Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Colaboración

Atención y concentración para fluir

Por Javier Otazu Ojer - Martes, 12 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:11h

según un informe del Foro Económico Mundial, ya pasamos más tiempo en Internet que durmiendo. Sí, indudablemente estamos viviendo un cambio de paradigma que nos va a trasladar a la denominada economía de la información ya que además de intercambiar bienes y servicios por dinero también entran en el mercado aspectos nuevos como las redes sociales, el tiempo en la red, el consumo colaborativo o la transacción de diferentes tipos de archivos de un usuario a otro de manera gratuita. Todo ello nos lleva a usar Internet durante más tiempo.

Parte del tiempo invertido en la red está bien usado: puede ser una actividad laboral, entretenimiento o una manera conocer las noticias más importantes del día. Por supuesto, también se pierde tiempo, pero eso no tiene por qué ser malo: como seres humanos que somos no podemos tener una eficiencia temporal del cien por cien.

Lo negativo es que si al peso de Internet le añadimos los diferentes avisos recibidos en el móvil como WhatsApps, correos o llamadas (menos común) se está generando un problema: falta de atención y de concentración en otras actividades. Y eso es muy grave. Nos quita felicidad, nos hace ser menos efectivos y nos genera dependencia tecnológica. Incluso un estudio reciente vinculaba manejo de redes sociales (donde la gente parece más feliz de lo que es) con depresiones. Más aún: el excesivo manejo de dispositivos móviles ha hecho que los niños tengan los dedos pulgares más desarrollados que las personas mayores. Cosas de la evolución.

Muchos accidentes de tráfico son debidos a las drogas, el alcohol, el exceso de velocidad, otro tipo de imprudencias humanas o a otros aspectos exógenos a la persona como el estado de las carreteras, una mala señalización o un problema mecánico. De un tiempo a esta parte podríamos añadir una causa más: accidentes debidos a la falta de atención generada por el teléfono móvil. Existen casos de personas que han tenido accidentes por ir a mirar un mensaje o por ir a recoger el móvil que, después de una maniobra brusca, había caído al suelo.

Mihaly Csikszentmihalyi es posiblemente la persona más influyente dentro del ámbito de la psicología positiva. Su obra más famosa, Fluir, es un clásico. Después de muchos años de investigaciones para comprobar las razones por las que unas personas son más felices que otras encontró un patrón común: la actitud consistente en prestar atención y estar concentrados en la actividad que estamos realizando en ese momento (que Csikszentmihalyi denominó como fluir) se repetía una y otra vez. Y ese patrón era independiente del tipo de actividad: podía encontrarse en el trabajo, realizando deporte, de vacaciones o leyendo un libro. Así, se dedicó a investigar el contexto que permite a una persona fluir en todo su esplendor y para eso descubrió que era necesaria una consistencia entre nuestras habilidades y nuestros desafíos. Por ejemplo, si el desafío es bajo y nuestra habilidad alta, nos aburrimos y nos relajamos. En caso contrario, si el desafío es alto y nuestra habilidad baja, tenemos ansiedad y preocupaciones. Un desafío bajo y una habilidad baja generan apatía. Cuando el desafío y la habilidad tienen un nivel alto, entonces sí, fluimos.

La evidencia empírica demuestra que la teoría es cierta. Y para muestra, nosotros mismos. Si pensamos en momentos o épocas de nuestra vida en las que éramos más felices el patrón es evidente. Incluso se comprueba fácilmente por el método de reducción al absurdo: es difícil ser feliz en un concierto de música si estamos pensando en algún problema familiar o laboral mientras estamos allí. En consecuencia, sólo podemos ser felices si estamos concentrados en el concierto.

Continuando con esta lógica, estar pendientes de los aparatos inteligentes que llevamos en el bolsillo disminuye nuestra felicidad. Incluso parte de las capacidades de nuestro cerebro como el cálculo o la memoria las trasladamos al móvil ya quepara eso está. Corremos el riesgo de que al final, el teléfono móvil sea más inteligente que el órgano que tenemos dentro del cráneo.

Así, comienzan a existir restaurantes donde está prohibido usar el móvil. En algunos trabajos también se prohíbe su uso. En cada vez más centros educativos sólo está permitido usar el móvil como soporte para un posible aprendizaje;por ejemplo, el manejo de alguna aplicación informática que nos pueda ser útil.

Sin embargo, otras veces la responsabilidad es nuestra. Por eso sería útil desconectarnos cada cierto tiempo, usar unos momentos muy puntuales para contestar correos electrónicos o no salir del trabajo mirando el móvil para evitar caernos por las escaleras. En definitiva, deberíamos tomar actitudes que permitan aumentar nuestra atención y concentración.

Y es que Charles Dickens tenía razón: “nunca hubiera podido hacer lo que hice sin los hábitos de la puntualidad, el orden y la diligencia o sin la determinación de concentrarme en un solo tema a la vez”.


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902