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Kiko Betelu Médico de urgencias y montañero

“El gran peligro del Pirineo es que no le tenemos el debido respeto”

Kike Betelu presenta este lunes en Pamplona su libro ‘El médico en la mochila’ , con ilustraciones de Joseba Iruzubieta, ‘Iru’, y prólogo de Edurne Pasaban

Txus Iribarren Javier Bergasa - Sábado, 7 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Kiko Betelu

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Kiko Betelu

Pamplona- Kiko Betelu, especialista de Urgencias de profesión, montañero de afición y comentarista de Onda Vasca de ocasión, se ha convertido a lo largo de los últimos años en una especie de médico de cabecera de muchos montañeros. Rara es la semana que no recibe una llamada de Nepal u otros destinos perdidos pidiendo un consejo o una instrucción, además de que ha acompañado a varias expediciones al Himalaya y los Andes. Por ello, y consciente de que el tiempo es oro en el monte y hay que ser lo más autosuficiente posible, ha editado un sencillo libro que pretende ser una guía práctica para llevar en la mochila y poder salir de cualquier situación sobrevenida. Lo mismo en el Karakorum que la Mesa de los Tres Reyes. Su manual es a la atención sanitaria lo que la brújula a la orientación: es mejor tener unas nociones básicas para saber qué hacer por uno mismo que confiar en un rescate médico o en las pilas del GPS.

Normalmente al monte se va con el ‘gore tex’, el piolet, una catimplora...¿Un libro en la mochila?

-Es cierto. Y eso que yo soy muy de mapas. No me gustan mucho los GPS y voy cargado de papel, me vaya a los Andes o a Belagoa. Por eso es un libro muy pequeño que se busca que sea muy práctico, un libro de consulta. Al monte no vamos pensando que nos va a pasar nada malo, pero lo cierto es que a veces pasa. Y también, que el montañismo supone en muchas ocasiones estar muy aislado. Para eso no hace falta irse al Karakorum: te puede pasar algo en Ordesa y no tener cobertura. La idea era tener un libro de consulta pensado para no sanitarios, para gente que no tenga conocimientos de medicina, y que contemple problemas habituales: desde las ampollas a un edema cerebral.

La idea, según ha explicado en alguna ocasión, le surgió después de que su teléfono no dejara de sonar muchas veces cuando hay alguna expedición... ¿Médico de cabecera a distancia y de altura?

-Yo soy montañero mediocre de toda la vida, he ido mucho al monte, pero mi profesión es la de médico de emergencias. Me ha tocado ir de médico a varias expediciones al Himalaya o los Andes, pero en muchas otras ocasiones, aunque no salga, conocidos de la Federación, de bomberos..., me decían: Nos vamos a tal sitio ¿Nos preparas un botiquín? ¿Nos llevamos tu móvil y si nos pasa algo te llamamos? Desde hace años todas las primaveras y otoños estoy un poco colgado del móvil recibiendo llamadas de Katmandú, de Groenlandia... Y por eso se me ocurrió hacer el libro.

La montaña tiene dos caras: placer, pero también riesgo;miedo o respeto pero a la vez atracción...

-Y sobre todo el asunto del aislamiento. A mí no se me ocurriría sustituir la intervención de un médico en la mayor parte de los casos, pero lo cierto es que a veces no hay posibilidad de tener un médico o un rescate. Estás a 5.000 metros, hay un edema pulmonar, te dicen que el helicóptero no puede volar... ¿Y qué haces? A esa pregunta pretende dar respuesta este libro permitiendo a cualquier persona seguir un guión muy fácil y tomar decisiones que pueden salvar vidas.

Unos primeros auxilios que igual se deberían estudiar en la escuela...

-Pues no lo sé, pero desde luego algunos seguro, como las técnicas de reanimación, etc.. Pero también hay que saber que, si hay un centro sanitario cerca, lo lógico es ir a él. Es un libro no solo pensado para montañeros, también para viajeros pues el concepto es el mismo: un aislamiento y una situación que se complica, da igual en el Himalaya o en el Amazonas.

La montaña encierra muchos peligros por causas externas incontrolables: un alud, un rayo, una piedra que cae a la cabeza... Pero en muchos ocasiones el mayor peligro es uno mismo...

-Llevo toda la vida yendo al monte, colaboro en un programa semanal de Onda Vasca en el que alertamos de estos temas y repetimos siempre la idea de la importancia de saber hasta dónde llega uno, de ser conscientes de que los crampones en inviernos son como el cepillo de dientes en un viaje... Pero también es cierto que todos al final hemos tenido algún susto o nos hemos enredado algún día. Te puede pasar.

Y te puede pasar estando solo o bien acompañado. Solo mal, pero esa decisión entre quedarse a cuidar a alguien herido o irse a buscar ayuda recuerda a la película de ‘El paciente inglés’...

