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Un día de partido en Altamira

Desde horas antes del choque, jugadores y técnicos del ampo ordizia ultiman los detalles para rendir al máximo

Iker Andonegi Javi Colmenero - Viernes, 11 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Wade Kelly, con Gorka Núñez y Andoni Ibarzabal detrás, explica el trabajo del cuerpo técnico a los visitantes.

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Wade Kelly, con Gorka Núñez y Andoni Ibarzabal detrás, explica el trabajo del cuerpo técnico a los visitantes.Los jugadores también pasan por el gimnasio los días de partido.El conjunto ordiziarra salta al campo hora y media después de haber llegado a Altamira.El delegado Jon Ander Aizpurua, en el vestuario del equipo junto a patrocinadores y cargos públicos.
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Ordizia- Los momentos previos al partido pueden ser decisivos para determinar un resultado. Desde horas antes de que el árbitro indique el comienzo del duelo, el cuerpo técnico y los jugadores afinan los últimos detalles para rendir al máximo durante los 80 minutos de juego. Cada jugador practica su ceremonia para que todo salga perfecto al saltar al campo. Y, mientras tanto, también hay que ir acondicionando el propio estadio para el espectáculo. El pasado domingo, el Ordizia Rugby Elkartea abrió las puertas de Altamira a un grupo de patrocinadores, medios de comunicación y representantes institucionales -como el alcalde de la localidad, José Miguel Santamaría, y la directora foral de Deportes, Goizane Álvarez- , que pudieron comprobar in situcómo se prepara un día de partido en el campo ordiziarra.

la ‘oficina’La visita comenzó por el centro neurálgico del equipo. Nada más acceder al interior de Altamira, al pie de las escaleras, una habitación sirve como despacho para planificar todo lo que concierne a la plantilla. La estancia, sin embargo, se parece mucho más a un vestuario que a una oficina. No hay ordenadores a la vista, y dos camillas ocupan el centro de la estancia. De hecho, ahí es donde acuden los jugadores el día de partido para realizarse los vendajes para protegerse alguna zona debilitada, etcétera.

De cara a la pared tienen un pequeño rincón para trabajar Wade Kelly, el entrenador y el director deportivo del Ordizia;Gorka Núñez, el preparador físico y ayudante de Kelly;el fisioterapeuta Andoni Ibarzabal;y Dani Aizpun, que a sus 21 años, además de jugar con el primer equipo, es el coordinador de la cantera. No en vano, en las categorías inferiores del club hay jugadores a partir de diez años. Solo unas pizarras colgadas en las paredes reflejan que aquella sala es, sobre todo, un espacio para el trabajo intelectual. Una pizarra apunta las diferentes dolencias de los jugadores lesionados y su tratamiento, otra tiene la alineación del primer equipo, otra señala los récords de la plantilla en los tests físicos...

el gimnasioNormalmente, el primer equipo del Ordizia programa sus partidos los domingos a las 12.00 horas. Los jugadores suelen acudir a Altamira hora y media antes del choque. A principios de temporada, incluso, solían desayunar juntos.

El gimnasio es una visita obligada para el equipo, incluso en día de partido. El de Altamira es pequeño, pero bien equipado. Los jugadores realizan varios ejercicios para preparar el tren inferior y el tren superior, muy intensos pero muy cortos para evitar la fatiga. Después, ya en el campo, continúan haciendo un ejercicio individualizado hasta que llega el momento de hacer un breve entrenamiento previo al encuentro con todo el grupo, unos 35 minutos antes del choque. Una vez que comienza el encuentro, los suplentes han de seguir trabajando, y más o menos veinte minutos después del inicio del choque realizan un entrenamiento de recuerdo del ejercicio realizado, para mantenerse listos para salir.

El vestuarioA primera vista el vestuario de Altamira parece pequeño para tantos jugadores y tan grandes. No tiene más lujos que una piscina de agua fría donde los que han jugado se remojan tras el partido para acelerar la recuperación muscular. Fruta, agua y bebidas isotónicas están a disposición de los jugadores. La cerveza se reserva para después del partido. Gorka Núñez constata que “no es lo mejor para recuperarse”, pero asume que es una costumbre que prácticamente forma parte de este deporte.

En rugby, los jugadores no tienen un número definitivo asignado y, por el contrario, deben llevar un determinado dorsal en función de su posición sobre el campo. Por eso, entre otros motivos, es el propio club quien se ocupa de limpiar y tener preparadas las camisetas y sus números.

Antes de salir al campo, el entrenador Wade Kelly, recuerda en una breve charla los conceptos desarrollados durante la semana de cara a este partido. El técnico explica que cada jugador vive los minutos previos a su manera: los hay que llegan todavía casi dormidos, otros vienen más revolucionados, y hay que captar la atención de todos. Luego llega el discurso del capitán, que en este deporte y en estos momentos es tan importante o más que la charla del propio técnico, y que pretende motivar a los compañeros. También el árbitro suele dirigirse a los jugadores antes del encuentro para explicarles sus criterios. Una vez preparado física y mentalmente, al equipo solo le resta salir a disputar el partido.

El campoMientras los actuales jugadores se centran el llegar en las mejores condiciones al partido, alrededor de una docena de veteranos del club trabajan en preparar el campo y el posterior tercer tiempo. Aquí todos echan una mano. Los veteranos suelen llegar en torno a las 9.30 horas. Su trabajo consiste en colocar al menos una de las porterías -porque la más cercana a la carretera no suele desmontarse-, poner protecciones en torno a los palos, ampliar el campo con unas alfombras de césped artificial, instalar un panel donde técnicos o jugadores comparecen ante los medios audiovisuales, preparar los banquillos y elsin bin -la zona donde los jugadores que son temporalmente expulsados aguardan a que termine su castigo-. Los directivos, además, se encargan también de la taquilla y de las rifas. Todo el trabajo se realiza con bastante rapidez.

En el interior de Altamira, otros veteranos preparan el tradicional arroz del tercer tiempo, con la colaboración del bar, y los demás suministros. Cuando termina el encuentro, todo se guarda con la misma eficacia con la que se ha montado. No hay que olvidar, que además del rugby, Altamira también acoge partidos de fútbol y entrenamientos de atletismo. Para las 14.15 horas, el campo ya está recogido y limpio. Ya solo queda reunirse en el tercer tiempo.


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