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Un debilitado Hollande se enfrenta a la mayor movilización social de su mandato

Miles de trabajadores y estudiantes protestan en 200 ciudades de Francia contra la reforma laboral del Gobierno

Luis Miguel Pascual - Viernes, 1 de Abril de 2016 - Actualizado a las 06:14h

Manifestantes participan en una protesta celebrada ayer en París.

Manifestantes participan en una protesta celebrada ayer en París. (Foto: Efe)

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Manifestantes participan en una protesta celebrada ayer en París.

París- Miles de trabajadores y estudiantes se manifestaron ayer en unas 200 ciudades francesas contra el proyecto de reforma laboral del presidente, François Hollande, que ve cómo sube el tono de la calle contra una de las medidas más controvertidas de su Ejecutivo socialista. Las imágenes de enfrentamientos entre policías y jóvenes marcaron esta nueva jornada de protestas y huelga contra la conocida ley El Khomri, encarnada por la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, y criticada por sindicatos, asociaciones estudiantiles y partidos de izquierda.

En total, unas 30 personas fueron detenidas en todo el país, donde varios agentes resultaron heridos, blanco de los lanzamientos de piedras, botes de pintura y cócteles molotov, a los que respondieron con gases lacrimógenos y cargas policiales. El paro en numerosos servicios públicos y en los transportes contribuyeron a ofrecer una imagen de éxito a los convocantes, que aseguraron que 1,2 millones de personas salieron a las calles del país, más del doble que el 9 de marzo, la anterior convocatoria, pese a la desapacible jornada de lluvia.

Casi 200 institutos permanecieron cerrados o bloqueados por los estudiantes, se anularon un 20% de los vuelos del aeropuerto de Orly, además de retrasos medios de hasta 70 minutos en los vuelos que se mantuvieron. También se suprimió el funcionamiento de una cuarta parte de los trenes del metro de París y la mitad de los regionales, de cercanías o de alta velocidad, aunque se mantuvieron los internacionales.

En las carreteras se acumularon casi 500 kilómetros de atascos, el doble que en una jornada normal. Simbólico fue también el cierre de algunos monumentos, como la Torre Eiffel, el de pago más visitado del mundo, que se vio sin personal suficiente para garantizar la seguridad. “Los efectivos no son suficientes para abrir el monumento en las condiciones de recepción y seguridad suficientes para el público y por lo tanto la torre permanecerá cerrada durante toda la jornada”, informó en un comunicado la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE). El paro también supuso la ausencia de prensa en los quioscos.

Fue una jornada de paros masivos contra la ley El Khomri y, según diversos responsables sindicales, no la última, si el Gobierno no retira un proyecto que debe ser aprobado a principios de mayo. Se baraja ya la fecha del 5 o el 9 de abril para incrementar el pulso contra el Ejecutivo, al que piden que dé marcha atrás, como hizo la víspera Hollande con su también controvertido proyecto de reforma constitucional para luchar contra el terrorismo.

Hollande, debilitadoA poco más de un año para las elecciones, debilitado en los sondeos, el presidente retiró esa medida al no contar con el suficiente respaldo parlamentario, lo que avivó la esperanza de los detractores de la ley El Khomri para que esta sufra la misma suerte. Así lo hicieron saber los principales líderes sindicales del país, pero también responsables políticos de la izquierda radical, como Jean-Luc Mélenchon u Olivier Besancenot.

Eso, sin contar a diversos diputados socialistas del ala más izquierdista del partido de Hollande, que también se oponen a una ley que consideran que beneficia a los patronos en detrimento de los trabajadores.

En el punto de mira de los manifestantes, disposiciones como la que da primacía a las negociaciones en el seno de las empresas sobre los convenios colectivos. Para los sindicatos, esa medida debilita la posición de los obreros, que de forma individual tendrían menos fuerza para negociar con la empresa que amparados por su gremio. El texto también pulveriza de facto la ley que fija en 35 horas el límite la semana laboral y facilita los despidos colectivos por problemas económicos en las empresas.

El Gobierno se mantiene por el momento firme en sus planes con el argumento de que es necesario reformar el mercado laboral, como han hecho otros países vecinos, como Italia o España. El Khomri sostiene que su ley favorecerá la contratación, en particular la indefinida, y rechaza que ataque los derechos de los trabajadores, sobre todo de los más jóvenes, protegidos según ella por la llamada “garantía juvenil”, que les asegura un subsidio. “Queremos favorecer los contratos indefinidos;ahora somos el segundo país de la Unión Europea que más recurre a los contratos temporales”, sostuvo ayer.

La ministra recordó asimismo que, en concertación con algunos sindicatos, a mediados de mes se suprimieron algunas disposiciones del proyecto inicial, como la limitación de las indemnizaciones por ruptura de contrato o la definición de las causas de despido improcedente. Tras una ronda de negociaciones con los sindicatos, el primer ministro, Manuel Valls, retiró uno de los puntos más polémicos, según el cual se abarataban las indemnizaciones por despido fijando un máximo de 15 meses de salario para contratados con más de 20 años de antigüedad -ahora son entre 24 y 27 meses de sueldo-. El nuevo texto señala que esos topes son solo una referencia para los tribunales laborales, pero no de obligado cumplimiento.

Pese a las cesiones del Gobierno, la Confederación General del Trabajo (CGT), el principal sindicato francés, o Fuerza Obrera insisten en que la ley debe ser retirada. Argumentan que es una “estupidez” pensar que facilitando el despido se crea empleo y añaden que, en todo caso, los nuevos contratos son precarios.

Estas protestas contra Hollande y su gobierno son las más numerosas y significativas de todo su mandato. Y se producen en un momento en el que las encuestas le dan como el gran perdedor en las próximas elecciones presidenciales.

Medidas polémicas

Convenios colectivos. El texto prima las negociaciones en el seno de las empresas sobre los convenios colectivos. Para los sindicatos, esa medida debilita la posición de los obreros, que de forma individual tendrían menos fuerza para negociar con la empresa que amparados por su gremio.

35 horas. La ley también pulveriza de facto la ley que fija en 35 horas el límite la semana laboral.

Despidos colectivos. Facilita los despidos colectivos por problemas económicos en las empresas.

Indemnizaciones. El Gobierno retiró uno de los artículos más polémicos, según el cual se abarataban las indemnizaciones por despido.

Apoyo

1,2

millones de personas salieron a las calles, según los sindicatos.


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