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Una proeza de talla mundial

La Real se impone por cuarto año seguido al mejor equipo del mundo en Anoeta gracias a una lección de casta y a un golazo de Oyarzabal

Domingo, 10 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:13h

Aritz Elustondo, Diego Reyes, Zurutuza y De la Bella celebran con Mikel Oyarzabal el gol conseguido por el eibartarra ayer en Anoeta.

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Aritz Elustondo, Diego Reyes, Zurutuza y De la Bella celebran con Mikel Oyarzabal el gol conseguido por el eibartarra ayer en Anoeta.Mikel Oyarzabal celebra el gol de la Real en el minuto 4 del partido.

Sin querer, me acordé de los que no estaban. De los muchos socios realistas que no quisieron pagar el plus del día del club. Por supuesto que, entendiendo y respetando a los que atraviesan por problemas económicos, me dio pena porque, después de tantos años, olvidaron que la Real siempre vuelve. Que cuando menos se espera, regresa con todo su esplendor para darnos la alegría de la temporada. Jamás hay que perder la fe. Por mucho que nos dé disgustos y nos decepcione, como ha sucedido a lo largo de una temporada en la que, por mucho que se maquille con un buen final, tenía que haber estado luchando por entrar en Europa. Y la mejor demostración de ello es que consigue competir y vencer ante los grandes del campeonato y no sorprende a nadie que sea capaz de imponerse al mejor equipo del mundo.

La Real es uno de los clubes con más mérito del planeta. A veces llega tan alto que nos creemos que puede aspirar a luchar siempre por metas ilusionantes. Y es cierto que no siempre es posible. Pero en el fútbol a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Así como hemos sido muy críticos a lo largo del año, hay que reconocer que lo del club txuri-urdin con el Barcelona en Anoeta es una de las mayores gestas que se recuerdan en el fútbol moderno. Porque las mejores plantillas de todos los tiempos de los azulgranas no saben lo que es vencer en Donostia desde 2007. Todos los años pensamos que este va a ser el que nos llevemos el mazazo, pero los donostiarras sacan a relucir su mejor versión y su mayor orgullo para mantener en alto la vela txuri-urdin. Ningún equipo ha logrado repetir buenos resultados contra el todopoderoso Barça del mejor jugador de la historia de este deporte. La racha no tiene parangón ante un rival que pulveriza registros sin despeinarse hasta que aterriza en Gipuzkoa y se da de bruces con un anfitrión que le ha perdido el miedo y que se cree que puede estar a su altura y derrotarle. Solo así se firman este tipo de proezas que, como tantas otras que hemos disfrutado de los nuestros, podemos contársela a nuestros nieto. Y el resto del mundo que haga lo que quiera. Porque si llega a ser otro club el que acumulase tantos encuentros sin perder ante el mejor equipo del mundo nos lo estarían recordando cada día. Ya estamos acostumbrados y no nos importa, porque nosotros sabemos lo grande que es el cuadro blanquiazul.

Cada año adquiere más mérito que prolongue su imbatibilidad ante los catalanes y en cada capítulo siempre aparecen los aguafiestas de turno restando mérito a los realistas. El triunfo de ayer fue antológico, porque venían avisados. Luis Enrique declaró la víspera que era su salida más complicada de la temporada. No sabemos si lo creía de verdad o no, el caso es que alineó un centro del campo poco habitual e improvisó con Sergi Roberto en el lateral izquierdo, y eso, lo deberían conocer de sobra en Can Barça, en Anoeta ante una Real tan enchufada y orgullosa de su cadena de buenos resultados ante Messi y su banda, se paga muy caro. No seremos nosotros los que se lo volvamos a recordar.

El resumen de ayer está muy claro. El omnipotente Barcelona perdió en el estadio de Amara cuando se estaba jugando la Liga, con su equipo de gala en la segunda parte, en lo que supone la cuarta victoria seguida de los blanquiazules en los enfrentamientos entre ambos equipos a orillas de La Concha. En total son seis sus visitas sin llevarse los tres puntos, a las que hay que añadir una de Copa. Pero la lista de méritos txuri-urdin no finalizó ayer. La hombrada de los guipuzcoanos aumenta al analizar su convocatoria, al presentarse a la cita de ayer con siete bajas, algunas de ellas claves, con cuatro futbolistas con ficha del Sanse y con dos de ellos, Oyarzabal y Zubeldia, casi en edad juvenil. La jugada del gol, casi tan madrugador como el que sirvió para lograr el triunfo la campaña pasada, fue un gran centro del veterano Xabi Prieto, que cabeceó de forma perfecta a la escuadra Mikel Oyarzabal. El súmmum de la alegría y de la honra txuri-urdin. La nueva joya de Zubieta es una bestia. Parece que lleva tanto tiempo en el primer equipo como el capitán. Lo hace todo bien. No es normal, hace meses confirmamos que había nacido una estrella, ahora estamos convencidos de que este chaval va camino de convertirse en una leyenda del club realista.

