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Un equipo y un club de LEB

El Retabet.es GBC cae ante el cai en Illunbe tras otro pésimo partido y el descenso matemático es cuestión de tiempo, ya que queda a cuatro triunfos de la salvación con cinco jornadas por delante

Néstor Rodríguez Iker Azurmendi - Lunes, 25 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:11h

Los jugadores del Retabet.es GBC, hundidos tras perder ante el CAI Zaragoza, una derrota que les deja prácticamente sin opciones de permanencia.

Los jugadores del Retabet.es GBC, hundidos tras perder ante el CAI Zaragoza, una derrota que les deja prácticamente sin opciones de permanencia. (Iker azurmendi)

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Los jugadores del Retabet.es GBC, hundidos tras perder ante el CAI Zaragoza, una derrota que les deja prácticamente sin opciones de permanencia.

donostia- El desenlace matemático llegará en cualquier momento. En un par de semanas, a lo sumo en tres. Es lo de menos, porque el Retabet.es GBC ya está absolutamente sentenciado a perder la categoría. Ayer se jugaba mantener sus mínimas esperanzas de salvación, pero volvió a perder. Encajó ante el CAI Zaragoza en Illunbe (75-84) su 24ª derrota en 29 jornadas. Un balance pésimo que le hace ser un colista hundido. Enterrado. Un equipo de nivel LEB. Lo que mal empieza mal acaba y el Gipuzkoa Basket ha hecho muchas cosas fatal desde la pretemporda. Por eso va a sufrir su tercer descenso deportivo en cuatro temporadas. En el mejor de los casos, condenado de nuevo a un verano de despachos, confiando en renuncias ajenas para poder mantenerse entre los mejores. Logrando entre bambalinas lo que no ha conseguido en la cancha, donde da pena desde hace mucho tiempo. Todo eso mientras el proyecto se hunde deportiva, económica y socialmente y el pabellón se vacía.

La semana había sido intensa en el seno del Gipuzkoa Basket. La espantada de Travis Wear, la lesión de Olaizola, los fichajes de Taquan Dean y Urko Otegui, la desesperada llamada de ayuda a la afición... el club echó el resto. Pero lo hizo tarde, muy tarde. Nadie niega la calidad y la valía de Dean y Otegui, pero a estas alturas, con una situación clasificatoria tan dramática, no iban a solucionar nada. Si hubieran llegado hace un par de meses, por ejemplo en el parón de la Copa, la historia podría haber sido distinta. Pero no a mediados de abril, con el descenso casi imposible de evitar. ¿Y ahora? ¿Para qué sirven estos fichajes? ¿Para hacer mayor aún la deuda económica? Todo es absurdo y penoso en el GBC desde hace tiempo. Si el equipo tiene nivel LEB, lo mismo puede decirse del club, incapaz de hacer una autocrítica seria y contundente. Resulta increíble que siga asumiendo más responsabilidades el entrenador destituido hace casi cinco meses.

Es mucho más fácil y cómodo inflar las cifras de asistencias, decir que no tienen dinero y aplaudir y jalear públicamente ciertas opiniones con nulo espíritu crítico y que tratan de dejar en mal lugar a quienes ven un poco más allá del amiguismo y el servilismo. Pero la realidad es tozuda y dice que el Retabet.es GBC es colista, con cinco victorias en 29 partidos y que está a cuatro triunfos (tres más average) de la permanencia. Una situación penosa e indefendible. Vale que el presupuesto es bajo, pero es más que suficiente como para pelear de tú a tú con Obradoiro, Manresa o Sevilla, por citar a tres equipos, dos de los cuales lo duplican en triunfos. Por cierto, que el Gipuzkoa Basket es el que más ha fichado desde que empezó la temporada: cinco incorporaciones. Otra cosa es que acierte poco o que acuda tarde al mercado. Decía la presidenta, Nekane Arzallus, en una entrevista al diario Berria hace una semana que Gipuzkoa debe preguntarse si quiere baloncesto. Básicamente, venía a pedir más dinero. Como siempre. Lo que no quiere Gipuzkoa es un equipo que gane un partido y pierda cinco un año tras otro. Igual el problema no está fuera, sino dentro. O en los dos sitios.

