Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Tribuna abierta

El Concierto, la nación foral y las relaciones internacionales

Por Mkel Mancisidor - Viernes, 25 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:11h

Mikel Mancisidor

Galería Noticia

Mikel Mancisidor

El Concierto es la concreción histórica, en el ámbito económico, de la identidad foral vasca y de la bilateralidad con el Estado. La condición foral ha sido y es la forma vasca de estar y participar en España.

Este domingo hemos leído en estas mismas páginas sobre la constitución de una #ComunidadConciertocuyo fin es la promoción del Concierto Económico Vasco (y del Convenio Navarro). En ese reportaje se incluía una declaración mía en la que decía estar “interesado en la proyección internacional de la identidad foral y del Concierto”. Creo que semejante afirmación bien merece una explicación un poco más detallada.

Entiendo el Concierto como la concreción histórica, en el ámbito fiscal y económico, de la identidad foral vasca y del principio de bilateralidad con el Estado. Creo que la condición foral y esa bilateralidad ha sido nuestra forma de estar y participar en España desde el principio. Es el núcleo de nuestra constitución material, sin la cual el cuerpo de constitucionalidad formal del 78 (Constitución) y 79 (Estatuto) no pueden entenderse. Es, en términos políticos más clásicos, nuestro pacto. Cuestionar esta forma de estar bilateral significa cuestionar el estar mismo y quienes en España avientan ahora innecesarias polémicas deberían ser conscientes de ello.

Pero lo que me interesa aquí es reflexionar sobre la vertiente internacional de la identidad foral de nuestro país. Es bien sabido (o debería serlo) que la identidad foral sirve, a través del concierto, para gestionar nuestros recursos, crear bienestar y mejorar -solidarizándonos y corresponsabilizándonos con otros- nuestra calidad de vida;pero… ¿sirve nuestro sistema foral también para participar activamente en los retos globales?

Muy frecuentemente, se nos dice que la foralidad es un vestigio que no tiene sentido ni futuro en un mundo cada vez más globalizado. Yo, por el contrario, entiendo que es precisamente en ese marco globalizado donde mejor puede desarrollarse.

Muchos añoran los tiempos en que las soberanías se creían únicas. Todo sería así más sencillo de entender. Pero lo cierto es que hoy vivimos en un juego de soberanías simultáneas superpuestas que en nuestro caso puede llegar a tener hasta cinco niveles. ¿Qué esto es un lío? Pues sí, pero es el lío que mejor representa lo que somos y lo que queremos ser, nuestra identidad y nuestro proyecto.

Este lío, además, no es una rareza nuestra, una extravagancia vasca, sino que se repite en otros lugares, con otros nombres y otras historias y responde bien a la complejidad del mundo actual. Hace una par de semanas me tocó ser relator para Canadá en el Comité DESC de la ONU: la responsabilidad internacional de algunas de sus provincias y territorios se trató con toda naturalidad.

En nuestro país, algunos querrían una única soberanía vasca, otros quisieran no cuestionar una soberanía básica española. Para unos y otros tengo una mala noticia: nuestro país ha sido plural y seguramente lo va a seguir siendo en la parte de futuro que podemos razonablemente imaginar. Ningún proyecto de soberanías únicas va a satisfacer a nuestra sociedad.

No se trata de convencer a ninguna mitad de que acoja la nueva buena de la independencia vasca en términos clásicos o se adapte a la buena nueva de la soberanía única española. Nuestro reto es hacer un país donde unos y otros se encuentren suficientemente reconocidos y razonablemente cómodos;tal vez sus aspiraciones políticas no plenamente satisfechas, pero sí sus derechos plenamente respetados, sus capacidades y oportunidades promovidas y sus libertades protegidas y ejercidas.

El debate de soberanía única y excluyente se ve superado cada día por la realidad de las soberanías simultáneas y superpuestas. La vieja soberanía clásica de Jean Bodin (poder absoluto y perpetuo de una república) no existe, al menos en nuestro país, salvo en los discursos o en lo imaginario.

