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Julen Linazasoro experto en nuevas tecnologías y formador en seguridad

“Dejar en su cuarto a un niño con un teléfono móvil es como dejarlo solo en medio de un parque”

El informe sobre acoso escolar de Save The Children desveló recientemente claves sobre un problema en auge. El experto Julen Linazasoro hace hincapié en la educación

Jesús Morales Oskar Montero - Jueves, 3 de Marzo de 2016 - Actualizado a las 06:11h

Julen Linazasoro

Julen Linazasoro (OSKAR MONTERO)

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Julen Linazasoro

donostia- ¿A qué edades se empieza a detectar acoso a través de redes sociales o Internet?

-Más del 41% de los niños españoles de 11 años de edad tiene un teléfono móvil. A los 13 años, más del 75% dispone ya de este tipo de tecnología, y a los 15 más del 90% (INE, 2013). Aunque el uso de las redes sociales está limitado a mayores de 14 años, casi un 40% de los menores entre 9 y 13 años tiene su propio perfil en una red social. El ciberbullying está asociado a la primera adolescencia, entre los 13 y 15 años.

¿Cuál es la relación de acoso y ‘ciberacoso’ escolar? ¿Qué fórmulas de acoso a través de Internet son las habituales entre los jóvenes?

-En el 90% de los casos de ciberbullying hay un caso de bullying anterior, es decir, el acoso físico continua a través de las redes sociales. Lo más extendido son los insultos e injurias a través de mensajes directos o haciendo publicaciones en diferentes redes sociales. También se crean y se difunden rumores sobre las víctimas con el fin de dañar su reputación, se les espía, se intenta conseguir toda la información privada que pueden para utilizarla en su contra y se les excluye de grupos en línea para humillarles. Además se crean perfiles falsos de las víctimas en redes sociales con fotos reales retocadas o con comentarios dañinos para humillar a las víctimas, y se difunden fotos o vídeos de carácter humillante. Asimismo, se han dado casos en los que se crean perfiles falsos con números de teléfono reales en redes sociales de contactos para que las víctimas reciban mensajes y llamadas poco deseables y hay tendencia a hackear sus correos y cuentas en redes sociales.

“El ‘ciberbullying’, si se denuncia, siempre tiene consecuencias legales, incluso para los padres”

¿Qué consecuencias legales puede tener el ‘ciberbullying’?

-La mayoría de los estudios confirman la creencia de que el realizar ciberbullying no tiene ninguna consecuencia, pero nada más lejos de la realidad. El ciberacoso o el ciberbullying es algo relativamente nuevo y aún no se contempla en el Código Penal, pero sí delitos asociados como eluso y la difusión de información contenida en soportes informáticos, electrónicos o digitales y por medios tecnológicos, así como la publicación de vídeos y fotografías por los mismos medios (Art, 197), el allanamiento informático (Art. 197.3) o injurias (Art. 208 y 209)” entre otros. El ciberbullying, si se denuncia, siempre tiene consecuencias legales. Cuando los infractores son menores de edad, los padres de los infractores son responsables subsidiarios, y si el ciberacoso se ha realizado usando algún medio escolar o el centro educativo está relacionado de alguna manera, el centro educativo también puede ser llamado ante el juez.

¿Cuáles son los principales motivos del ‘ciberacoso’ escolar?

-Los motivos pueden ser varios, aunque en un porcentaje muy grande los acosadores no se consideran tales, no son conscientes del sufrimiento que están causando. No han desarrollado aún la empatía y para ellos es algo divertido, se aburren y así se lo pasan bien. Además, en el caso del ciberacoso, el no ver las consecuencias de sus acciones, el no presenciar el sufrimiento en las víctimas frena el proceso de empatía. Otro factor es la falsa percepción de anonimato, que se asocia a Internet, y eso tiene un efecto deshinibidor, provocando que muchos acosadores que no se atreverían a atacar a alguien en persona, lo hagan on line pensando que nadie va a saber que ellos son los acosadores.

¿Por qué acosan?

