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Carlos Martín Beristain experto en víctimas y comisiones de la verdad

“Creemos que el ataque a los estudiantes en Iguala se debió a que uno de los autobuses podría llevar heroína”

Carlos Martín Beristain forma parte del grupo de expertos que ha prestado asistencia técnica a México en el caso de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa

Marta Martínez J.M. Martínez - Domingo, 8 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:15h

Carlos Martín Beristain

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Carlos Martín Beristain

donostia- El Gobierno mexicano ha decidido no renovar el mandato del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). El equipo internacional, del que forma parte el médico y doctor en Psicología Social vasco, Carlos Martín Beristain, experto en víctimas y comisiones de la verdad, presentó el pasado 24 de abril su segundo y último informe, en el que desmonta, una vez más, la versión oficial sobre el caso de la desaparición de 43 estudiantes en la ciudad de Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre de 2014 y señala las deficiencias del sistema de justicia mexicano. “El caso Ayotzinapa se puede resolver si hay voluntad política”, sostiene Beristain.

En líneas generales, ¿cuál es la conclusión a la que han llegado?

-En este informe hay nuevos hechos que pasaron esa noche y que no habían sido investigados. En concreto, un operativo mucho más complejo, siempre dirigido a no dejar salir a los autobuses de Iguala y, sobre todo, a un quinto autobús. La hipótesis que tenemos es que podía estar cargado de heroína y que sería la explicación del ataque masivo contra los normalistas. De ese autobús sobrevivieron todos los normalistas y no fue parado por la Policía municipal, sino por la Policía federal. Bajaron a los normalistas y escoltaron a ese autobús para que saliera del cerco del resto de los autobuses. Ese autobús no fue nunca atacado. Y también la Policía federal hizo un retén a la salida de Iguala para desviar el tráfico de la zona donde estaba el ataque a otro autobús, donde fueron desaparecidos un grupo de 15-20 normalistas. Luego, sabía algo de lo que estaba pasando y no intervino. También mostramos que la Policía estatal estuvo en el lugar.

¿Se trató entonces de un ataque coordinado por diferentes Policías?

-Al menos hubo participación de tres Policías municipales, hubo presencia y acción instrumental de la Policía federal en el desvío del tráfico, participación de la Policía estatal en la detención de uno de los choferes y presencia del ejército y otras Policías en varios de los lugares sin hacer nada, ni tomando notas ni informando de lo que pasaba.

¿Qué ocurrió con el quinto autobús?

-Cuando nosotros llegamos al país, entrevistamos a los normalistas sobrevivientes. El estado siempre habló de cuatro autobuses, pero a partir del testimonio de los normalistas vimos que había cinco. Pero ese quinto autobús no aparecía en el expediente de la fiscalía, lo cual nos llamó mucho la atención. Cuando pedimos las grabaciones de la estación de autobuses, ahí apareció el quinto autobús. Ese autobús salió de la ciudad, fue interceptado por la Policía federal, fue desviado por otra carretera y salió ileso de los ataques. Los estudiantes se bajaron, huyeron, les persiguieron durante dos horas y media, pero no dieron con ellos. El chófer del autobús hizo una declaración mintiendo sobre los hechos, pero encontramos un manuscrito firmado por él en el que contaba la verdad. Cuando nos mostraron el bus, hicimos un peritaje y había cinco o seis diferencias muy evidentes. Todo esto es muy sospechoso. Algo estaba pasando con ese bus.

¿Y qué pasó?

-Guerrero es un lugar en el que se produce el 90% de la heroína de México. El tráfico va de la ciudad de Iguala a Chicago, principalmente. Encontramos un caso de la DEA en Chicago que, a través de una interceptación telefónica, había descubierto al tipo que pagaba 10.000 dólares por modificar un autobús para poder llevar droga en un sitio oculto. Los jóvenes han tomado autobuses en muchos otros lugares y nunca ha habido una respuesta armada, de ese calibre.

¿Qué más fallos han encontrado en la versión oficial?

-Para empezar, la versión oficial minimizó los hechos. Señalaba que las Policías municipales de Iguala y de Cocula habían detenido a los jóvenes y los habían entregado al narcotráfico y que después habían sido asesinados y quemados en el basurero de Cocula. Ahí hay dos incongruencias. La versión oficial señalaba que estarían infiltrados por el cártel de Los Rojos, contrario a Guerreros Unidos, y que por eso se había dado el ataque. Pero nosotros descubrimos que el ejército, la Policía federal, la Policía estatal, las Policías municipales estaban monitoreando a los normalistas. Dos horas antes de que llegaran a la ciudad de Iguala ya sabían que eran normalistas y que iban a tomar buses para una marcha del 2 de octubre en el DF. Ninguna corporación les confundió con narcotraficantes. Otra versión decía que el presidente municipal, José Luis Abarca, había reaccionado así contra los jóvenes porque fueron a boicotear un acto político de su señora, pero los jóvenes no sabían de ese acto y llegaron a la ciudad una hora después de que terminara.

¿Y la segunda incongruencia?

