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El peso de la necesidad aplasta al Eibar (2-0)

derrota los armeros compiten en gijón y se muestran superiores a un sporting obligado, vencedor del duelo por imperativo clasificatorio

Marco Rodrigo - Sábado, 30 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:16h

Jony celebra el 2-0 del Sporting, con Asier Riesgo y Luna lamentándose sobre el césped.

Jony celebra el 2-0 del Sporting, con Asier Riesgo y Luna lamentándose sobre el césped.

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Jony celebra el 2-0 del Sporting, con Asier Riesgo y Luna lamentándose sobre el césped.

El Eibar perdió en Gijón. No jugó mal. Lo hizo mejor que el Sporting. Pero perdió. Encajando, además, una derrota que se veía venir conforme avanzaban los minutos de superioridad guipuzcoana. Curioso esto del fútbol, un deporte, en cualquier caso, en el que las cosas sorprendentes hace tiempo que dejaron de extrañar. No es una cuestión de maletines, de tratos poco limpios o de amaños tramposos, cuestiones todas ellas que, parece, han pasado a mejor vida desde que los estamentos federativos han puesto la lupa donde había que ponerla. Es una cuestión de simple necesidad, de vivir al borde del abismo. Anoche en El Molinón había un equipo que quería ganar. Y otro que tenía que hacerlo. Lo consiguió el segundo, lógico.

Lo logró, por tanto, el Sporting. Y perdió un Eibar que disputó un buen encuentro, mejor que sus actuaciones más recientes, pero que sucumbió ante el empuje sin fútbol de los asturianos. El juego lo pusieron de inicio los armeros, en lo que pareció suponer una continuidad lógica al mensaje que, mediante su alineación, envió Mendilibar al equipo. Experimentos, los justos. Un once reconocible y a competir. Esta vez con tres centrocampistas, dos extremos y Enrich solo en punta. Lo que se presumía un arranque en tromba del Sporting fue, en realidad, un dominio insultante por parte armera durante los 35 primeros minutos. Así arrancó la cosa. Y aún así, la derrota se veía venir.

muy buen arranqueLo que resultaba más difícil de prever era el panorama que deparó la contienda desde el minuto uno. La posesión del balón y el dominio territorial fueron para un Eibar mandón que, además, presionó de forma notable el inicio de las jugadas asturianas. El Sporting, visiblemente nervioso, corría sin excesivo sentido detrás del esférico, y se mostraba especialmente impreciso cuando lo tenía. El resultado de todo ello fue un compendio de pérdidas locales y de buenas acciones visitantes que debió traducirse en ventaja azulgrana en el marcador. Una buena internada de Ander Capa, cuyo centro no encontró rematador y dos situaciones claras de Jota Peleteiro, solo ante Cuéllar aunque en posiciones bastante forzadas, supusieron el perdón guipuzcoano a un Sporting que, de rodillas, parecía pedir clemencia.

Quien falla oportunidades así normalmente lo termina pagando, y así sucedió anoche con el Eibar, en un partido, eso sí, que necesitaba ciertos cambios previos al gol local. Porque el tanto del Sporting, atendiendo simplemente a lo que se veía sobre el campo y dejando de lado máximas futboleras no escritas, no se adivinaba en el horizonte. Los de Abelardo, poco a poco, consiguieron nivelar el duelo, lograron alejar el balón de su portería, acercarlo a la de Riesgo, y en una de esas llegó el centro de Jony que Carmona convirtió en el 1-0. El marcador reflejaba el minuto 43 de encuentro. El descanso estaba cerca. Y la lógica de este deporte, esa lógica aparentemente contradictoria, se cumplía una vez más.

Dice mucho a favor del Eibar que la segunda parte de una película tantas veces vista viviera esta vez un cambio de guión notable. Normalmente, el empuje de ese equipo que nada se juega se apaga con el primer gol rival. “Hasta aquí hemos llegado”, parecen decir esos conjuntos de objetivo cumplido, en cuanto les vienen mal dadas. No fue el caso anoche, sin embargo, de un cuadro armero que tras el descanso siguió, siguió y siguió. El Eibar continuó peleando, continuó siendo intenso, continuó propiciando a su portero un encuentro plácido, y continuó sobre todo dando a la afición local motivos para situarse al borde del infarto. Habría más de un amago en la grada cuando Sergi Enrich disparó al palo en el minuto 72, pero ni por esas pudieron igualar los de Mendilibar, que encima recibieron el 2-0 en una contra. Mal resultado, buenas sensaciones. Sirven de poco. Pero peor estaría dejarse ir.

2-0

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