“Cuando alguien sabe que está causando sufrimiento, mi experiencia es que no se siente bien consigo mismo”

-Cuando alguien sabe que está causando sufrimiento, mi experiencia es que ese menor no se siente bien consigo mismo. No tiene atención positiva de sus padres, puede que también sufra algún tipo de acoso, está frustrado porque le están obligando a ir por un camino que no le gusta… por lo que descarga toda su frustración y/o venganza sobre alguien, y eso le hace sentir mejor. También puede ser que se intente excluir a una persona del grupo o que se busque la aprobación del grupo o la admiración de alguien en concreto a través de estas acciones. Hay que dejar claro, sobre todo a los acosados, que cuando alguien se mete con ellos no tiene nada que ver con ellos, ni con lo que han hecho, no tiene nada que ver con lo que han dicho, con lo que les gusta o con su forma de ser. Tiene que ver con los acosadores, sintiéndose mal con ellos mismos y no teniendo herramientas para gestionar y dirigir todas esas emociones y/o sufrimiento.

¿Qué diferencias hay entre el acoso presencial y el acoso virtual?

-La diferencia principal es que en el acoso presencial, cuando los menores llegan a casa se sienten a salvo, pueden desconectar, descansar y tomar fuerzas. Pero con las nuevas tecnologías, el acoso puede seguir cuando estén casa o en cualquier lugar, es un non stop, les acompaña allá donde vayan, de forma que no hay ningún lugar en el que se sientan a salvo o en el que puedan desconectar. Además, la sensación de anonimato que proporciona el ciberacoso puede generar un sentimiento de poder sobre la víctima, porque incluso se puede engañar a las víctimas haciéndolas pensar que los acosadores son otras personas. Ese sentimiento de poder ser acentúa por el desconocimiento de que esas acciones pueden suponer delitos penales. En las redes sociales la humillación la puede ver un público mucho más amplio que en el ámbito físico, miles de personas pueden presenciarla, y las publicaciones, fotos o vídeos humillantes están on line durante mucho más tiempo, lo que acentúa el sentimiento de humillación. En el acoso físico, la distancia ayuda a que se enfríe la situación, pero en el ciberacoso, como los ataques son continuados y no hay descanso, se puede propiciar el agravamiento del conflicto. Por último, como el ciberacoso se da a través de Internet, es mucho más difícil para los adultos saber lo que está ocurriendo y puede durar mucho más sin ser detectado.

¿Cuál es el alcance del ‘ciberacoso escolar y hasta dónde pueden llegar sus consecuencias?

-El ciberacoso siempre genera ansiedad, puede somatizarse a través de dolores de cabeza, dolores de estómago, enfermedad, trastornos del sueño, falta de concentración, falta de apetito o caída en el rendimiento escolar cuando las víctimas son niños. En el caso de los adolescentes, puede generar ansiedad, trastornos de la alimentación, bajo rendimiento escolar, cambios de humor, ausencias en el centro educativo, depresión o aislamiento. Desgraciadamente, y como se ha visto en diferentes países incluido el nuestro, el ciberacoso puede llevar a la desesperación total, a un sufrimiento tan grande que a veces lleva a las víctimas a tomar decisiones tan límites como el suicidio. Esa es la consecuencia más extrema, aunque afortunadamente no es la habitual.

“Con las nuevas tecnologías el acoso puede seguir cuando la víctima está en casa o en cualquier lugar”

¿A qué edad se debe comprar un móvil a los hijos o permitirles el acceso libre a Internet?

-Para que un niño o adolescente tenga un smartphone depende de la madurez del niño, pero se recomienda que sea de 14 a 16 años. El acceso libre a Internet va en función de cada menor. Es interesante bloquear el acceso a contenidos inadecuados cuando los niños son pequeños para que no se encuentren con contenidos dañinos y hacer un seguimiento directo de sus acciones on line, pero según van creciendo deberíamos centrarnos más en la educación que en la limitación o la prohibición. Es recomendable pasar tiempo con ellos navegando por Internet, explicándoles dónde pueden encontrar contenidos interesantes. Además de fortalecer los lazos familiares, nos convertimos en una referencia y, si alguna vez tienen algún problema en Internet, es más probable que acudan a nosotros. También es recomendable hablar con ellos de los riesgos que hay y darles recursos para afrontar esas situaciones.

¿Las prohibiciones son perjudiciales?

-No podemos sobreprotegerlos en Internet ni prohibirlo. No solo no es adecuado, sino que es imposible. Pero si les educamos en un uso responsable de Internet, en distinguir qué lugares son adecuados y cuales no, les damos recursos para hacer frente a situaciones que se pueden presentar y a emociones que pueden sentir, les ayudaremos mucho más que prohibiendo algo que puede que en casa no visiten, pero que sí que lo harán fuera de casa donde no haya ningún adulto al que preguntar.

