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Ubik, grata sorpresa

Una visita de dos horas a la biblioteca de creación y el intercambio de impresiones con usuarios, técnicos y responsables del centro hacen pensar que Ubik podría ser un importante revulsivo para Tabakalera

Un reportaje de Juan G. Andrés. Fotografía Javi Colmenero - Viernes, 25 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Vista panorámica de Ubik, la biblioteca de creación de Tabakalera.

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Vista panorámica de Ubik, la biblioteca de creación de Tabakalera.

Aún es pronto para hacerse una idea porque solo ha transcurrido una semana desde su apertura, pero todo apunta a que Ubik podría ser un importante revulsivo para Tabakalera. Suele decirse que la primera impresión es la que cuenta y lo cierto es que la biblioteca de creación está causando buenas sensaciones entre los primeros usuarios que acuden a “aprender, crear y disfrutar”, lema de la institución. El tiempo lo dirá pero Ubik era, tal vez, la pieza que faltaba para disipar el escepticismo ciudadano y consolidar el proyecto cultural.

Videojuegos y tecnologíaEs miércoles por la mañana y varios chavales disfrutan en los tres puestos de videojuegos, uno de los servicios más solicitados en estos primeros días. Egoitz vigila para que cada usuario no pase más de una hora jugando, aunque la suya es una función más importante. Es uno de los mediadores o técnicos especializados de Ubik -se les reconoce por su chaleco gris y por la amabilidad con que resuelven dudas-, cuya labor es orientar los intereses del visitante y estimular su vena creativa. “El objetivo no es que esto sea una ludoteca, sino un espacio de creación, un lugar en el que meter el gusanillo a los jóvenes para que lleguen a desarrollar un videojuego de cero con nuestra ayuda y asesoramiento”, dice.

A escasos metros, Axel regenta los espacios de tecnología y cultura digital, equipados con artilugios diversos como circuitos electrónicos, una pequeña fresadora que permite hacer grabados en madera o una impresora 3D para fabricar figuritas -sobre la mesa hay un pequeño dinosaurio y un barquito con acabados perfectos- o utensilios domésticos como macetas, tarjeteros o soportes para cepillos de dientes. Si alguien sabe diseñar en 3D puede llevar su trabajo a Ubik para ver si es realizable, aunque los no iniciados también pueden descargar diseños de páginas web especializadas e imprimirlos en Tabakalera.

Una madre pregunta si su hija mayor, Uxue, podría aprender a usar la impresora, mientras Markel, un joven de 16 años asiduo a Hirikilabs, se interesa por el área tecnológica. Ubik le parece un lujo, entre otras cosas porque “ya era hora de que hubiera una biblioteca en la que no hay que hablar entre susurros”. “Puedes venir a trabajar con tus amigos -hoy en día, si las cosas no las haces en grupo, no las haces- y llevarte a casa algo más que un libro, una película o un DVD”, apunta, interesado en tomar prestadas las cámaras que ofrece la biblioteca para desarrollar un proyecto audiovisual personal.

IMAGEn Y SONIDOUbik dispone de cámaras, grabadoras, focos, micros, ordenadores y otros dispositivos que pueden sacarse del centro durante cinco días -ya hay quien ha empezado a tomar prestados esos materiales- y también es posible reservar un pequeño plató para grabar vídeos de distinta índole y llevarlos a casa en una llave USB. Ariane, mediadora audiovisual, asegura que la gente “alucina” con las posibilidades que brinda la biblioteca -“visitantes de fuera nos dicen que ni en Madrid hay sitios así”- y cree que “todo el mundo tiene pasiones artísticas ocultas” que podrá desarrollar en Ubik. De hecho, muchos ya han empezado a plantear proyectos: hacer un cásting, grabar un corto o realizar trabajos audiovisuales en los puestos de edición.

Es el caso de Elba, que utiliza un ordenador para limpiar el sonido de Merienda de negros(2003), un documental que realizó a partir de entrevistas con el poeta Leopoldo María Panero. A esta creadora plástica, antigua usuaria de Arteleku, le gusta Ubik pero asegura que lo que realmente necesitan los artistas son estudios para trabajar “un mínimo de un año”, algo que, por lo que ella tiene entendido, Tabakalera no ofrece.

