Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Los yihadistas golpean de nuevo a Europa

La fortuna se alía con Pablo y con Mason

Un joven misionero mormón norteamericano de 19 años ha sobrevivido a los atentados de Boston, París y Bruselas. Otro joven español que había ido a la capital belga a visitar a unos amigos logró salir indemne de los escenarios de la tragedia: el aeropuerto de Zaventem y la estación de metro de Maalbeck.

Jueves, 24 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:11h

Galería Noticia

mason Wells es un misionero mormón de 19 años. Es de Utah (EEUU) y tiene el milagroso honor de haber sobrevivido a tres atentados terroristas yihadistas. Estuvo en el atentado del maratón de Boston en 2013, en el de París en 2015 y en el de Bruselas del martes. El 15 de abril de 2015 Mason y su padre se encontraban entre el público del maratón de Boston, en el que participaba su madre, cuando una bomba explotó a tan solo una manzana de donde se encontraba. En aquella ocasión, no resultó herido, aunque según su propio padre “sintieron la explosión y se sintieron zarandeados por ella”.

Dos años más tarde, el 13 de noviembre de 2015, se hallaba en París cuando se produjo el tiroteo en la sala Bataclan, en varios restaurantes y explotaba una bomba cerca del estadio de fútbol. Sin embargo, aquel día se encontraba en un barrio lejos del centro de los ataques. De hecho, Wells sirve en la misión de Francia y tiene su residencia habitual en París.

heridoY el martes Mason Wells esperaba en el aeropuerto internacional de Bruselas, Zaventem, cuando dos explosiones hacían temblar el edificio y se cobraban numerosas vidas. En esta ocasión, y dado su cercanía al lugar de la detonación, Mason resultó herido y tuvo que ser hospitalizado. Tiene varias quemaduras en la cara y en los brazos y el tendón de Aquiles roto. Pero su padre asegura que se encuentra bien. Mason, junto a dos misioneros más, acompañaban al aeropuerto a la Hermana Fanny Rachel Clain, de origen francés y que había servido en la misión de Francia a la espera de una visa permanente en Estados Unidos, por lo que tomaba un avión hacia Ohio.

Sin embargo, y a pesar de estos tres incidentes, Mason Wells sigue conservando todo “su optimismo” y no se ha resentido emocionalmente. Al menos así lo asegura el obispo de su congregación, Scott Bond, a varios medios norteamericanos. “Cualquiera de nosotros nos sentiríamos sacudidos, pero Wells es puede manejar esto mejor que nadie. Es el tipo de hombre joven que convertirá esto en algo positivo, es un hombre joven fenomenal”, asegura. “Estaban el epicentro de la explosión” relata su padre, Chad Wells, que, naturalmente, atribuye su salvación a la intervención divina. Asegura que, según le han contado otros miembros de la iglesia, el joven mantuvo en todo momento la calma y el sentido del humor pese a estar “tendido en el suelo y sangrando”. “Ese es nuestro Mason”, concluye.

ileso por segundosOtro afortunado, Pablo Álvarez Bordils, no sabe si fue suerte, azar o impuntualidad, pero todavía es incapaz de creer que haya estado en los dos escenarios de la tragedia en Bruselas y haya salido ileso por minutos de diferencia en ambos casos. Según El Mundo, el joven, que había ido a Bélgica a visitar a unos amigos, estaba a punto de llegar al aeropuerto de Zaventem el martes cuando el autobús se detuvo en la entrada. “Yo iba dormido, pero desperté y el conductor dijo que había habido una explosión”. No fue hasta que llamó a casa para avisar de que no llegaría al aeropuerto, cuando se enteró de lo ocurría en Zaventem. El conductor decidió regresar a la capital y dejar a los pasajeros en la última parada del trayecto, la plaza Schuman, en pleno barrio europeo. “En ese momento pensé: nos deja en el lugar donde es más fácil que ocurra algo, en medio de todas las instituciones. Si ha habido un atentado, este es el sitio más peligroso para estar. Así que sin saber qué hacer, empecé a deambular pensando que tenía que salir de ese barrio”, relata al citado rotativo.

Lo que Pablo no imaginaba era que, por segunda vez en un mismo día, sería testigo de un atentado. “Iba por la calle, escuché un estruendo seco y empecé a ver una nube de humo saliendo de la boca de metro. Me recordó a las imágenes de Nueva York en el 11-S, porque salía gente cubierta de sangre y polvo. Las sirenas sonaban pero era imposible avanzar, los policías bajaban de sus coches y corrían hasta el metro apuntando sus armas. La gente que salía de la estación sujetaban su maletín cubiertos de sangre”.

Sin posibilidad de llamar a nadie por el colapso de las líneas, la suerte volvió a jugar a su favor. “Vagaba sin rumbo y me encontré con un chico que había ido conmigo en el autobús a Zaventem. Me reconoció y me dijo que él no pensaba quedarse allí, que iba a coger el coche para volverse a España y le pedí ir con él”. Varios amigos belgas le ofrecieron su casa, pero Pablo confiesa -con el miedo en el cuerpo- que lo único que buscaba era salir cuanto antes del país.

Lo que no cabe duda es que Pablo y Mason son dos afortunados bendecidos por la suerte. - M. Brieva


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902