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Hollande abandona por falta de consenso su reforma constitucional antiterrorista

La iniciativa fue anunciada por el presidente francés tres días después de los atentados de París del pasado noviembre

Marta Garde - Jueves, 31 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:10h

François Hollande, tras su comparecencia de ayer.

François Hollande, tras su comparecencia de ayer.

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François Hollande, tras su comparecencia de ayer.

París- El presidente de Francia, François Hollande, se vio obligado ayer a enterrar la reforma constitucional antiterrorista anunciada tras los ataques yihadistas de mediados de noviembre en París ante la falta de consenso parlamentario. En una comparecencia de apenas cinco minutos, y tras haberse reunido con los máximos representantes de la Asamblea Nacional y el Senado, el socialista Claude Bartolone y el conservador Gérard Larcher, respectivamente, admitió que no vislumbraba un compromiso y decidió dar por cerrado el debate.

“Constato también que una parte de la oposición es hostil a toda revisión constitucional, sea sobre el estado de emergencia o incluso sobre la independencia de la magistratura. Deploro profundamente esta actitud, porque en las actuales circunstancias, que son graves, debemos hacer todo para evitar las divisiones”, manifestó. La reforma fue avanzada el 16 de noviembre, apenas tres días después de los atentados en la capital y en la periférica Saint-Denis que se cobraron 130 muertos y más de 300 heridos.

En un discurso ante las dos cámaras legislativas en Versalles, Hollande prometió una “guerra sin tregua” contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) tanto desde el punto de vista legislativo como logístico, con un incremento de los efectivos de seguridad. La reforma se componía de dos puntos: el primero contenía las condiciones en que podrá decretarse el estado de emergencia en Francia y el segundo, el más polémico, fijaba las reglas bajo las cuales una persona puede ser despojada de la nacionalidad francesa en caso de ser condenada por terrorismo.

Hace cuatro meses su intervención fue aplaudida por la mayoría de los parlamentarios, pero en estos momentos, lamentó, la situación ha cambiado. La semana pasada, los senadores apostaron por despojar de la nacionalidad solo a los binacionales para no crear apátridas, mientras que la Asamblea Nacional amplió esa posibilidad a todos los franceses para evitar discriminaciones. “La Asamblea Nacional y el Senado no han conseguido ponerse de acuerdo y un compromiso parece fuera del alcance”, señaló Hollande, para quien la “guerra que el terrorismo islamista ha declarado a Europa, Francia y el mundo entero” requiere respuestas a la altura del desafío. Hollande, al que la última encuesta del instituto demoscópico Odoxa le otorga apenas un 18% de aprobación, maquilló esta derrota política asegurando que su compromiso para garantizar la seguridad del país se mantiene intacto.

En su propio campo, el anuncio fue seguido de un “mea culpa” parcial: “Pedimos perdón a los franceses. No hemos sabido convencer a la derecha (...) de formar parte de la unión nacional para reforzar nuestra normativa en la lucha antiterrorista”, dijo el primer secretario del Partido Socialista (PS), Jean-Christophe Cambadélis. “Nosotros pensábamos que la unidad nacional contra el terrorismo era prioritaria a cualquier otra consideración. La derecha ha escogido otro camino haciendo imposible el acuerdo”, lamentó en un comunicado.

El expresidente y líder conservador, Nicolas Sarkozy, consideró, en cambio, que ha sido Hollande quien ha creado “las condiciones para el fracaso”. “A base de prometer todo y lo contrario, la realidad es que condena al país al bloqueo y al inmovilismo”, indicó en la sede de su partido, donde aprovechó para subrayar que ya que ha decidido frenar esa reforma, “quizá podría repasar su política penal”.

La presidenta del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, se unió al debate asegurando que el jefe de Estado es el único responsable de ese “fracaso histórico”. “No ha logrado hacer respetar su propia palabra”, manifestó la líder de la extrema derecha gala, quien le recomendó, para hacer olvidar ese cambio de planes, “el restablecimiento real y definitivo de las fronteras nacionales y el abandono del espacio Schengen”.

Huelga GeneralLos problemas se le acumulan a Hollande. Y es que el mandatario y su Gobierno se enfrentan hoy a una convocatoria de huelga general de parte de los sindicatos contra su reforma laboral que provocará, entre otras cosas, la supresión de vuelos y perturbaciones en otros transportes públicos. A cuatro grandes centrales sindicales convocantes del paro (CGT, FO, FSU y SUD) se han sumado dos organizaciones de estudiantes (Unef y UNL), que exigen la retirada del proyecto de ley que lleva el nombre de la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri. La intersindical de los funcionarios denuncia que “es una suma de regresiones históricas” porque “facilita el despido”, permite revisar las reglas del tiempo de trabajo para ampliar horarios e invierte la jerarquía de las normas al dar primacía a los acuerdos en las empresas sobre la legislación laboral o los convenios colectivos nacionales,

“El debilitamiento de los derechos de los trabajadores y la posibilidad de despedir con mayor facilidad nunca han permitido luchar contra el paro”, afirmó esa agrupación en un comunicado. En respuesta a estas y otras acusaciones, El Khomri aseguró ayer que el Ejecutivo escucha “las inquietudes de la juventud” y se decidió a preparar ese texto precisamente por la precariedad de ese colectivo. En la sesión de control al Gobierno en la Asamblea Nacional, destacó que su propuesta legislativa incluye, en particular, la universalización a partir de 2017 de la “garantía jóvenes”, que permitirá recibir un subsidio y un proyecto de inserción laboral a los que están desempleados y ni estudian ni están en formación.

El ministro de Finanzas, Michel Sapin, hizo hincapié en que la décima parte del contenido de la ley ha sido objeto de una amplia concertación. Una concertación que condujo a los conocidos como sindicatos reformistas, y en particular a la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT), a retirarse de las movilizaciones, después de que el Ejecutivo diera marcha atrás en algunas de las disposiciones más liberales, referidas al despido.


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