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asesinato de Koldo Losada

Cuando la víctima es él

El asesinato de Koldo Losada podría ser, si se condena a su marido, un ejemplo más de la violencia que sufren los hombres a manos de sus parejas. Son víctimas, igual que las mujeres, pero no cuentan con el mismo apoyo.

Un reportaje de Arantza Rodríguez. Fotografía Borja Guerrero - Domingo, 21 de Febrero de 2016 - Actualizado a las 06:08h

En el despacho de Martínez Patón, con sedes en Madrid, Sevilla y Barcelona, atienden un centenar de casos al año. Algunos “muy sangrantes y dolorosos”, como el de un hombre al que su mujer amenazaba con matar. “Le decía que había asesinado a sus anteriores parejas y que él era el siguiente. Ya había recibido bastantes palizas y amenazas con armas blancas. Era una situación de riesgo objetivo, pero el juez, en un auto verdaderamente escandaloso, consideró que no se creía que una mujer pudiera pegar a un hombre. Él tuvo que huir de casa. Fue muy doloroso porque el riesgo era cierto y si hubiese sido una mujer, habría tenido ayuda, afortunadamente, porque de eso se trata”, explica.

Apenas acaparan titulares y cuando lo hacen es demasiado tarde, pero no hay duda de que los hombres maltratados existen y algunos acaban enterrados. El juicio por el asesinato del actor Koldo Losada, que se está celebrando estos días en la Audiencia de Bizkaia, pondrá de manifiesto una vez más, si finalmente su marido resulta condenado, que ellos también son víctimas de la violencia de sus parejas, aunque esta no se califique como violencia de género, sino intrafamiliar, con todo lo que esos apellidos conllevan.

La Ley de Violencia de Género ampara exclusivamente a las mujeres agredidas por parejas masculinas, por lo que quedan excluidos los hombres y las mujeres homosexuales. “No entiendo por qué no hay que darles cobertura, ayuda y apoyo a estas víctimas igual que se les da a las otras. ¿Que hay menos casos? Bien. Pero, ¿por el hecho de que ocurra menos veces hay que dejarlos sin protección? A la mujer hay que protegerla, probablemente incluso más, pero no por eso hay que dejar desamparados a otros”, insiste el letrado.

“Miedo a no ser tomado en serio”A Imanol Álvarez, miembro de Ehgam, no le consta que ninguna persona maltratada haya acudido a su asociación, pero “existir, existen”, asegura. De hecho, sabe de “algún caso esporádico” por la prensa y conoció “a una mujer que sufrió malos tratos psíquicos por parte de su pareja, que era otra mujer, pero lo dejaron y se acabó el problema. A veces desgraciadamente las cosas van por otros derroteros mucho más desagradables”, comenta.

Al igual que otros compañeros, Álvarez considera “discriminatorio” que gays y lesbianas no puedan acceder a los mismos recursos que las mujeres maltratadas por un hombre. “Si hay una víctima y hay una persona que provoca ese mal, las ayudas y las penas tendrían que ser similares”, reivindica, convencido de que la “violencia dentro de una pareja es muy grave”, la ejerza quien la ejerza. No obstante, admite que a otros activistas “les parece normal” la protección extraque se brinda a las víctimas de la llamada violencia de género “porque ese tipo de violencia es el más extendido y además tiene un origen sociocultural y está muy arraigado en nuestra sociedad”.

Para Javi Regalado, presidente de Hegoak, la Ley de Violencia de Género se elaboró “para poner freno” a “la violencia ligada al machismo”, que “no está presente en las parejas homosexuales”, por lo que “habría que ver la conveniencia de ampliar el ámbito de aplicación de la ley actual o elaborar una diferente”.

El miedo al agresor o el sometimiento, dice Regalado, son universales, pero “en el caso de las parejas homosexuales está también el miedo a no ser tomado en serio, a que el policía o el juez de turno le quite gravedad al asunto alegando que, siendo del mismo sexo, no estás en inferioridad de condiciones. Todos esos miedos suponen un freno a la hora de denunciar. Tener que dar a conocer su orientación sexual puede ser que para algunas personas suponga una barrera más”, expone.

Salvo “un caso hace tiempo”, Justo Sáenz, presidente de la Federación de Euskadi de madres y padres separados Kidetza, no recuerda haber recibido denuncias de maltrato físico a hombres: “De maltratos psicológicos, sí. Algunos lo llegan a denunciar, pero muy pocos porque no creen que les vaya a solucionar nada;entienden que tampoco les van a creer y no hay un servicio específico donde les orienten”. A eso se añade, apunta, “la vergüenza que les da denunciar, más antes que ahora, que ya la gente no aguanta tanto”.

Asistencia a la víctima

Para cualquier delito. El Gobierno Vasco dispone de un Servicio de Asistencia a la Víctima (SAV) en el que se presta ayuda a las víctimas de cualquier delito, por lo que los hombres que hayan sufrido malos tratos a manos de sus parejas pueden dirigirse a él. Más del 80% de las personas atendidas por dicho servicio son mujeres víctimas de la violencia de género.

Tipo de ayuda. El personal del SAV asesora a la víctima sobre sus derechos y le acompaña en todo el proceso jurídico: ayuda a poner la denuncia, informa sobre las ayudas económicas, presta asistencia psicológica, etc.

Sedes en los tres territorios. El SAV cuenta con cuatro oficinas ubicadas en los juzgados de Donostia, Bilbao, Barakaldo y Gasteiz. Sus direcciones y teléfonos se pueden consultar en la dirección www.justizia.net/asistencia-victima/contacta.

doce hombres muertos

A falta de un registro oficial, los medios informaron de al menos una docena de hombres muertos a manos de sus parejas en 2015 en el Estado, frente a 57 mujeres asesinadas.


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