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Ekin, la editorial vasca de Buenos Aires

Andrés Irujo llegó a su exilio en Buenos Aires llevando en su maleta un proyecto largamente madurado: la necesidad de crear una editorial que recogiera obras de la cultura e historia vascas.

Reportaje y fotografías de Xabier Irujo - Lunes, 29 de Febrero de 2016 - Actualizado a las 06:12h

Andrés Irujo puso en marcha en el exilio ambiciosos proyectos culturales;concretamente, Ekin publicó 120 títulos entre 1942 y 1978.

Andrés Irujo puso en marcha en el exilio ambiciosos proyectos culturales;concretamente, Ekin publicó 120 títulos entre 1942 y 1978.

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Andrés Irujo puso en marcha en el exilio ambiciosos proyectos culturales;concretamente, Ekin publicó 120 títulos entre 1942 y 1978.Andrés Irujo, Jesús María Leizaola y Miguel José Garmendia.

la ocupación alemana de Europa obligó a muchos vascos a emprender el camino del exilio. Andrés Irujo partió con su madre, Aniana Ollo, y con su hermana Josefina y su familia, y llegaron en diciembre de 1940 a Buenos Aires, donde fueron recibidos por la colectividad vasca de la ciudad y los representantes del Comité Pro-inmigración Vasca. En virtud del decreto del presidente Roberto Ortiz, toda la familia obtuvo, en menos de cuatro meses, la ciudadanía argentina de pleno derecho.

En el exilio emprendió Irujo dos ambiciosos proyectos culturales: la creación de la editorial vasca Ekin y la organización del Instituto Americano de Estudios Vascos, así como, a partir de 1950, la edición del boletín de dicho instituto, labores que llevó a cabo hasta su muerte en 1993.

Irujo arribó a Buenos Aires con el proyecto editorial en mente. De hecho, ya había comentado la necesidad de crear una colección bibliográfica de cultura e historia vascas con su hermano Manuel en el exilio de París en 1938. Y, en efecto, meses antes de la creación de la editorial y publicación del primer volumen, Euzko Deya de Buenos Aires ya anunciaba el 20 de diciembre de 1941 algunos de los títulos que verían la luz en años sucesivos. Tal es el caso de los escritos de Joxe Miel Barandiaran sobre prehistoria vasca que no se publicarían hasta 1953, o El idioma vasco, de Bonifacio de Ataun, que vería la luz en 1960 bajo el título de Gure aditza.

A los pocos meses de la llegada a Buenos Aires, y bajo el lema Mi trinchera son los libros, Irujo planteó el proyecto a Ixaka López Mendizábal, experto en la materia, nieto del célebre editor tolosarra del mismo nombre. Tras la toma de Tolosa, los tercios de Requetés procedieron a la incautación de sus propiedades y procuraron quemar los libros de la imprenta justo frente a la puerta del establecimiento, donde hoy existe una placa. Una lluvia inesperada impidió que la hoguera prendiera debidamente y algunos libros se salvaron de la quema. Exilado en Buenos Aires, Ixaka aceptó decididamente el reto.

Ambos se dirigieron en primer lugar al delegado del Gobierno Vasco en Buenos Aires, Ramón María Aldasoro, a quien inicialmente propusieron financiar la aventura editorial, pero la delegación no contaba con los fondos necesarios, de modo que los fundadores tuvieron que recurrir a donaciones particulares. Contaron con la colaboración de Sebastián Amorrortu y el aporte editorial de los hermanos Estornés Lasa, los cuales permitieron la reedición de algunas de las obras de la Editorial Auñamendi. Asimismo, contribuyó en esta empresa el sacerdote Jorge Riezu, que adquirió parte del fondo Julio Urquijo.

Es así como se fundó, con sede en la calle Perú 175 de Buenos Aires, la sociedad regular limitada Editorial Vasca Ekin, con un capital inicial de 15.000 pesos. Ciertamente poco para una empresa de tal envergadura. La primera obra que imprimió Ekin fue El genio de Nabarra, de Arturo Campión, que vio la luz en 1942.