-Esa una decisión muy difícil. Y depende de la situación. Pero si algo ha cambiado son las grandes posibilidades de comunicación. El problema a veces es que algunos montañeros de equipos de ataque no llevan botiquines de altura. ¿Para qué vale que te puedan llamar desde 7.000 metros, si no llevan el medicamento que les digo que tienen que tomar? Son botiquines de 15 o 20 gramos, menos que la cámara y salvan vidas.

¿Qué va en un botiquín de esos?

-En el caso de cumbres altas debe incluirse dexametasona (para edemas cerebrales), seguril (edema pulmonar) y adrenalina, una droga muy potente que te puede hacer pegar un salto en una situación desesperada... Con eso te pueden contar los síntomas y les orientas. ¿Para andar más por casa? No sé, en Pirineos por ejemplo al menos hay que llevar material para unos primeros auxilios de un esguince, una fractura... y mínimas medicaciones básicas para tomar por la boca o inyectadas. En los Alpes tienes dos helicópteros con una llamada pero, por ejemplo, en los Andes el aislamiento es total. Y como tengas un problema que aquí es una tontería allá igual te mueres.

Eso es una cuestión que la gente debe saber cuando va a la montaña. Un esguince sin ropa de abrigo y de cara a la noche puede costar caro con una hipotermia... En cualquier momento y en cualquier lugar la cosa se puede líar....

-Sí. Pequeñas cosas, sin las decisiones adecuadas, pueden convertirse en grandes problemas. Problemas de salud o de tener que renunciar, algo que cuesta mucho también.

Su libro viene a ser a la salud lo que la brújula a la orientación...

-En la montaña hay que intentar ser lo más autosuficiente posible. Cada vez hay más aparatos, más rescates..., pero valerse por uno mismo es clave y esta guía va un poco en esa línea, con instrucciones sobre cómo reconocer un dolencia y qué hacer.

En él se habla del cuerpo, no de la mente. Vamos, de cómo curar heridas pero no de cómo mantener la calma ante un problema...

-Bueno sí. Eso es muy importante, pero no es un tratado de psicología sino de primeros auxilios para no iniciados. Sería para otro tipo de manual.

A veces se piensa que este tipo de situaciones se producen en el Himalaya o a miles de kilómetros de casa pero se olvida que, sobre todo en invierno, hasta el monte más sencillo puede ponerse serio...

-Uno de los principales peligros que les veo a los Pirineos es el poco respeto que se les tiene comparativamente, por ejemplo, con los Alpes. Allá sales del refugio a hacer cuatro fotos y te pones los crampones. En Pirineos no te los pones hasta que estás en la pala final de malas maneras y casi es más peligroso sentarte para ponértelos que seguir... Tiene mucho que ver con lo que dices. En verano subes al Ori con los críos y el perro, pero en invierno tiene unas pendientes de 45 grados que si están con nieve dura es tan peligroso como el Montblanc. Recuerdo un rescate en la normal del Vignemal en verano y pasaba gente en zapatillas... Siempre repetimos que los crampones deberían ser como el casco de la bici. Llevar el casco no te hace ni peor ciclista ni menos valiente, pero si te caes igual te salvas...

Por cierto, ya que lo dice, los franceses suelen llevar mucho más el casco en el monte, a este lado de la muga da como vergüenza...

-Es parecido. No hace falta caerse de más de dos o tres metros para que un golpe en la cabeza sea mortal.

De su larga trayectoria, ¿guarda alguna experiencia que le haya dejado huella. ¿Sentir que ha salvado una vida o lo contrario, que se pudo hacer más de lo hecho...?

En expediciones hay muchas situaciones de estas. Cuando no había opciones de helicópteros, me ha tocado de todo: edemas cerebrales, pulmonares, congelaciones... Ahí te das cuenta de la importancia de ser resolutivo, pero también se puede hacer un tipo de medicina que me gusta. Recuerdo sobre todo una expedición al Cho Oyu que le dio a un cocinero en altura una edema pulmonar brutal y lo sacamos agonizando. Aquí en el Pirineo, más como montañero que como médico, he visto también de todo...

¿Qué es lo que nunca se debería hacer en el caso de una atención médica en montaña y que se suele hacer por una falsa creencia...?

-Yo a la gente que va al Himalaya les digo siempre que lo más importante y prioritario siempre es bajar, perder altura. Si es el primer día mejor que el segundo. Nadie puede sobrevivir mucho a 7.000 metros y con el tiempo siempre vas a peor. Cuando oigo este tipo de casos de que están esperando rescate arriba me pongo nervioso porque se que acabará mal. No sé, a otro nivel, está muy extendida la idea de que no hay que mover a un herido y esperar la asistencia. Y está claro que debe ser así en el caso de poder estar afectada la columna, pero con un esguince o una lesión de rodilla muchas veces compensa agravarla que quedarse quieto. En el Perdido, con una noche a menos 20 grados, también se puede morir.


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