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Jokin Aperribay Presidente de la Real

“No es verdad que el fichaje de Moyes fuese presidencialista”

En esta primera entrega de la entrevista, Aperribay aborda la situación actual del club, la remodelación de Anoeta y la decepción de la etapa de David Moyes

Mikel Recalde Ruben Plaza - Sábado, 20 de Febrero de 2016 - Actualizado a las 06:13h

Jokin

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JokinJokin Aperribay, en las oficinas de Anoeta, durante la entrevista concedida ayer a NOTICIAS DE GIPUZKOA. Foto: Ruben Plaza

donostia- ¿Es el mejor momento en la historia del club?

-Seguro que no, pero lo que tenemos que intentar es construir bases comunes para todos y trabajar en ello. Pensar en nuestra historia y aprender de ella. Yo creo que en la Real ha habido grandísimas personas, que es un club centenario. Lo que tenemos que ver es el camino de nuestra filosofía y que la gente se sienta orgullosa del club. Por los resultados deportivos y por los no deportivos, por todo. Por la identidad del club. Estamos trabajando en ello y desde luego nos preocupan mucho otros aspectos que los deportivos. Cuando más ahonde la Real en esas cuestiones, mejor será en lo deportivo.

¿Se siente orgulloso de su obra?

-El balance lo haré cuando se acabe… Es un orgullo ser presidente de la Real y a partir de ahí lo que sabes es que recibes un legado y tienes que dejar un legado a los siguientes, pero a nosotros lo que nos gustaría es que la identidad del club siga muy unida a nuestro territorio.

¿Cuáles son sus claves para una recuperación tan rápida?

-Yo creo que la Real tiene una fuerza innata y que las personas que trabajan en el club tienen que saber que trabajan al servicio de personas que no trabajan en el club. Y si todos lo sabemos y trabajamos concienzudamente y con fuerza en esa dirección, que creo que se está haciendo, los resultados van a venir. Vamos a tener valles y picos. Por supuesto, hay que disfrutar de los picos, y en los valles te entristeces, y piensas que todo es peor. Pero la Real debe ir creciendo poco a poco con bases sólidas y pensando en lo que somos y a quiénes representamos.

¿Sigue convencido de que fue un error entrar en la Ley Concursal?

-La Real tiene solventada su deuda. Y sí creo que la Ley Concursal fue un error que se podía haber evitado. Entre otras cosas porque sales con más deuda que la que tienes y, sobre todo, en la deuda institucional.

¿Por qué?

-Porque tienes inspecciones, entras en concurso de acreedores con una deuda y sales con una deuda mayor de la que tenías. Otra cosa es que ordene económicamente el club. A los acreedores sí les haces una quita, pero en el lado institucional sales con más deuda de la que tenías, que la estamos pagando. Son los famosos préstamos participativos. Una de las cosas que me encantaría a mí y a este consejo es que en un momento determinado pudiésemos pagar también a los acreedores. Y no dudes que la Real si puede lo va a hacer.

La dimensión del club ha cambiado muchísimo.

-La dimensión ha cambiado. La Real, cuando habla de bases estructurales, habla de eso. Y cuando habla de estabilidad se refiere a eso. Y cuando habla de estar presentes en las plazas nobles de la clasificación de la Liga, es desde el punto de vista estructural, no solo del deportivo. Ahí entra el campo, que tenemos que pensar qué plan lleva la Real respecto a las personas y los abonados en el nuevo campo, en eso estamos trabajando, en el futuro de la Real. Y creo que esa solvencia, esa estabilidad económica y la estabilidad en la identidad y en lo que representamos nos llevará a buenos resultados deportivos. Y que si no los hay, los valles que existan van a ser más cortos y estamos trabajando en ello. Es nuestra preocupación y ocupación diaria: darle estabilidad y solvencia a la Real desde la identidad.

¿Uno de los méritos menos conocidos y valorados en este consejo ha sido conseguir un peso importante en la LFP y en la Federación?

-No lo sé. Un presidente de la Real ha sido presidente de la LFP. Pero te quiero decir que no lo sé, porque no sé exactamente la que tenía. Creo que la voz de la Real es una voz escuchada: en los derechos de la televisión, o en las diferentes debates que existen en la Liga o en la Federación. Pero sí, es una voz escuchada.

¿En el Comité Arbitral también?

-Bueno, también. Los árbitros cometen errores. La verdad es que después de lo que pasó con el Real Madrid no he tenido una conversación para comentarlo.