¿Qué reservas deben adoptar los padres en relación con el uso de móviles e Internet?

“Es imposible que los padres eduquen a los niños en el uso de nuevas tecnologías si ellos no se han formado”

-Cuando unos padres regalan un smartphone a un niño, no son conscientes de los riesgos a los que le están sometiendo y, además, muy pocas veces se forma al niño o niña para que haga un uso correcto. Hablo de smartphones en vez de móviles porque el riesgo no es tanto el que un menor tenga un teléfono, sino que ese teléfono tenga conexión a Internet, cámara y la posibilidad de añadir aplicaciones de mensajería, redes sociales… Aunque el hecho de que estén en casa nos pueda proporcionar cierta seguridad, la verdad es que dejar en su cuarto a un niño con un dispositivo móvil es como dejarlo solo en medio de un parque, cualquiera puede tener acceso a él.

¿Qué tipo de control hay que ejercer sobre el uso?

-Por ejemplo, cuando le damos un dispositivo móvil a un niño para que juegue un rato y “nos deje un poco tranquilos”, tenemos que preocuparnos por saber a qué están jugando y sobre todo con quién, ya que hay un montón de juegos on line en los que los niños juegan con desconocidos, y a través de esos juegos se pueden poner en contacto con ellos. Pero es imposible que los padres eduquen a los niños en el uso correcto de las nuevas tecnologías si antes ellos no se han formado, ni son conscientes de los riesgos que conllevan. Hay que explicar una y otra vez a los menores, que no tienen que hablar con ningún desconocido por Internet y que, por supuesto, no tienen que dar ningún dato privado como nombres, edades, direcciones, centros educativos a los que asisten…

¿Hay que espiarles el móvil?

-No se trata de espiarles el móvil, sino de educarles en un uso adecuado y de ayudarles a utilizarlo de forma correcta. Pero lo más recomendable es hacerles conscientes de que ese móvil no es suyo y de que es algo que los padres les están prestando. Por ello, los menores tienen que saber que como es algo que ellos no han pagado, es propiedad de los padres y son ellos los que pueden acceder en cualquier momento al smartphone.

“La mejor forma de actuar es la educación, trabajar la empatía, el respeto y la educación emocional”

¿Qué reglas habría que seguir?

-Los menores tienen que comprometerse a hacer un uso correcto del móvil: no utilizarlo para faltar al respeto a nadie de ninguna manera, no hablar con desconocidos, seguir unas pautas de comportamiento correctas, como el respeto de horarios a la hora de comunicarse con otros, hacer un uso moderado, no llevarlo al centro educativo si son pequeños, descansar a partir de la hora que se elija entre todos los miembros de la familia... Es realizar una especie de contrato con ellos donde los menores entiendan que el móvil no es suyo, que se les cede para utilizarlo de forma adecuada y, además, se comprometan y responsabilicen de cuidarlo.

¿Cuáles son las señales de alarma a las que se debe prestar atención?

-Hay que estar alerta a cambios de comportamientos, ansiedad, dolores de cabeza o estómago continuados… Sobre todo cuando son niños, la ansiedad o el malestar se suele somatizar. También hay que estar alerta a procesos de depresión o tristeza continuada, baja autoestima y a trastornos alimenticios y del sueño. Se recomienda que los menores hagan uso de las redes sociales, los dispositivos móviles, ordenador… en un espacio común de la casa donde los padres puedan detectar cuándo los menores se sienten incómodos. Es muy importante que los padres tomen conciencia de la magnitud del asunto, y dejen de justificar acciones como bromas pesadas, insultos, difamaciones… y que dejen de restarles importancia diciendo que son chiquilladas, que son cosas de niños y que es normal que se den.

Cualquiera podemos tener un hijo acosado, pero también acosador. ¿Cómo hay que actuar con los acosadores potenciales?

“Es muy importante que los padres tomen conciencia y dejen de justificar bromas pesadas, insultos...”

La mejor forma de actuar es la educación, trabajar la empatía, el respeto y la educación emocional. También es muy importante no estigmatizar a los acosadores e incidir en su educación. Estos días con el tema del bullying se está hablando sobre abrir registros de acosadores, y es muy peligroso “condenar” a alguien de por vida por acciones que ha realizado siendo niño o adolescente, cuando todavía no está desarrollado. La vía es la educación. Hay que trabajar la educación emocional, la empatía y el respeto.


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