El catálogo de Ekin se dividía en varias secciones. La Biblioteca de Cultura Vasca en la que los editores integraron monografías en los campos de la historia, antropología, legislación, música, costumbres, literatura, artes plásticas y geografía vasca, conoció 73 títulos entre 1942 y 1978. Importancia capital tienen los títulos que Ekin publicó en euskera dentro de la sección Euskal idaztiak. Entre 1942 y 1952 Ekin publicó Joañixio y Bizia garratza da, de Juan A. Irazusta;Ekaitzpean, de Jose Eizagirre;y la traducción de Hamlet, de Bingen Ametzaga. Joañixio es la primera novela escrita y publicada en euskera en América y estos títulos se encuentran entre los únicos que, junto con Urrundik, de Telesforo Monzón, y Leoikumea, de Orixe, se publicaron en lengua vasca en este periodo marcado por la política de genocidio cultural del régimen franquista. La editorial estuvo en crisis permanente desde su fundación, llegando a rozar la ruina en más de tres ocasiones. Como consecuencia de todo ello, en 1954 Irujo sufrió un ataque nervioso.

En el plano familiar, al peso del exilio que todos creyeron breve, se unió la prisión y condena a muerte de sus hermanos Juan Ignacio, Pello y Eusebio y la muerte de su madre, Aniana Ollo, en 1950. En una carta a Bingen Ametzaga, fechada el 15 de enero de 1954, Irujo calculaba que no podría cancelar las deudas de la editorial en al menos dos años y, efectivamente, la crisis obligó a Ekin a cerrar virtualmente entre agosto de 1953 (Añibarro) y agosto de 1954 (Barandiaran). Además, Irujo permaneció en cama desde enero a marzo de 1955.

Nuevas ideasPero recuperado de la crisis financiera y de salud por la que atravesó entre 1953 y 1955, el de Estella emprendió una nueva fase en la editorial con nuevas ideas y horizontes. En diciembre de 1955 Ekin lanzó una nueva serie para ser distribuida gratuita y clandestinamente a través de la resistencia en el interior. Para ello editarían obras de pequeño formato, fáciles de transportar, de distribuir y de ocultar. La primera de estas obras fue Ami vasco/Euzko Ami, del padre Evangelista de Ibero a quien Andrés conoció personalmente en la casa Irujo de Estella, a las que el padre Iakakortaxarena añadiría varios capítulos. Se distribuyeron 2.500 ejemplares, fundamentalmente a través de frailes y sacerdotes. Tras el éxito de Ami vasco/Euzko Ami, Ekin publicaría y distribuiría Zure anaia ixilkari/Tu amigo en la clandestinidad, que fue editado en 1961. Irujo pensó asimismo en publicar un tercer opúsculo titulado Fueros fundamentales del Reino de Navarra y defensa legal de los mismos, escrito originalmente por Ángel Sagaseta y censurado y retirado de la circulación por la Policía de Isabel II en 1839.

Sin embargo, no iban a ser buenos años para la editorial. A finales de 1961 Irujo escribía: “Los costos se han duplicado o triplicado. Y en todos estos años perdimos casi el tiempo y el dinero, pues continuamos manteniendo los precios de las últimas publicaciones y nos encontramos ahora que no hay forma de atender pagos de la imprenta más que a nuestro ritmo, que no es el que las circunstancias imponen. Solamente dos libros representan cuatro veces más de nuestro capital. Y según nuestros cálculos, necesitaríamos tres o cuatro años para cubrir la deuda. La situación es tremenda. Y es preciso dar la cara y mirar a Euskadi. Dentro de pocos días nos entregan Zure anaia ixilkari en dos versiones, euskera y castellano, con mapas y gráficos”.

