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cinco últimos partidos

¿Puntos o sensaciones?

La Real busca sembrar de cara a la próxima campaña, contemplando la conveniencia de obtener resultados pero también la necesidad de pulir un estilo

Marco Rodrigo Gorka Estrada - Lunes, 18 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:13h

Eusebio charla con Asier Illarramendi durante el entrenamiento de ayer en Zubieta.

Eusebio charla con Asier Illarramendi durante el entrenamiento de ayer en Zubieta. (Gorka Estrada)

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Eusebio charla con Asier Illarramendi durante el entrenamiento de ayer en Zubieta.

donostia- Con cinco partidos de Liga por delante, casi un mes de competición por afrontar, la temporada de Real se ha convertido, ya de forma definitiva tras la derrota en Eibar, simplemente en la oportunidad de sembrar para completar una buena campaña 2016-17. Se trata de protagonizar un buen epílogo de torneo como mejor preludio del próximo ejercicio, una empresa que, visto lo visto durante las últimas semanas, depara una interrogante clara. ¿Cuál es la mejor forma de terminar bien el campeonato? ¿Sumar puntos o acumular buenas sensaciones al margen del resultado?

Tras el último parón liguero, el equipo txuri-urdin sumó seis puntos de prestigio en el campo del Sevilla y en Anoeta contra el Barcelona. Los de Eusebio completaron muy buenas actuaciones en ambos casos, pero ambas estuvieron basadas en gran medida en repliegues intensivos para conservar las ventajas obtenidas. El sábado en Ipurua, mientras, el cuadro blanquiazul cayó víctima de errores puntuales en ambas áreas, pero protagonizó también largas fases de superioridad y buen fútbol que le permiten avanzar en un camino que se presumiría más fiable de cara al futuro.

los marcadoresPor un lado, parece evidente que la mejor forma de no desenchufarse reside en competir todos los fines de semana de aquí al 15 de mayo. Ahí está el ejemplo de la pasada temporada, cuando el equipo protagonizó actuaciones más que decepcionantes en el campo del Elche (1-0), o en casa contra el Granada. Con Moyes a los mandos, la permanencia virtual ya era un hecho a finales de marzo, tras un triunfo casero ante el Córdoba. y la Real ofreció la impresión a partir de entonces de haber bajado enteros en su intensidad. Fue la peor forma posible de cerrar la Liga, un final que posiblemente tuvo luego su incidencia en el pobre arranque protagonizado en el presente ejercicio, durante los meses de agosto y septiembre.

También existe ejemplos positivos a este respecto, como el de la primera campaña de Montanier. Después de asegurarse su continuidad en Primera ganando al Racing en Anoeta, aquel equipo cerró la Liga con un meritorio empate en el Vicente Calderón (1-1) y una emotiva victoria frente al Valencia en la despedida de Mikel Aranburu (1-0). Un año después llegaría la cuarta plaza, como llegó en 2010 un ascenso precedido de la campaña de Segunda en la que la Real fue sexta. Los de Lillo quedaron lejos de su objetivo, pero nunca dejaron de sumar con regularidad en las jornadas finales pese a jugar sin objetivos, una circunstancia que luego se agradecería, ya de la mano de Martín Lasarte. Por todo ello, y por mucho que los recientes triunfos ante Sevilla y Barcelona llegaran como consecuencia de sendos ejercicios de solidaridad y concentración, no puede nunca despreciarse la importancia de unos puntos que, por encima de todo, permiten a la plantilla sentirse viva y competitiva.

un estilo puliéndoseEn el otro lado de la balanza se encuentra la necesidad de dotar al proyecto futbolístico de unas bases estables, algo que trasciende al marcador de turno y que responde en mayor medida a la búsqueda de un estilo definitivamente configurado. Por mucho que la Real perdiera en Ipurua, el encuentro fue de gran ayuda en el aspecto analizado, ya que permitió a los de Eusebio prolongar mucho más en el tiempo las fases de presión alta y robo adelantado que, de forma más breve, pudieron apreciarse contra Sevilla y sobre todo ante el Barcelona.

Los partidos mencionados son los tres últimos porque se trata de aquellos en los que el entrenador ha parecido querer imprimir una vuelta de tuerca adicional a la versión txuri-urdin que él postula. Después de la derrota contra Las Palmas, el 19 de marzo, el vallisoletano reconoció la necesidad de cambiar cosas en el engranaje, y esto se ha traducido, principalmente, en una escuadra jugando sin una referencia clara en ataque, con Illarramendi en el papel de interior y Zurutuza como cuarto hombre de la medular.

Se está viendo a una Real más agresiva, más intensa, de pierna más fuerte y de ataque más vertical tras robo, aspectos que matizan el estilo inicial propugnado por Eusebio, aún vigente pero modificado en cierto modo. Y el camino hacia un plan definido al 100% y asimilado por el equipo pasa también por días como el del sábado, en los que los lógicos desajustes condicionan el marcador.


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