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Las cicatrices de Lubitz

Al cumplirse un año desde que el piloto alemán acabara con la vida de 149 personas estrellando el vuelo GWI 9525 en los Alpes, las autoridades de la aviación europea siguen sin corregir el sistema ante pilotos no aptos para el vuelo.

Un reportaje de Aner Gondra - Viernes, 25 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:11h

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La herida más difícil de cerrar fue la de las 150 personas que murieron hace un año. El 24 de marzo de 2015 Andreas Lubitz, un piloto alemán de 27 años, decidió encerrarse en la cabina de un Airbus 320 y poner fin al vuelo GWI 9525 de Germanwings precipitándolo contra una abrupta cordillera de los Alpes. La tragedia conmocionó a Europa, máxime cuando salió a la luz el historial médico de Lubitz, que incluía tendencias depresivas y otros desórdenes mentales. El pasado 13 de marzo la Oficina de Investigaciones y Análisis para la Seguridad de la Aviación Civil (BEA) expuso el informe definitivo y, entre sus conclusiones y recomendaciones, desnudó un sistema con fisuras que urge corregir para que no se repitan actos como este.

La BEA, entre sus recomendaciones, ha propuesto a la Agencia Europea de Seguridad Aérea (Easa), realizar una evaluación médica periódica de los pilotos con problemas de salud mental. Actualmente, todos los pilotos pasan un control anual para renovar su licencia. “De lo que hablan estas recomendaciones es de que esas evaluaciones psicológicas sean más extensas y ahonden más en el tema”, explica Borja Díaz Capelli, portavoz del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Civil (Copac).

Otro aspecto que ha salido a relucir ha sido la preocupación de los pilotos por sacar a la luz sus problemas de salud ante el temor de perder su licencia. Se ha comprobado que Andreas Lubitz, antes de estrellar el avión, pasó por la consulta de 40 médicos privados. Uno de ellos incluso le diagnosticó una posible psicosis y le recomendó que fuese tratado en un hospital psiquiátrico. Ni las autoridades de la aviación ni su compañía eran conscientes de estos problemas. Para evitar ese secretismo, la BEA recomienda que se atenúen las consecuencias que acarrea la pérdida de licencia de piloto. “Algunos tenemos seguros privados, que cuestan un dineral y que pagamos para cubrir el supuesto de una pérdida de licencia, pero hay personas que no lo hacen y, si pierden su licencia pierden el trabajo”, describe Díaz Capelli. Tienen reparos a confesar sus problemas mentales o de cualquier tipo porque al final no hay alternativa a quedarse sin trabajo. Es por ello que desde Copac trabajan con el Ministerio de Fomento en un programa para dar “alternativas a los pilotos que tengan un problema y no tengan miedo”.

Los investigadores franceses solicitan a Easa que defina las modalidades bajo las cuales los pilotos pueden volar mientras toman medicación antidepresiva bajo supervisión médica. Díaz Capelli matiza que “en la Unión Europea no hay definida una lista de fármacos antidepresivos que sean compatibles con el vuelo”. Es una muestra más de un “sistema imperfecto”, en el que es evidente que el proceso de certificación médica alemán ha fallado. “Es un caso que pone de manifiesto el error del sistema”, relata el piloto español;“es cierto que el Código Deontológico del Colegio de Médicos dice que, si un ciudadano puede poner en peligro la vida de otros, prevalece ese peligro frente a la confidencialidad. Existe esa posibilidad, pero hay que definirla. Ahora mismo no hay ningún protocolo por el cual un piloto vaya a un médico de la Seguridad Social, este detecte que tiene cierta patología y pueda informar a la autoridad correspondiente”.

En este sentido, desde Copac proponen otras soluciones: “Tenemos que trabajar en unos programas de prevención. Muchos pilotos están siendo contratados como autónomos o por agencias de contratación temporal, con lo cual tienes cero protección”. Díaz Capelli advierte de que él mismo puede hacer un examen psicológico perfecto y, al día siguiente, si le pasa algo, no hacer el mismo. “Habría que activar unos protocolos por los cuales tú puedas apartar a un profesional si tiene ciertas patologías, pero que el sistema sea justo con él”, indica el portavoz de Copac, que añade: “Si este chico ha tenido una depresión ya no va a volar en la vida. Eso no puede ser. Tenemos que tener un programa para ayudarle y, si le dan el alta, que pueda volar”.

Medidas comunesDesde Copac valoran las medidas propuestas por la BEA, pero piden que sean homogéneas en la Unión Europea: “Es cierto que en España hay una certificación médica muy buena y estamos muy por encima de la media, pero no puede ser que me quiten la licencia en España por un tema médico y al día siguiente me la den en Portugal. Hay que establecer un protocolo con una base de datos en la que estemos registrados todos los pilotos a nivel europeo e incluso a nivel mundial”.

Desde 2015 se implantó una medida por la que siempre tiene que haber dos personas en la cabina para evitar que alguien se encierre como Lubitz. Pero desde el colectivo de pilotos no tienen claro que esta medida sea eficaz: “¿Cómo sabemos si esa persona que entra en la cabina no es la que está peor? ¿Qué controles médicos ha pasado esa persona? Desde el primer momento ya dijimos que era una medida que no había tenido un control de riesgos y que parecía para tapar un agujero, pero no es una solución seria. A lo mejor es peor el remedio que la enfermedad”.

Lo que no se ha podido modificar es el aspecto técnico, que sigue las directrices impuestas tras el 11-S. Las puertas de las cabinas están diseñadas para proteger la misma de la gente que está fuera: “¿Quién iba a pensar que el enemigo iba a estar dentro y no fuera?”, se plantea este piloto.

Parece que pocas cosas han cambiado al cumplirse un año del siniestro de Germanwings. Borja Díaz Capelli recuerda que “ha sido un caso entre millones de vuelos a la semana”, por lo que es optimista de cara al futuro: “Las pruebas médicas y los controles psicológicos por parte de las compañías aéreas son muy grandes. Yo no veo que pueda pasar otra vez lo mismo, que haya una persona volando como Lubitz, que su compañía no sepa que está bajo tratamiento y no se tomen medidas”.


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