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Eduardo Ruiz Vieytez Decano de la facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto

“Los espacios de culto cumplen una función social y son parte de nuestro paisaje”

Eduardo Ruiz (Bilbao, 1968) subraya la trascendencia que tiene para la convivencia abordar los espacios de culto a través del diálogo y la Ciudadanía

Una entrevista de J. Fernández. Fotografía Oskar Martínez - Lunes, 21 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:07h

Eduardo Ruiz Vieytez, Decano de la facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto

Eduardo Ruiz Vieytez, Decano de la facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto (Fotografía Oskar Martínez)

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Eduardo Ruiz Vieytez, Decano de la facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto

donostia- Hay reticencias a religiones y culturas vinculadas a la migración...

-En el tema de la diversidad religiosa no solo es que vengan de fuera. Hay gente de aquí que es de otras religiones que no es la tradicional aquí;y hay gente que viene de fuera que es de la religión tradicional de aquí. Por eso es una cuestión importante separar diversidad religiosa de inmigración.

¿Y ha sido un error abordarlo así?

-Sí, claro. Hay que tratarlo desde el punto de vista de los Derechos Humanos y de la Ciudadanía.

¿A tiempo de reconducirlo?

-Sí. Las instituciones vascas poco a poco van avanzando en esto.

Se ha abierto el plazo de alegaciones al borrador de Ley de Centros de Culto. ¿Habrá oposición?

-Estamos en una sociedad democrática y puede haber muchas posturas, pero en principio no tendría por qué haber grandes oposiciones a que haya una norma que regule un equipamiento colectivo como son los espacios de culto. Ahora bien, la ley no va a solucionar problemas;es un marco que indica la política a seguir.

¿Cuál será el punto de fricción?

-El proyecto lo que quiere es que los ayuntamientos tengan en cuenta en su planificación urbanística que tienen que prever espacios para los centros de culto. Pero esto no debería ser un punto de fricción.

En Gasteiz ha saltado un conflicto social tras la solicitud de un permiso para trasladar la actividad de una mezquita a otro barrio de la ciudad...

-Cuando se abre un centro de culto puede haber algunas polémicas vecinales como cuando se abre un bar. Si algunos vecinos entienden que les puede perjudicar, habrá que ver si esa actividad cumple con la normativa mínima en materia de convivencia vecinal, insonorización, acceso...

Si en el otro barrio no les molestaba, ¿por qué ahora sí?

-Muchas veces la resistencia vecinal es el miedo a lo que no se conoce muy bien, que producirá afecciones al tráfico, a la convivencia en el barrio porque se acumulará gente que puede hacer ruidos,… Pero todo eso, normalmente con dialogar y con conocer las condiciones y qué van a hacer, se va solucionando. Siempre puede haber vecinos que estén en contra de todo. Pero la mayor parte de los vecinos que comparten espacio hoy en día con una mezquita, con un oratorio budista o evangélico en el 95% de los sitios no tienen problemas.

¿Y los puntos fuertes de esa ley?

-La previsión de que es una infraestructura social más que hay que tener en cuenta. Los centros de culto cumplen una función social, son parte de nuestro paisaje y no es una actividad extraña;todo lo contrario, puesto que entra dentro de la normalidad de una sociedad diversa.

¿Hasta qué punto es necesario apelar a la discriminación positiva? ¿No somos capaces de atender y entender a otras culturas y religiones?

-A veces nos cuesta atender y entender lo nuevo;lo que para algunos es nuevo. A lo que habría que intentar llegar es a que todas las personas que quieran ejercer su culto colectivamente lo puedan hacer en un local digno y adecuado, con las garantías suficientes para todos, y que los que no quieran no les afecte en nada que haya personas que lo tengan. Obviamente, en la situación actual de Euskadi, la religión mayoritaria tiene centros de culto suficientes;y para algunas religiones minoritarias son insuficientes. De alguna manera habría que intentar que llegáramos a una normalidad;es decir, que hubiera suficientes espacios para que todos puedan practicar la religión como les parezca oportuno.

Pero no en todos los municipios habrá demanda.

