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Laura Restrepo Escritora colombiana autora de ‘Pecado’

“Nacer en Colombia y no meterte en política es un pecado”

Laura Restrepo habla en su nuevo libro sobre pecados que parecen totalmente ajenos a cada uno de los lectores, aunque ella pida que se pongan en los zapatos de los protagonistas de sus historias

Rosana Lakunza - Sábado, 23 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Laura Restrepo

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Laura Restrepo

Bilbao- Un adolescente asesino, una descuartizadora, una mujer que ha mantenido relaciones sexuales con su padre cuando era joven y relatos de sangre y traición componen la última novela de Laura Restrepo, una de las voces más seguidas en la literatura colombiana.

¿Un libro sangriento?

-Tiene pecados de sangre y otros que no lo son. Quizá sean más duros los que no son tan sangrientos.

Una galería de personajes muy extremos.

-No creo que lo sean tanto. El tema es el mal, la relación del ser humano con el mal. Los capítulos están protagonizados por una serie de personas que, por una circunstancia u otra, tienen que atravesar una zona de turbulencias. Luego le confiesan su experiencia al oído al lector.

¿Quién es el juez, el autor o el lector?

-Sin duda, el lector. Pero también son confesiones para hacer decirle al lector lo que hubiera hecho él si se pusiera en los zapatos de esa persona.

¿Es más duro el juicio del lector que el del autor?

-Depende de cada persona. Lo interesante para mí con este libro es abrir el juego con cada lector para que sea él quien juzgue. Hace poco alguien me comentaba uno de los capítulos del libro: Pelo de elefante. Ahí el protagonista es un verdugo al que llaman La viuda.

Un oficio bastante puesto en entredicho.

-Pues sí. Este verdugo tiene como oficio cortar cabezas, como en tiempo de la Revolución Francesa. Me decía este lector: Es increíble, andaba yo leyendo tu historia y me he enamorado del personaje y, de pronto, pensé que estaba mal porque ese hombre cortaba cabezas.

¿Cree que nos podremos enamorar de la descuartizadora que aparece en su libro?

-No sé si enamorar, pero quizá comprender lo que hace y por qué lo hace. ¿Cree que el libro es solo una ficción?

Supongo que ficción basada en realidad, pero, ¿ha exagerado?

-El libro está trabajado como literatura y está armado como una novela de estructura abierta, pero en el trasfondo de varios personajes hay conversaciones que tuve con gente. El caso de Emma, la descuartizadora, es así.

¿Habló usted con ella?

-Hace muchos años, sonaba en los periódicos el caso de esta mujer a la que la tildaban de monstruo porque había cortado en pedacitos a su novio…

No sé si monstruo, pero un ángel no parecía.

-Yo me metí en la cárcel a hablar con ella, y no voy a revelar el desenlace, pero creo que una vez que el lector lea la historia, va a ver las cosas con una óptica distinta.

¿Nunca ha dejado la profesión de periodista de lado?

-¿Cómo la voy a dejar? Hace mucho que no escribo en periódicos. Hay herramientas del oficio que nunca vas a abandonar. Este libro es un ejemplo, el poder hablar con alguien que ha vivido las historias de cerca y te cuenta los claroscuros es algo de lo que no puedes prescindir a la hora de narrar.

¿Cuál es para usted el capítulo más duro de su libro ‘Pecado’?

-El del incesto, es terrible, pero a pesar de todo…

No me diga que hay justificaciones.

-Justificaciones no, pero sí ciertos lugares comunes para hablar de ello, cada tópico cae en su esquema. Hablar, como pude hacer yo, con una mujer, hoy en día fuerte y poderosa, hecha y derecha, que en la adolescencia pasó por una relación incestuosa con su padre y que me contara esa relación fue revelador.

¿Revelador y justificable?

-Revelador. Me di cuenta que ni en este caso las cosas son blancas o negras, hay matices que no sospecharías hasta que te los cuenta la gente que los ha experimentado.

Periodista, escritora y también política.

-Nacer uno en Colombia y no meterse en política, ese sí que sería un pecado. A mí personalmente me fascina la política.

Política y poder van de la mano.

-Lo que me fascina es la política, el poder no me gusta. Yo me enamoré de la política que tiene que ver con la rebeldía, la libertad, la búsqueda de nuevos caminos…

¿No le parece que más que hablar de política estamos hablando de utopías o del romanticismo de la política?

-Creo que no, sobre todo en Colombia;o te quedas encerrado en tu casa o te metes ahí, al baile tan tremendo que tenemos montado. Es política lo que hay que hacer, lo que pasa es que mezclamos la política con otras cosas que no lo son.

¿La ambición?

-Por ejemplo. Colombia es un lugar tan contradictorio, pese a las décadas y décadas de violencia que hemos vivido. Es un sitio tan fascinante que provoca una vocación de vida y una descarga de energía que lo siente quien llega. Hay una condición gozosa que la sientes en todo colombiano. A pesar de todo, tenemos sentido del humor.

Colombia siempre ha estado muy ligada a la cultura y posee grandes y conocidos creadores.

-Es verdad. Nosotros decimos que los colombianos nos apuntamos a la movida de un catre. Es un país muy móvil para los actos culturales;no hay presentación de un libro que no se llene, no hay autor que no tenga audiencia, hay teatro, pintura...

¿Por qué responde tan masivamente su país ante la cultura?

-Quizá por la misma condición omnipresente de la violencia. Es una contraposición;para buscar salidas, la cultura tiene una gran importancia. La gente busca en la cultura espacios de convivencia y paz, lenguajes que permitan renovar y cambiar el viejo lenguaje de la guerra.

Colombia, Argentina, México, España... ¿De dónde es usted?

-No lo sé, ahora estoy viviendo acá. He llegado con mi hijo, mis perros y mi compañero;todos estamos acá, en Cataluña. Nos ha tomado dos años hacer la mudanza, quemamos naves desde el otro lado.

‘Delirio’ hace sombra a todo lo demás que ha escrito.

-Fue la novela más visible porque lo presenté a un premio, Premio Alfaguara, y gané. Tuvo más visibilidad esa edición porque el presidente del jurado fue José Saramago. Nunca había concursado en nada y nunca he vuelto a concursar;siempre he pensado que la literatura no es una carrera de caballos.

¿Y por qué se presentó a ese premio entonces?

-Porque José Saramago era el presidente del jurado y yo había devorado sus libros. Me encantaba él también como persona, sus declaraciones, su valentía y, sobre todo, una de sus novelas: El Evangelio según Jesucristo.


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