Nuestros viejos debates soberanos en clave de juego de suma cero Vitoria-Madrid responden al pasado, aunque conserven gran potencia de enfrentarnos en el presente. Nuestra realidad es distinta. Primero, salvo en aspectos como las selecciones deportivas nacionales y otras de comparable enjundia, el juego de suma cero no nos sirve para entender nuestro mundo. Y, segundo, este juego tampoco es entre dos únicos actores (Vitoria-Madrid), sino que es entre más actores (foral-vasco-español-Europa(s)-ONU).

Para complicar más las cosas, el equilibro entre esos actores es cambiante, está vivo. Curiosamente, la foralidad, traída de la edad media pero actualizada numerosas veces a lo largo de los siglos, hoy responde a la complejidad de nuestros tiempos de forma más eficaz y flexible que otras construcciones institucionales posteriores más nítidas pero más rígidas: no las sustituye, pero las complementa.

La idea de que hay un solo nivel soberano que puede representarnos internacionalmente funciona ya sólo en la formalidad de la norma y del uso diplomático. Sirve para la bandera y el himno, para los cócteles, Eurovisión y los Juegos Olímpicos. Pero la realidad internacional -económica, social, política- es más compleja y funciona con diversos niveles superpuestos.

Y por eso la identidad territorial foral es una forma muy contemporánea de participar en lo global. Nadie nos debe obligar a elegir de forma excluyente. No se trata de preferir una marca país o una identidad sobre la otra, sino de saber aprovechar la una o la otra según el momento o la ocasión. No es oportunismo, es complejidad. No está la política ni están las instituciones para cerrar puertas o para limitar las opciones, sino para expandirlas.

La resolución 65/1994 del Tribunal Constitucional es bien conocida: “No puede en forma alguna excluirse que, para llevar a cabo correctamente las funciones que tenga atribuidas, una Comunidad Autónoma haya de realizar determinadas actividades, no ya sólo fuera de su territorio, sino incluso fuera de los límites territoriales de España”. Otro tanto podría decirse, empleando idéntica lógica, para los territorios forales en el ámbito de sus propias competencias.

Esto es complejo. Complejo para todos, para la ONU, para los estados y para los territorios afectados. Pero es que el mundo es complejo. Y esta complejidad responde mejor a las necesidades y a las oportunidades de nuestro mundo, que no es el que nació en Westfalia, ni siquiera el del siglo XX, sino el del siglo XXI.

Por eso, no sólo Euskadi, sino también las marcas-país Bilbao-Bizkaia, o Vitoria-Álava, o DSS-Gipuzkoa, pueden operar internacionalmente en muchos espacios de forma autónoma (o soberana, si se entiende este término sin exclusión de otras soberanías y mucho menos presentada contra otras soberanía realmente existentes e igualmente respetables). No es en contra, ni en sustitución, sino adicionalmente. En algunos casos, con preeminencia;y en otros, complementaria o secundariamente.

Esto es difícil de entender si nos empeñamos en lecturas viejas y exclusivistas de la soberanía. Pero el hecho es que tenemos cinco soberanías superpuestas. Juguemos con ellas. Con ambición pero con respeto mutuo. Para el bien de todos.

Por eso digo que nuestra identidad foral, lo que se ha llamado nación foral, no sólo es la forma irrenunciable en que hemos participado en España, es además la forma más moderna que tenemos de participar hoy en un mundo que es en muchas otras partes tan múltiple, plural y complejo como somos nosotros.

Hace muchos siglos que los vascos llevamos jugando a esto de las soberanías entrelazadas compleja y simultáneamente. Y, de momento, parece que queremos seguir haciéndolo. Nos sirve para jugar en casa… y nos sirve para jugar en el mundo.

Cuestionar nuestra forma de estar bilateral significa cuestionar el estar mismo y quienes en España avientan ahora innecesarias polémicas deberían ser conscientes de ello


Tal vez mejor que hablar de soberanía compartida sea hablar de soberanías simultáneas superpuestas. ¿Que esto es un lío? Pues sí, pero es el lío que mejor representa lo que somos


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902