Comenzará en breve el momento sálvese quien pueda, habitual en equipos y clubes en la situación de este Gipuzkoa Basket, en descomposición tanto dentro como fuera de la cancha. La depuración de responsabilidades. Seguramente habrá quien eche la culpa a Ponsarnau, que no sacó rendimiento a la plantilla en las ocho primeras jornadas, cuando Fisac lleva un balance de 5-16 que solo puede considerarse como muy flojo pese a los refuerzos. También se acordarán de Wear y de Milbourne. Habrá más excusas como las lesiones o incluso los árbitros. La lista puede ser interminable y habrá quien se la crea. Pero si un club pierde la categoría tres veces en cuatro temporadas, el problema es bastante más profundo. El Gipuzkoa Basket debe hacer una reflexión profunda, replantearse todo. Si merece la pena seguir así en la ACB, con un proyecto que no ilusiona a nadie. De sus últimos 39 partidos oficiales, este equipo ha ganado seis. Que se dice pronto. Pero es sintomático del estado en el que se encuentra todo. Sí, Illunbe es muy grande y frío, sobre todo si no van ni 3.000, y solo anima la peña Omnes Uni. Porque la indiferencia es total. La afición ni siente ni padece. No se identifica ni con los jugadores ni con el club. Pero la culpa es de los demás.

otro mal partidoTanto el propio Fisac como la plantilla habían calificado la cita de ayer ante el CAI como la última bala para mantener las opciones de permanencia. Pero el equipo, una vez más, no dio la talla. No jugó a nada. La táctica era balones a Landry y al recién llegado Dean. Y que ellos se los jugaran. Ambos se fueron hasta los catorce puntos, pero con bajos porcentajes de tiro (5/14 el escolta y 6/14 el ala-pívot). Ninguno tuvo el día. Poco más se le podía pedir a Dean, que aterrizó la semana pasada, mientras que Landry depende del día que tenga. Ayer estuvo fallón, despistado y flojo en defensa. Stevan Jelovac, la estrella rival, lo destrozó. Su nivel defensivo es muy bajo.

Más o menos, el Retabet.es GBC logró mantener el tipo hasta mediado el tercer cuarto. Se fue al descanso por delante (32-30) ante un CAI nervioso y también bastante flojo. El partido fue muy malo, digno de dos de los cinco últimos clasificados de la ACB. Como espectáculo, lo que se ve quincenalmente en Illunbe deja mucho que desear. El partido se rompió en cuanto el CAI acertó en tres o cuatro ataques seguidos, marchándose de ocho (42-50). A partir de ahí, el GBC funcionó a rachas. Como es incapaz de ganar desde la defensa -recibió tras el descanso 52 puntos-, depende de la inspiración puntual de sus jugadores. Un par de canastas de Llompart -el mejor ayer-, otras dos de Vrkic, alguna acción de Dean. Los de Fisac iban a impulsos y se llegaron a poner incluso a cuatro puntos (58-62) a siete minutos del final, pero todo el mundo en Illunbe sabía que ese partido se lo iba a llevar el CAI, que, pese a que no mostró gran cosa, simplemente fue más sólido y tuvo las ideas más claras. Los últimos minutos, con un GBC caótico, fueron una agonía. Simplemente, este equipo no da la talla. Está mal hecho, las piezas no encajan y los parches no han tapado el problema. Ahora mismo es un conjunto de jugadores a los que Fisac es incapaz de hacer funcionar como grupo. Ya no hay quien aguante esta situación partido tras partido. Este equipo es el peor de la ACB y la consecuencia es que bajará a la LEB salvo que en verano logre de nuevo su plaza entre los 18 mejores en los despachos. Pero cabe preguntarse si vale la pena porque Illunbe es un drama.


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