-No, en todos no. Lo importante es que tengan espacios suficientes y en las mejores condiciones posibles.

Pero a pesar de que no en todos los municipios vaya a haber espacios de culto de minorías religiosas, las administraciones locales sí están obligadas en sus planes...

-A hacer la previsión de equipamientos de este estilo.

Pero puede ser también la cesión de una infraestructura municipal.

-También podría ser, claro. Adecuadamente regulado y en diálogo con las comunidades, que sería lo ideal.

Lo digo porque la gente se pone muy nerviosa cuando se entera de que debajo de casa van a abrir un centro religioso.

-Pues ese local municipal también puede estar debajo de casa. Es que debajo de casa nos pueden poner muchas cosas;y muchas de las que nos pondrían pueden generar cierta resistencia de entrada. Yo prefiero tener debajo de casa un oratorio budista que un taller de coches, por decir algo, o un bar de copas,… Vivimos muchos y somos muy distintos. Unos protestan por unas cosas y otros por otras. Pero yo creo que esta es una de las actividades que menos afecciones genera, pero cada uno es libre de interpretarlo como quiera.

Si no hay demanda suficiente pueblo a pueblo, sería factible que ¿se abrieran centros de culto en cabeceras de comarca, por ejemplo?

-Sería lo ideal. Lógicamente no puede haber en cada municipio centros de todo. Viendo las necesidades del entorno sería mucho más sensato planificar en esa clave.

¿Y eso sería cuestión de la mancomunidad, Diputación, Gobierno,…?

-En principio las competencias aquí son municipales, pero ahí es donde quizás se podría reservar una parte al gobierno o a las diputaciones para que intenten coordinar esas políticas. Eso sería muy conveniente.

Porque ahora mismo, mezquitas y otros centros de culto se concentran en capitales y grandes núcleos…

-Que no haya ninguna mezquita en una ciudad es un punto negativo si se hace un análisis para ver cómo de moderna es. ¿Es que no hay musulmanes en la ciudad? Es otra infraestructura más y así debería entenderse. Es como si me dices que no hay hospitales, aparcamientos,…

¿Y cómo se gestiona de modo positivo la diversidad religiosa?

-En términos generales, integrando con normalidad la diversidad en nuestras instituciones y en nuestra realidad social: espacios de culto, asistencia en hospitales, menús escolares,… Que la atención de los servicios públicos tenga en cuenta que las personas son de religiones diversas.

¿Es lo que se conoce como una laicidad positiva?

-Sí. El Gobierno tiene que posibilitar que todas las personas vivan su vida sin tener que renunciar a tener religión o a no tenerla.

Hablamos y escribimos de libertad y tolerancia pero siempre se escucha: “Es que no se integran”.

-Por eso, en vez de tolerancia prefiero hablar de convivencia. ¿Quién se tiene que integrar en quién? Es algo que cada mañana habría que discutir. Se trata de que todos podamos seguir siendo lo que somos y viviendo tranquilos juntos.

¿Se ha tratado de invisibilizar a ciertas comunidades religiosas?

-En algún caso puntual, más que invisibilizar igual se ha pretendido alejar. ¿Que quizás a algunos les gustaría menor diversidad religiosa, lingüística,…? Pero es que la sociedad es la que es;y que sea así tiene cosas muy positivas. Una sociedad diversa es más competitiva y está mejor adaptada a la modernidad que una monolítica.

¿Los políticos se quedan en el discurso correcto o se creen lo que dicen?

-En términos muy generales hay un discurso correcto de la mayoría de los políticos y entiendo que se creerán buena parte de lo que dicen. Seguro que se pueden asumir con mayor profundidad estas ideas y espero que poco a poco vayamos avanzando.

Una de las propuestas habla de tomar con naturalidad la presencia de autoridades en actos o festividades de distintas confesiones religiosas ¿Lo veremos algún día?

-Espero que sí. Con la misma naturalidad que vemos al lehendakari participar en el Día de Galicia y eso no le hace gallego. Y lo mismo que se hace en actos culturales se puede hacer perfectamente en los religiosos.


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