La Real puede lucir con el mismo orgullo su buena racha frente al Barcelona que su récord de imbatibilidad en la Liga

En el fútbol se puede ganar, empatar o perder, eso lo sabemos todos, pero lo que exigimos y reclamamos a nuestro equipo es que nos haga sentirnos partícipes de sus encuentros. Que nos transmitan y conecten con la grada. En los dos últimos partidos, en los que se ha impuesto al campeón de la Champions y al de la Europa League en su guarida, casi nada, todos los aficionados realistas nos hemos remangado y nos hemos metido en el área para achicar balones como fuese. Porque esta es la Real que nos gusta y que queremos ver todos los domingos. Si siempre jugara con esa intensidad, carácter y determinación, no habría objetivo que no pudiera estar a su alcance. Sería injusto individualizar en un partido tan heroico como el de ayer, en el que los realistas sufrieron hasta sobrepasar el límite para aguantar su ventaja, pero hubo dos futbolistas que simplemente tocaron el cielo. Rulli y Zurutuza. El meta blanquiazul se crece en los días importantes, como tantos otros argentinos, y logró frenar al Barcelona con seis paradas a cada cual mejor. Su imagen se fue agigantando con el paso de los minutos y de sus intervenciones hasta el punto de que se creció y dominó el área al más puro estilo Bravo (ayer le pitó la gente que tanto le quería, usted sabrá por qué). Y qué decir de Zurutuza. Un futbolista con mayúsculas, que es indiscutible si está bien y que pulveriza registros cada semana en los programas con los que se analizan la actuación de los jugadores.

En la oda a la victoria txuri-urdin no puede dejar de figurar una reseña para el técnico, que, tras unas dudas, ha logrado enchufar al equipo para que se sintiese importante y capaz de todo. Ayer, como tantos otros días, fue valiente y se tomó la revancha de que nadie le tomara en serio en el Camp Nou como un posible técnico azulgrana.

El encuentro no pudo comenzar mejor para los realistas. Después de un susto de Neymar, al que tapó portería, Oyarzabal marcó el gol que a la postre resultó decisivo con un testarazo que se recordará durante años y décadas. A partir de ahí los realistas recularon, quizá en ocasiones hasta en exceso, pero se multiplicaron para controlar y resistir a todo un Barça. Solo Messi y Arda, ambos tras sendos rechaces, estuvieron cerca del empate. Por el contrario, De la Bella, en una jugada de Zurutuza más propia de baloncesto que de fútbol, al cortar el avance, combinar, avanzar metros y asistir al catalán, estuvo cerca de poner patas arribas Anoeta.

En la segunda parte el Barcelona intensificó su dominio, pero los realistas ya se sentían muy fuertes. No se conformaban ni con el empate. El problema es que Vela no cazó ninguna buena contra en su misión casi imposible, lo que provocó una sensación de angustia permanente. Pero la realidad es que el Barcelona generó menos peligro que nunca. Iniesta mejoró a los azulgranas y fue el que dispuso de más opciones para marcar, pero siempre se topó con Rulli. Messi también lo intentó sin éxito en un par de ocasiones y Neymar rozó la escuadra en un saque de falta. Poco bagaje para el club más grande del mundo. Y eso es mérito de una enorme Real.

Seis años. Se dice rápido. El próximo año vendrán más picados y con el colmillo más retorcido, pero tendrán que hacerlo muy bien para imponerse a una Real que puede lucir con el mismo orgullo esta racha como su récord de imbatibilidad. Ya lo decía la canción de David Bowie: “Podemos ser héroes”. Gran parte de la deuda de esta campaña con Anoeta quedó saldada ayer. ¡Qué grande es nuestra Real! Eskerrik asko mutilak!


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