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Quinientos años de paz a través del arte

El ambicioso proyecto ‘Tratado de Paz’ incluirá una exposición central en Donostia con más de 400 piezas cedidas por museos de todo el mundo y ocho muestras paralelas en diversas localidades

Reportaje y fotografía de Juan G. Andrés - Miércoles, 13 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Representantes de instituciones, museos, comisarios y artistas de ‘Tratado de Paz’, en la foto de familia tomada ayer en el claustro de los Jerónimos del Prado.

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Representantes de instituciones, museos, comisarios y artistas de ‘Tratado de Paz’, en la foto de familia tomada ayer en el claustro de los Jerónimos del Prado.

El Museo del Prado fue el escenario elegido ayer por Donostia 2016 para presentar Tratado de Paz, una de sus propuestas más ambiciosas y de mayor envergadura. Este proyecto que indaga en las representaciones de la paz en el arte, la cultura y el derecho es también uno de los más antiguos de la capitalidad, ya que formaba parte incluso del libro de candidatura gracias al cual San Sebastián obtuvo el título de capital europea de la cultura en 2011.

El primer capítulo de Tratado de Pazse desarrolló en 2013 con muestras que recordaron el bicentenario del asedio, incendio y reconstrucción de Donostia. En unas pocas semanas, a partir del 17 de junio, se inaugurará en el Museo San Telmo y el centro Koldo Mitxelena el segundo y más importante apartado: una “exposición central” con más de 400 obras de artistas tan relevantes como Goya, Rubens, Murillo, Ribera, Picasso, Kokoschka, Leger, Le Corbusier, Arteta, Sokurov, Maruja Mallo y Elena Asins, entre otros. Una veintena de museos de todo el mundo han cedido sus piezas: el Louvre y el Pompidou de París, el Reina Sofía, el Prado, el Museo de América, la Biblioteca Nacional y el Museo de Arte Contemporáneo de Cataluña son solo algunos de ellos.

Pero además de esa actividad principal, habrá otras ocho muestras paralelas o Casos de estudioque recalarán en centros como el Museo Oteiza de Alzuza, el Bellas Artes de Bilbao, el Artium de Vitoria e incluso en centros de Salamanca y Cataluña. El proyecto, que nació de una idea original de Santi Eraso y que ha sido comisariado por Pedro G. Romero, tampoco ha olvidado a los artistas contemporáneos, a quienes ha encargado las siete producciones del apartado Afueras.

PresentaciónAmbicioso, nuclear, neurálgico… Con adjetivos de ese tipo se reiteró ayer la importancia de una propuesta que Donostia 2016 quiso presentar, con toda solemnidad, en el museo del Prado, que reunió a un nutrido grupo de representantes de instituciones y centros museísticos como Susana Soto (San Telmo), Javier Viar (Bellas Artes), Gregorio Díaz Ereño (Oteiza) o Dani Castillejo (Artium).

La foto de familia iba a realizarse en el exterior, al aire libre, pero el mal tiempo obligó a realizarla en el claustro de los Jerónimos, a cubierto.

El director del Prado, Miguel Zugaza, ejerció de anfitrión en la rueda de prensa celebrada en el auditorio del centro, al que asistieron cerca de un centenar de personas entre invitados y periodistas. Según recordó Zugaza, el museo madrileño ha colaborado “de forma amplia y generosa” con Tratado de paz, un proyecto que les “sedujo” por representar “un modelo alternativo de exposición conmemorativa”. “En el Prado se reparten por igual las imágenes del amor y de la guerra, por lo que casi nos sentimos obligados a participar”, argumentó.

El gestor vizcaino subrayó que el museo que dirige ha cedido medio centenar de obras para Tratado de paz, “el mayor préstamo que la pinacoteca ha realizado a un proyecto ajeno”. Entre las piezas que viajarán al País Vasco figuran La conversión de San Pablo, de Murillo;Muchachos jugando a soldados, de Goya;y Felipe II a caballo, de Rubens. “Tras tanto tiempo y esfuerzo, este proyecto se ha convertido casi en un asunto familiar, por lo que quiero que os sintáis como en casa”, deseó.

Exposición centralEl comisario Pedro G. Romero comenzó su intervención aludiendo al periodo de “siete u ocho años” en el que se ha gestado Tratado de paz, “un proyecto de una gran complejidad” a la que no ha querido renunciar. Según confesó, desde que Eraso le convocó en un restaurante de Donostia y le dibujó “un esquemita a bolígrafo” con los principales detalles de la iniciativa, ésta ha permanecido inalterable “sin desviarse del propósito original”. Se trata, según dijo, de “un modelo atípico y no codificado de exposición” que, al estar “fuera de los cauces oficiales”, exige una mayor labor de comprensión.