Una vez más, en medio de la más absoluta crisis financiera, Irujo decidió regalar libros en euskera y distribuirlos gratis en Euskal Herria: y lo consiguió a pesar de que la situación en 1967 tocó suelo. Al hundimiento del techo de la editorial se unió la subida repentina de los costes de impresión y el encarecimiento del papel, lo cual redundó en el incremento extremo de las deudas. Los sucesivos regímenes argentinos suscitaron asimismo problemas aduaneros, de modo que la exportación de libros resultó poco menos que imposible. En 1965 escribía Irujo a Ame-tzaga: “Mañana te remitiré un ejemplar del Hamlet. Pero pondré en la primera página Mirentxurentzat, pues ahora como en el régimen peroniano los libros tienen la misma consideración que la carne o el trigo, necesitan autorización del Banco Central para exportarse y contra depósito económico o apertura de crédito, etc., salvo que salgan dedicados o con la fórmula sin valor comercial, que resulta feo para un regalo a tu hija. Creo que la leyenda de su nombre no altera su dedicatoria. Por eso irá así”.

Otro de los graves problemas con los que hubo de enfrentarse la editorial fue la ausencia de impresores euskaldunes, con lo que las ediciones en euskera corrían a cargo de maestros impresores que no conocían la lengua, lo cual incrementaba el número de erratas que, a su vez, incrementaba el número de pruebas, correcciones, y los costes de edición se disparaban. Es preciso tener en cuenta que los maestros a cargo de generar las planchas las debían completar letra a letra, sin entender lo que escribían. A pesar de esto, Ekin llegó a publicar más de trece libros en euskera.

Controversias políticasAdemás de la crónica situación de práctica bancarrota de la editorial, varias de las publicaciones suscitaron controversias políticas en un país que, durante los años de gobierno de Juan Domingo Perón, generó lazos diplomáticos con la dictadura española. En 1951 Ekin publicó ¿Para qué…?, de Ansaldo, y para junio de 1951 se habían distribuido los primeros ejemplares de la obra en Uruguay a través de Bingen Ametzaga, donde se habían vendido 100 ejemplares. José María Areilza, entonces embajador español en Buenos Aires, cursó una denuncia ante el Gobierno argentino a raíz de la cual Ekin fue clausurada por la Policía argentina los días 8 y 9 de noviembre, siendo Irujo arrestado y conducido a comisaría, sin cargos, donde permaneció detenido durante horas. Tras un violento interrogatorio, la Policía retuvo, a petición de la embajada de España, las galeradas de la obra de Ansaldo e incautó otros títulos y material de la sede de la editorial. En esta misma línea, Ekin chocó con las instituciones culturales vascas en Euskal Herria que, controladas por el régimen, cerraron las puertas a los libros de la editorial del exilio. Por ejemplo, cuando el bibliotecario de la Diputación de Bizkaia decidió en enero de 1954 adquirir la obra completa de la editorial, una contraorden de venta echó por tierra la operación.

Ekin publicó 120 títulos entre 1942 y 1978, lo cual hace una media de más de tres libros anuales. El historiador Andrés Mañarikua, en una alocución en la Universidad de Oñati en 1978 con motivo del relanzamiento de Eusko Ikaskuntza tras 40 años de represión, dijo que “en esos años oscuros, la obra de la Editorial Ekin ha sido un faro de luz en la oscuridad”. Hoy, desde 2015, María Elena Etcheverry, viuda de Andrés Irujo, ha emprendido la tarea de reanudar la labor editorial de Ekin con la publicación de tres obras en la Biblioteca de Cultura Vasca en 2015, Contraviaje. De Nueva York a Gernika pasando por Berlín, novela histórica de Aran-tzazu Ametzaga que sale a la luz con motivo del 80º aniversario de la constitución del Gobierno del lehendakari Aguirre de 1936;La historia de Radio Euskadi (guerra, resistencia, exilio, democracia) de Leyre Arrieta;y Martin Ugalde. Cartografías de un discurso, de Larraitz Ariznabarrieta.

Zorionak Ekin!


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