Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
sociedad

Un sobrino para “toda la vida”

La Diputación de Gipuzkoa busca a 20 familias o personas para acompañar y apoyar a menores de entre 15 y 17 años que no pueden vivir con sus familias y están tutelados por la propia institución, dentro del Proyecto Izeba

Un reportaje de Alicia Zulueta. Fotografía Iker Azurmendi - Sábado, 7 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Rukhsar y Ana siguen quedando para realizar actividades como pasear al perro de Ana, ‘Lagun’, por Alegia, donde reside Rukhsar ahora.

Galería Noticia

Rukhsar y Ana siguen quedando para realizar actividades como pasear al perro de Ana, ‘Lagun’, por Alegia, donde reside Rukhsar ahora.

A Ana Esnaola, natural de Lazkao, siempre le ha gustado la espontaneidad. Así que gracias a una charla informativa a la que acudió hace tres años ha ganado un auténtico “sobrino”. Así fue como la voluntad de ambos y el Proyecto Izeba les unió.

El objetivo de esta iniciativa, única en Gipuzkoa, es que voluntarios o voluntarias acompañen a jóvenes que están bajo la tutela de la Diputación Foral de Gipuzkoa, tanto locales como extranjeros. Son menores de entre 6 y 18 años que carecen “de una red familiar y necesitan personas que les apoyen y les proporcionen referentes para mejorar su calidad de vida”, explica la diputada foral de Política Social, Maite Peña.

Muchas veces, estos menores portan una mochila de sufrimiento, y lo cotidiano, para ellos es un privilegio. La Diputación anuncia que en este momento hay 20 jóvenes, de entre 15 y 17 años, esperando la participación de nuevas izebas u osabas.

“Cuando nos conocimos estaba nervioso” porque nunca había estado en una situación parecida, pero “salió todo muy bien”, añade Rukhsar, que entonces tenía 16 años. Normalmente, las primeras reuniones se mantienen con los tutores presentes, pero la tercera vez que se vieron “ella ya vino a buscarme y nos pudimos ir solos”. Entonces “fuimos cogiendo confianza y me invitaba a comer a su casa, a pasear con el perro, a tomar algo, celebramos mi cumpleaños y también fuimos de vacaciones a su casa de Cantabria”, enumera.

Intercambio cultural


El programa lleva nueve años en marcha, por los que han pasado 130 familias. De ellas, 93 siguen actualmente vinculadas al programa, ya sea porque siguen en él, o porque han preservado el vínculo. “Hemos comprobado que los lazos que se forjan entre las izebas y los jóvenes, aún cuando alcanzan la mayoría de edad, se siguen manteniendo”, recalca Peña.

Como en el caso de Ana y Rukhsar, que salieron del proyecto hace un año, cuando él cumplió los 18. Pero su relación es tan “bonita” que no se plantearon dejar el contacto. “Es un chaval muy majo, educado, agradecido y bromista. Ha sido fácil llevarse bien con él. Creo que somos especiales el uno para el otro”, afirma Ana. Aunque ya no se ven todas las semanas, tal y como hacían antes, sí que hablan a menudo por teléfono y quedan cuando pueden.

Una de las grandes aportaciones de estas relaciones es “el ámbito de afectividad” que no tienen estos menores en un piso tutelado, explica Iker Uson, responsable del proyecto y miembro de la fundación colaboradora Baketik. Les falta la exclusividad de tener a alguien solo para ellos. Por eso Rukhsar valora que Ana “siempre se preocupe por cómo” está. Le da seguridad “saber que está ahí para todo, tanto lo bueno como lo malo”. Por su parte, Ana intenta “darle calor y vida familiar, que es lo que falta en los centros”.

Ambos recuerdan el momento en el que Rukhsar cumplió la mayoría de edad y tuvo que ser trasladado. “Tenía miedo de que me mandaran lejos”, admite el joven. Ana también indica que en esa época lo encontraba muy “nervioso” y le estuvo dando ánimos. Así que el joven pidió que lo instalaran lo más cerca posible, en un piso tutelado en Alegia.

Otro de los puntos que se promueven en el proyecto es ofrecer “una nueva red de relaciones”, indica Uson. Estos jóvenes solo se relacionan con los menores del centro, que están en la misma situación, y con sus tutores. Por eso conocer el entorno de sus izebas les ayuda ampliar el foco de sus relaciones. Por ejemplo, Rukhsar es un gran amigo de los hijos de Ana, sobre todo de su hija que tiene dos años más que él. “Ella ahora trabaja en Barcelona pero cuando viene aquí suelo salir con ella y sus amigas a tomar algo”, cuenta el joven.

Por último, en el caso de los menores extranjeros, esta iniciativa intenta dar “una mirada más humana” sobre ellos, pues muchas veces existen prejuicios y miedo. Así, las izebas pueden explicarse en su entorno y desmontar esos rumores, además de aprender de su cultura. Ana ahora conoce las costumbres pakistaníes, y Rukhsar, que ya está “muy occidentalizado” se esfuerza por incluir palabras en euskera en su vocabulario. “No me costó adaptarme y Ana me ha enseñado cosas de su cultura que me han gustado mucho”, apunta el adolescente, que estudiará un curso de camarero.

Tanto la izeba como el sobrino ven “muy enriquecedora” esta relación familiar que va a durar “para siempre”.

¿qué es el proyecto?

Es una red de familias o personas que aceptan actuar como tíos acogedores de menores, de entre 6 y 18 años, que por diversos motivos viven separados de sus familias de origen y se encuentran bajo la tutela de la Diputación de Gipuzkoa.


¿cuál es su objetivo?

Contribuir a mejorar la calidad de vida de estos menores tutelados a través de una familia de referencia que colabore en su desarrollo personal.

tareas del voluntario

Ofrecer una actividad y relación social a través de encuentros periódicos, llamadas de teléfono y distintas formas de apoyo dentro de la disponibilidad de tiempo de la persona voluntaria.

requisitos

Los participantes deben ser mayores de edad, con o sin hijos, que quieran compartir de forma voluntaria parte de su tiempo con un menor en situación de vulnerabilidad. Es importante tener en cuenta el sufrimiento vivido por el menor y aceptarlo tal y como es.

apoyo al voluntario

Baketik, como fundadora y promotora del Proyecto Izeba, ofrece apoyo continuado a las personas voluntarias para aclarar sus dudas y aconsejarles en su relación con el menor. Además, se ofrece una cuantía económica mensual.


20 menores esperando

En este momento hay un total de 20 menores, de entre 15 y 17 años, esperando a ser acompañados por nuevasizebas. La Diputación Foral de Gipuzkoa anima a las personas interesadas a ponerse en contacto con Baketik.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902