Blanca, que en cuatro días ha visitado Ubik dos veces, es voluntaria en Oikocredit Euskadi, una asociación que promueve las finanzas éticas, y le gustaría emplear el plató para hacer vídeos con los que difundir la actividad del colectivo. A punto de tomar prestado un par de películas en DVD, dice que también le llama la atención la Pantalla Experimental, una sala de proyección que se puede reservar para disfrutar del cine experimental en grupos reducidos.

Música, trabajo, películas...“Quién sabe, igual de aquí sale un grupo de música llamado Ubik”, indica Ariane junto al rincón del sonido, que incluye varios instrumentos musicales que cualquiera puede tocar in situ, solo o acompañado. Solo hay que ponerse los cascos -el sonido no está amplificado para no molestar- y dar rienda suelta al talento de cada cual, innato en el caso de muchos niños o cultivado como en el de varios adultos que se turnan para aporrear la batería, el instrumento estrella.

Uno de ellos es José Ignacio, que tras ceder las baquetas a otro usuario se declara “asiduo a las bibliotecas” y confiesa estar “impactado” por Ubik. “Es una grata sorpresa, parece un espacio europeo, es superfinlandés. Puedes venir a pasar la tarde tranquilamente, ver una película, coger libros, introducirte en el mundo audiovisual...”, enumera este hombre que acaba de sacarse la Tarjeta Tabakalera junto a su hijos. Según dice, hasta ahora era “escéptico” con Tabakalera pero a quien la biblioteca le parece un acierto porque “es para todos los públicos y no exclusivamente para gente especializada”. Similar opinión tienen Ander, David y Haritz, tres jóvenes que comparten mesa y utilizan un ordenador portátil conectado al WiFi del centro para realizar un proyecto de máster en edición y posproducción de vídeo: “El sitio es increíble como servicio público, ofrece cantidad de cosas. A un edificio que estaba casi vacío le hacía falta algo así”.

Varios niños usan cascos para ver dibujos animados en grandes pantallas de plasma. No importa que alguien saque un DVD de Ubik y lo tenga en su casa un mes -el plazo máximo e improrrogable establecido para los préstamos de libros, discos, películas y revistas-, porque las pantallas de la biblioteca están conectadas a un servidor que almacena todos los títulos de series de televisión y películas del centro. Solo hay que pedir ayuda a un técnico como Ibon, que con el mando a distancia busca el material solicitado. En los escasos días que lleva abierta la biblioteca, él también ha podido comprobar la “sorpresa” con la que la gente ha recibido esta infraestructura: “Creo que aún están digiriéndolo y necesitan tiempo para asimilar todas las opciones que hay”, reflexiona.

Algunas personas estudian, otras leen revistas en la zona del quiosco, los más pequeños se distraen con juegos de mesa y los primeros socios empiezan a sacar material con las máquinas de autopréstamo. Sorprende la falta de barullo pese a que conforme se acerca el mediodía, Ubik presenta un aspecto más concurrido. En este momento, el único espacio de silencio de la biblioteca, el denominado salón, está vacío, pero parece un lugar magnífico para descansar, leer o estudiar a pesar de su reducido tamaño y de que solo cuenta con tres sofás, dos hamacas y una mesa con unas pocas sillas.

Buena acogidaEn las oficinas de Ubik, situadas en un habitáculo transparente en mitad de la biblioteca, su directora se muestra feliz ante una acogida “buena y tranquila”. Arantza Mariskal destaca el comportamiento de los usuarios y su curiosidad, y añade que “la gente ya ha empezado a hacer suyo el espacio”. Como ejemplo cita a dos artistas, Eider y Ane, que llevan varios días trabajando en un proyecto que fusiona fotografía e ilustración al pie de un luminoso ventanal.

Entre los primeros visitantes destaca el público familiar, los jóvenes que van en cuadrilla, artistas, estudiosos y profesionales de otras bibliotecas del Estado que han quedado “impresionados”. Ciertamente, los tablones de la entrada contienen, casi en exclusiva, notas de agradecimiento y felicitaciones, pero el equipo de Mariskal promete atender las sugerencias que les llegan, como por ejemplo, instalar más mesas con enchufes para trabajar con dispositivos portátiles. Le queda la “pena” de tener que cerrar a mediodía de 14.00 a 16.00 horas por motivos presupuestarios, pero confía en que Ubik funcione para, así, reivindicar ante las instituciones la apertura ininterrumpida de 10.00 a 20.00. En cualquier caso, la directora cree que la biblioteca “facilitará la entrada a Tabakalera y será un camino para conocer su programa cultural”.


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