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pérdida de abejas y mariposas

La desaparición de polinizadores pone en jaque el orden mundial

La ONU reclama medidas urgentes contra la pérdida de abejas y mariposas
Las frutas, hortalizas, semillas, aceites vegetales y frutos secos dependen directamente de estos insectos

Un reportaje de J. Fernández - Domingo, 3 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:13h

Un ejemplar de abeja melífera durante la operación de libado en una flor.

Un ejemplar de abeja melífera durante la operación de libado en una flor. (Foto: N.G.)

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Un ejemplar de abeja melífera durante la operación de libado en una flor.

La ONU ha reclamado por primera vez a los 193 gobiernos con representación en su seno que adopten medidas urgentes para detener la alarmante desaparición de insectos polinizadores (abejas, abejorros, mariposas…), uniendo de este modo su voz a la de agricultores, defensores del medio ambiente y sociedad civil que llevaban tiempo reclamando una posición firme en este sentido. Y es que, la pérdida de estos animales -ya evidente en algunos puntos del planeta como el norte de Europa Occidental y Norteamérica- produciría un efecto dominó que afectaría en una primera oleada a la producción agrícola y que se extendería, a posteriori, al sistema económico mundial.

Tal y como ilustraba Luis Ferreirim, responsable de Agricultura de Greenpeace, “el equilibrio ecológico del planeta depende fundamentalmente de estos pequeños seres vivos”. De hecho, hay cultivos subordinados a la polinización como los calabacines, calabazas, kiwis, melones, sandías... Y otros como las manzanas, almendras, melocotones o peras que “podrían tener pérdidas de hasta un 90% de la producción sin insectos polinizadores”, lamentaba Ferreirim en declaraciones a este periódico.

Muchos más dependen de esos bichitos para poder tener semillas, un hecho también relevante para el ciclo vital aunque no entre en la dieta humana. “Sin ellos perderíamos diversidad alimentaria y por lo tanto también perderíamos nutrientes vitales, pero también colores y sabores y puede que una manzana o un calabacín se convirtiera en un alimento de lujo polinizado a mano o a través de otro método artificial”, profetizaba el responsable de esta organización.

No existe un factor único que sea responsable de la desaparición de los polinizadores. Hay una amplia serie de razones que explican este declive, según refleja un informe de la Plataforma Intergubernamental Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios del Ecosistema (IPBES), que identifica también las medidas que los gobiernos y el sector privado deberían asumir de forma “urgente” para enmendar esta agonía.

No en vano, las amenazas que acechan y que, en ciertos puntos, están ya emboscando a poblaciones enteras de polinizadores son diversas. Algunas son de origen natural, como hongos y bacterias, aunque la tenebrosa sombra proyectada por el ser humano en la desaparición de estos insectos es muy alargada: los cambios del uso de suelos para destinarlos a monocultivos, el uso de pesticidas y plaguicidas, el cambio climático... Y, como apostillaba Ferreirim, el ser humano también es responsable de la dispersión de otras maldiciones para el futuro de estos insectos como la expansión de parásitos y especies invasoras como la avispa asiática.

El caso vascoEsta última -la vespa velutina- es precisamente el principal peligro que se cierne sobre las abejas afincadas en la geografía vasca, sin presencia de industrias agrícolas extensivas y con unos ecosistemas apropiados para la conservación de la población de polinizadores autóctona, según un estudio de la EHU/UPV-Cátedra Unesco.

Así lo explicaba Jabier Larrinaga, tesorero de la Asociación de Apicultores de Bizkaia, quien insistía en que nuestro problema está en la velutina: “Dejándola a su libre albedrío sí que podría generar problemas con las poblaciones de abejas”, afirmaba, y hacía hincapié, a nivel más global, en que “los productos fitosanitarios de la familia de los neonicotinoides que se están utilizando en los últimos años están arrasando a los insectos”.

Las instituciones europeas, recordaba este apicultor de Kortezubi con más de tres décadas de experiencia en este mundillo, ya han prohibido varios de esos productos pero sus efectos dañinos para la salud de los polinizadores se mantienen en el tiempo.

“A nivel mundial ya no hay abejas. Hasta hace poco, en Bizkaia la gente se dedicaba a producir miel, pero en los últimos años se dedican a producir enjambres”, indicaba Larrinaga, por precios que oscilan entre los 50 y los 110 euros (aunque siempre en función de su composición y configuración). Francia, sin ir más lejos, lleva años importando colmenas que, a pleno rendimiento, pueden estar formadas por unas 80.000 unidades.

2016, año claveEl responsable del Área de Agricultura de Greenpeace -asociación que mantiene activa una campaña internacional para salvar a las abejas- aplaude los pasos dados hasta la fecha para frenar este exterminio, pero es consciente de la gravedad de los hechos y por eso reclama mayor implicación social y rapidez en las instituciones competentes para adoptar y acordar las decisiones y medidas necesarias para atajar esta pérdida de polinizadores. En el año 2013 fueron prohibidos parcialmente cuatro plaguicidas “demostradamente peligrosos para las abejas”, apuntaba Ferreirim.

El documento elaborado por la ONU cita algunas recomendaciones como la creación de un mayor diversidad de los hábitat de polinizadores tanto en el ambiente rural como en el urbano, el apoyo a prácticas tradicionales de rotación de cultivos y el mantenimiento de áreas no explotadas y la reducción de la exposición de los polinizadores a pesticidas. Ferreirim, por su parte, incluye las propias de su agenda. La primera “y a corto plazo” es la prohibición de los plaguicidas. En el caso concreto de esos cuatro plaguicidas ya vetados, “es fundamental” mantener las prohibiciones y que incluso se refuercen.

“Yo soy optimista -expresaba el responsable de Agricultura de Greenpeace- y veo cómo cada vez más personas se preocupan por su entorno. Son personas que han aprendido de los errores colectivos, pero quieren también un cambio colectivo, no quieren ser cómplices de un modelo agroalimentario que nos está llevando hasta el borde del precipicio, a nosotros, a las demás especies y al planeta entero. El futuro de las abejas y demás polinizadores es también nuestro futuro”, concluía.

Los apuntes

Los polinizadores transportan polen del órgano masculino de una flor al estigma, el órgano femenino, lo que permite la fertilización. Los científicos han observado el alarmante descenso de la población de abejas, de las que existen más de 20.000 especies silvestres.

Los descensos son patentes en el norte de Europa Occidental y Norteamérica y la tendencia es ascendente. En Europa el 84% de los cultivos depende de la polinización por insectos y en el Estado el 70% de los principales cultivos para consumo directo humano también dependen de ella.

La cifra

40%

El 40% de los insectos polinizadores invertebrados, como abejas y mariposas, se encuentran amenazados, mientras que el 16% de los vertebrados están en peligro de extinción a nivel mundial, un porcentaje que aumenta hasta el 30% en las islas.


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