque lo demás fue para llorar. 60-86. Otra paliza, puesto de colista confirmado y solo quedan dos partidos para que acabe la agonía. Qué colista más triste.


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