-Sabemos que no sucedió la quema masiva de 43 jóvenes en el basurero de Cocula. Nosotros pedimos un peritaje porque había numerosas contradicciones entre los perpetradores. Y el peritaje demostró que ese hecho no había ocurrido ese día, que los daños que tenían que haberse dado alrededor, en la vegetación, no se dieron. Y que el nivel de combustible que se necesitaría para calcinar 43 cuerpos a tal grado de temperatura que sea imposible encontrar ADN entre los restos sería muchísimo mayor de la garrafa de gasolina que decían que habían utilizado. En este informe final de ahora mostramos además que las cinco personas que habían dado declaración señalando la historia del basurero tenían severos indicios de tortura. Lo cual también cuestiona la credibilidad de los testimonios.

La versión oficial dice que, tras incinerarlos, los perpetradores metieron los restos en bolsas de plástico y que después los tiraron al río.

-En una bolsa que se encontró en el río San Juan el 29 de octubre apareció el resto de Alexander Mora, el único normalista que ha sido identificado con pruebas de ADN. Lo que nosotros mostramos es que el día 28, un día antes de encontrarse la bolsa, un inculpado fue llevado a ese lugar de manera ilegal por el jefe de investigación criminal. También llegaron a esa zona un médico forense, antropólogo forense, personal de vídeo, fotografía, estuvieron inspeccionando la escena sin ningún registro legal. Recogieron pruebas. Es decir, hubo un operativo el día anterior sin sustento en la legalidad. Además, el inculpado, cuando fue detenido, solo tenía una lesión y cuando se le tomó declaración tenía 30. Diez horas después fue llevado a ese registro sin sustento legal y, después, al día siguiente, con todo organizado legalmente, fue llevado de nuevo como si fuera la primera vez a inspeccionar el lugar. Esto ha sido un escándalo en el país muy fuerte.

¿Qué implicación tuvieron realmente los narcotraficantes, si es que la tuvieron?

-Guerreros Unidos controla Iguala. La Policía municipal de Iguala estaba coludida con el narcotráfico y con Guerreros Unidos. Las comunicaciones telefónicas muestran que hay miembros de Guerreros Unidos que se comunican con Policías esa noche de forma profusa. Lo que no cuadra es la historia de los cinco detenidos que hablan del basurero de Cocula, porque la telefonía de uno de ellos da que está activa en otro lugar que no tiene nada que ver con ese basurero. No sabemos realmente si son estos de Guerreros Unidos los que participaron u otros, porque hay otras líneas de investigación. Hay otros miembros de Guerreros Unidos que fueron detenidos antes que estos cinco, pero luego se desecharon. Y nosotros hemos señalado que hay que investigar esto porque, según ellos, los jóvenes fueron llevados a otras zonas y esas zonas no han sido investigadas. La PGR (Fiscalía) se alineó con la historia del basurero, construyó esa historia y dejó de lado cosas que nosotros hemos señalado que hay que investigar.

¿Por qué no investigar otros escenarios? ¿Cuál es el argumento?

-El argumento que dan es que tuvieron la declaración de estos inculpados y que cuadraba con la historia. Lo que nosotros hemos visto es que hubo un intento de cerrar una historia rápido sin explorar otras alternativas y otras opciones que estaban delante. Hay una mezcla de falta de interés, negligencia y por otra parte dolo y complicidad de otros actores. Nosotros consideramos que, además de los hechos, se tiene que investigar todo esto porque ha puesto patas arriba la investigación del caso y las prácticas de investigación más estructurales de la PGR. Tiene que haber cambios estructurales de fondo en la investigación en México.

¿Como cuáles?

-Tienes una investigación absolutamente formalista, llena de papeles por todos lados y muy centrada en la forma y no en el contenido. Los servicios periciales deben ser independientes de la fiscalía, porque si no toda la prueba científica puede ser fácilmente sesgada en función de los intereses de la fiscalía. La investigación se centra fundamentalmente en declaraciones y eso es la puerta para la tortura y es la puerta para que se dejen de investigar otras cosas. Todo ese conjunto de factores los hemos señalado también como elementos clave para un cambio en la investigación que se tiene que dar en la PGR. Si no hay cambios en eso no se va a quebrar el círculo de violencia, impunidad, violación de derechos humanos en el que el país está inmerso.

¿Conoceremos algún día que pasó con los 43 normalistas?

-Sí se puede saber si hay una investigación en profundidad. El caso se puede resolver si hay voluntad política. Hay pactos de silencio que se tienen que quebrar.

¿Qué dicen los familiares?

-Los familiares nos dijeron que se les había quitado un peso de encima;el peso de una mentira. Ellos veían que la versión oficial no era cierta, pero no tenían las pruebas. Están movilizados y fortalecidos para que haya una investigación efectiva. Pero, por otra parte, ahora están más desamparados porque nosotros hemos sido su amparo, la gente en la que ellos depositaron su confianza para que la investigación pudiera avanzar.

Habla de obstáculos en la investigación. ¿Cómo ha sido la relación con las autoridades?

-La relación ha sido buena, pero les hemos ido señalando los obstáculos a los que nos hemos enfrentado. Y, frente a esos obstáculos, la actitud ha sido negarlos. Por ejemplo, pedimos ir una segunda vez a las cárceles para entrevistar a los inculpados, nos dijeron que sí, pero en la práctica fue que no.

las claves

“Las cinco personas que dieron la versión del basurero tenían severos indicios de tortura”

“Hay una mezcla de falta de interés, negligencia y, por otra parte, dolo y complicidad”

“Nosotros hemos sido el amparo de los familiares, la gente en la que ellos depositaron su confianza”

“Si no hay cambios en la forma de investigar no se va a quebrar el círculo de violencia e impunidad”


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