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Bochorno

El Retabet.es GBC da pena

el equipo de Porfi Fisac, rendido de antemano, sin intensidad y con un juego anárquico, hace el ridículo en el derbi ante el laboral kutxa, pierde por 28 puntos y está a un paso del descenso matemático

Néstor Rodríguez - Lunes, 2 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:15h

Llompart, con Doblas al lado, dobla el balón ante la defensa del baskonista Planinic, ayer en el Buesa Arena. Fotos: Efe

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Llompart, con Doblas al lado, dobla el balón ante la defensa del baskonista Planinic, ayer en el Buesa Arena. Fotos: Efe

donostia- Perder, y encima hacerlo por paliza, se ha convertido en la triste rutina del Retabet.es GBC esta temporada. El equipo de Porfi Fisac escribió ayer un nuevo capítulo para olvidar de esta penosa temporada en el derbi ante el Laboral Kutxa al perder por un bochornoso 101-73 que pudo haber sido incluso peor, ya que el GBC perdía incluso por más, por 31, al descanso. Pero el ridículo fue el mismo. Daba igual perder por 28, por 31 o por 41. El guipuzcoano fue un equipo absolutamente rendido desde el salto inicial, sin espíritu, sin ganas de luchar o de intentar dar la sorpresa. Saltó a la cancha con los brazos bajados y fue avasallado por un rival que ni siquiera tuvo que apretar el acelerador para lograr un marcador de escándalo. La agonía está siendo insufrible para el Retabet.es GBC y su afición. 25 derrotas en 30 partidos, colista más que merecido y a un paso del descenso matemático, que llegará el próximo domingo en caso de derrota en Badalona. Que es lo más probable que suceda teniendo en cuenta la mala pinta que tiene esto desde hace semanas.

La temporada está siendo catastrófica. Empezó torcida en verano, con una horrible confección de la plantilla, y desde entonces todo ha sido un desastre absoluto. Ni el relevo en el banquillo ni los cinco fichajes realizados desde diciembre han valido para nada. Porque el problema es bastante más profundo y serio que un cambio en el banquillo o de buscar excusas como los árbitros, las lesiones, que el anterior entrenador no sacaba rendimiento a la plantilla o que los rivales directos se endeudan fichando buenos jugadores que los sacan del pozo. Palabras para justificar lo injustificable, porque la clasificación no engaña y dice que el Gipuzkoa Basket es colista con solo cinco triunfos en 30 jornadas y que ha perdido 25 partidos, ocho de ellos por más de 25 puntos. De paliza en paliza. De bochorno en bochorno. Solo falta decir como excusa: “Es que los rivales son muy buenos y las meten”. ¿Para cuándo una autocrítica seria, contundente y pública por parte de los que dirigen el club? Este proyecto está hundido y enterrado desde hace tiempo, porque van a ser tres descensos en cuatro años mientras la situación económica sigue empeorando y la afición deja de acudir a Illunbe. En este tiempo habrán pasado por aquí cerca de 40 jugadores. ¿Cuántos han rendido? ¿En cuántos fichajes ha acertado la dirección deportiva? Urge un análisis, una reflexión. Una regeneración de un club agotado, que se ha instalado en la excusa, en pedir dinero y en inflar las asistencias al pabellón.

Decía la presidenta, Nekane Arzallus, en una entrevista hace un par de semanas que Gipuzkoa debía reflexionar sobre “si quiere baloncesto”, refiriéndose ya a las próximas temporadas. Cabe preguntarse qué baloncesto y qué equipo quiere el territorio. Desde luego, no uno que gana un partido y pierde cinco, que ha bajado ya varias veces y que no da ningún espectáculo en Illunbe. ¿Cuántos guipuzcoanos fueron a ver la eliminatoria de cuartos de final de Euroliga entre el rival de ayer, el Laboral Kutxa, y el Panathinaikos? Varios cientos. No es cuestión de pedir al Gipuzkoa Basket que compita en la Euroliga o que todos los años juegue la Copa y el play-off, pero entre eso y ser el colista hundido de la ACB, fichar más mal que bien y recibir palizas cada dos por tres hay un término medio. Es el GBC el que debe hacer la reflexión de si merece la pena seguir en estas condiciones en la máxima categoría, salvándose por renuncias ajenas después de otra temporada llena de sinsabores.

31 abajo al descansoEl Retabet.es GBC dio pena ayer en el Buesa Arena, un escenario en el que debía sacar orgullo tras el varapalo de la semana anterior ante el CAI y en el que sin embargo volvió a naufragar. El equipo está sentenciado al descenso desde hace tiempo y ayer eso se notó en la cancha, donde los jugadores ofrecieron una imagen pésima. Entregados, pusieron la alfombra roja a un Laboral Kutxa que batió su récord de triples en la ACB (metió 19) ante la nula intensidad guipuzcoana. Hace ya semanas que los hombres de Fisac han dejado de defender, sin que aún sepamos el motivo. Cada partido es una fiesta para el rival porque el GBC es un chollo. Ha ganado dos de los últimos quince partidos, hundiéndose poco a poco por deméritos propios. Cada día juega peor, el tiempo ha demostrado que el cambio de entrenador no ha servido para nada y los últimos refuerzos no hacen sino poner más en evidencia al club, que ha vuelto a fichar mal (Soluade) y tarde (Taquan Dean y Urko Otegui). Pero siempre hay una buena excusa que poner o una opinión amiga que jalear públicamente. Claro que sí.

El 15-5 en el minuto seis ya dejó claro que iba a ser un día muy duro para el Retabet.es GBC, sensación que se incrementó en los primeros compases del segundo cuarto, momento en el que la ventaja del Baskonia era ya de 20 puntos: 34-14. Increíble. El partido sentenciado con 26 minutos por delante. En ese tramo de partido, lo único destacable fue el debut de Gaizka Maiza, base tolosarra de 19 años que esta temporada ha destacado en las filas del Sammic ISB de LEB Plata. Quien, por cierto, entró en la rotación antes que Soluade, un fichaje que nadie entendió en su momento y que sigue sin comprenderse. Como las rotaciones de Fisac o el juego del equipo. Anárquico a más no poder. Sin orden ni concierto. El objetivo es que el balón llegue a manos de Landry y Dean y que ellos se la jueguen en acciones individuales. Mientras, Llompart fue ampliamente superado por los bases contrarios y Doblas volvió a vagar por la pista, hasta cometer una antideportiva en el tercer cuarto que le llevó al banquillo. Dos de las supuestas referencias del equipo, el base y el pívot titulares, estuvieron a un nivel bajísimo.

Al descanso el marcador señalaba un bochornoso 57-26 para el Laboral Kutxa que resultaba difícil de digerir. 31 puntos de desventaja en apenas 20 minutos. La paliza podía haber sido de época, pero el conjunto vitoriano, con el triunfo ya asegurado, bajó el pistón y al menos no hizo sangre. Eso sí, los dos últimos cuartos fueron una agonía. Pese a la evidente relajación local, el GBC era un querer y no poder. Además de Llompart y Doblas, se le vieron las carencias a un fallón Agbelese, Urko Otegui estuvo precipitado en su segundo partido y Grimau tampoco tuvo el día. Solo vieron aro los citados Dean y Landry, además de Vrkic. Pocos argumentos, mal juego y peor actitud de un equipo que acabó perdiendo por 28, que fue de nuevo ridiculizado y que probablemente el próximo fin de semana consumará su descenso a la LEB. Un desenlace merecido para un equipo y un club que lleva muchos meses, incluso años, haciendo las cosas fatal.

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