El objetivo de las obras expuestas, apuntó G. Romero, es “acercarse a la complejidad de la paz y sus símbolos y ver cómo se construye históricamente”, pues unas veces puede tener carácter de celebración de una victoria y otras ser la expresión de un acuerdo, del abandono de la violencia o de la alegría de vivir. Para ello se ha tejido un relato que arranca con la figura emblemática de Francisco de Vitoria, inspirador de la Escuela de Salamanca -hoy conocida como la Escuela Ibérica de la Paz o primera escuela de derecho internacional europeo- en el nuevo marco del siglo XVI, época marcada por las guerras contra los herejes, la expulsión de los moriscos y judíos y la colonización del continente americano.

Con ese punto de partida, la exposición central 1516-2016. Tratados de Paztraza un recorrido panorámico de medio milenio que empieza en el año en que Tomás Moro publicó Utopíay concluye con el ciclo de acuerdos de paz que tuvieron lugar tras las sucesivas guerras del siglo pasado, hasta la actualidad. También se muestran prácticas históricas ligadas a la pedagogía que van desde los ejercicios jesuitas de asimilación cultural -los denominados catecismos de indios- hasta las performances de Yoko Ono para el desarme y la paz.

Además, se reproducirán estancias de museos y exposiciones que han abordado cuestiones relacionadas con Tratado de Paz, como el Salón de Reinos del Casón de Buen Retiro de Madrid, la Galería de los Espejos de Versalles, el Memorial del Holocausto o el Memorial de Hiroshima. Según indicó Pedro G. Romero, la voluntad es que las propias obras se conviertan en “material de reflexión” que no precisen de seminarios ni explicaciones adicionales: “El discurso de la exposición está en las propias piezas, que hablan por sí mismas”.

‘Casos de estudio’Bajo el título de Casos de estudiose han agrupado siete muestras de menor formato que durante los próximos diez meses, y en diferentes museos de Euskal Herria, exhibirán obras vinculadas con hitos y episodios históricos locales. La primera de ellas comenzará el 26 de mayo en la Fundación Museo Jorge Oteiza de Alzuza, que expondrá obras relacionadas con las Paces de Urtubia (1515). Después, el Museo Vasco y Le Didam, ambos ubicados en Baiona, se acercarán a la Paz de los Pirineos (1660) y a la Abdicación de Bayona (1808), respectivamente;el Museo Zumalakarregi abordará El Abrazo de Bergara (1839);la ganbara del Koldo Mitxelena, el Pacto de San Sebastián (1930);el Bellas Artes de Bilbao expondrá piezas sobre Gernika (1937) y el Museo Artium de Vitoria y la Fundació Antoni Tàpies de Barcelona analizarán el periodo tras las conversaciones de Argel (1989) con ETA -se exhibirá, por ejemplo, el USB que recibió el periódico Berriacon el anuncio del cese de la actividad armada de la organización-.

También dentro de Casos de estudio figura un monográfico dedicado a José María Sert y el encargo que realizó para ornamentar la sala del Consejo del Palacio de la Sociedad de las Naciones en Ginebra. El autor pintó una serie de alegorías de la guerra y la paz, del progreso de la humanidad, de la justicia y del derecho internacional, que se podrán contemplar de septiembre a diciembre en la Universidad de Salamanca para viajar después, en 2017, al Museo de San Telmo, en cuya iglesia lucen los lienzos que Sert dedicó al pueblo guipuzcoano.

Santi Eraso afirmó que Tratado de Paz“no es un proyecto ensimismado centrado solo en Donostia”, sino que está inscrito en una geografía inconclusa -16 municipios- y su intención siempre fue lograr que la “retórica de la colaboración institucional” fuera una realidad. Tras agradecer a la red de colaboradores que han dado “cuerpo y nervio” al proyecto, también destacó el plan pedagógico desarrollado en colaboración con Tabakalera.

En representación de Telefónica, patrocinador global del proyecto, José María Sanz Magallón dijo apoyarlo “por compromiso y convicción”, mientras que el director general de la capitalidad, Pablo Berástegui, destacó la ambición de Tratado de paz por su “enfoque novedoso” y la gran “temporalidad que abarca”, sin olvidar la enorme “investigación de carácter enciclopédico” realizada para configurar las exposiciones.

En ausencia de la Diputación de Gipuzkoa y el Gobierno Vasco, los representantes de la Fundación 2016 fueron el presidente de Acción Cultural y director general de Bellas Artes, Miguel Ángel Recio, que puso el acento en el “alcance internacional” de Tratado de Paz, y el alcalde Eneko Goia. Éste celebró la materialización de un proyecto que difunde “valores fundamentales” de la capitalidad como la convivencia y que ha sido posible por “una larga historia de colaboraciones y complicidades” que le gustaría mantener como futuro “legado”.

las claves

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