¿No le han tirado de las orejas tras lo de González González?

-No, no.

Gran parte del presupuesto lo representan los derechos televisivos. Es normal tener un poco de vértigo. ¿No lo ve peligroso?

-¿Te refieres a que pueda haber una crisis en las televisiones?

Sí.

-Yo creo que tenemos que trabajar conjuntamente para que las televisiones sean fuertes y tengan cada vez más abonados, terminar con la piratería. Es un bucle que parece que perjudica al aficionado, pero le beneficia. Cuanto menos piratería haya, más baratas serán las entradas. A mí me encantaría bajar los abonos, me encantaría. No sé si lo vamos a poder conseguir porque cuanto más ingresas de abonos, más puedes ingresar de televisión. Pero me encantaría buscar la estabilidad y la proporcionalidad en la cuenta de explotación de la Real en relación a los abonos. Esto nos tiene que llevar a comprender que habrá momentos en los que necesites más ingresos de los abonados, porque hay que comprender cuál es el porcentaje. De hecho sí tú ves hoy los abonos de la Real, están al nivel de 2007. Y muy pocos clubes de Primera siguen así desde ese año. Es algo en donde tenemos que compaginar ese esfuerzo con el nuevo campo, con ganar en número de socios, con que las personas estén identificadas con los principios del club, reflexionar y pensar también que ya llevamos 23-25 años en un campo con pistas de atletismo, y que eso es una generación completa. Que luego cuando hablan de que si Anoeta es frío, pues a ver si la estructura o la infraestructura del estadio nos hace ser más fríos… Yo creo que se abre un período de reflexión y que la Real tiene que liderar ese período de reflexión de forma interna y de forma externa.

Los clubes venden un poco su alma al diablo. ¿No lo ve un poco así?

-No puedes hacer nada pero antes de participar en la convención sabes las normas claras que te pueden tocar. Es decir, que conoces que los clubes que están en participación europea no se les va a dar en abierto;entonces ya sabes que hay clubes que cuando no participamos te puede tocar. Si tú ves los horarios de este año, están bastante repartidos para todos. No somos el club que más ha jugado a las diez de la noche.

En casa sí, lleva cinco...

-No lo sé. Por ejemplo en breve tenemos partidos a las 18.15 horas…

Pero cada vez va menos gente a Anoeta. ¿Eso no le preocupa?

-Este año ha habido entradas muy buenas y ha habido otras peores… Pero estamos haciendo una reflexión y tenemos que encontrar la forma de arreglarlo. Pero yo lo uniría también a lo que es nuestro campo de fútbol y la oferta que tenemos, que algunas son claramente malas para la visión del partido y también los resultados de inicio de temporada, lo cual unido a los horarios… Pero sí tenemos que hacer una reflexión para mejorar.

¿Comprende que haya gente que no entienda que promuevan un proyecto para 42.000 espectadores con la de asientos vacíos que se ven esta temporada en la grada?

-Primero, no hay tantos asientos vacíos en los que tengas visión buena del campo, porque hay un montón de asientos en Anoeta en donde no se ve el césped. Después, te digo sinceramente que la Real tiene que representar a su territorio en Gipuzkoa, en el sistema educativo, en la filosofía de la Real, cuanto más mejor. Y para eso la infraestructura y la estructura de la Real es muy importante. Porque su solvencia es muy importante para poder cumplir con eso. Y está todo unido. Y la infraestructura de la Real es un perjuicio. Y creo que no podemos cerrar los ojos como consejo y pensar que eso es bueno, no para la Real ni para las personas, ni para este territorio ni para el club. La Real tiene que liderar desde el punto de vista social, económico, que va a hacer un esfuerzo importantísimo, y desde el punto de vista participativo. Que los jóvenes se integren y que podamos tener el campo y la presencia que todos queremos. Pero es un trabajo a continuar, que le estamos dedicando tiempo y esperamos que lo podamos llevar a cabo.

¿Cuándo empezarán las obras?

-Espero que cuanto antes. Primero lo que hay que hacer es terminar con el proceso que el Ayuntamiento quiere, que se adjudiquen las obras y ése tiene que ser el objetivo de este año. Y, a partir de ahí, a la Real lo que le corresponde es avanzar con el Ayuntamiento en los acuerdos, que la disposición es buena. Vamos a hacer el máximo esfuerzo económico que podamos, e intentar que el proyecto de Anoeta sea un éxito.

Ha publicado otro artículo Javier Olaverri diciendo que va a conseguir frenar otra vez el proyecto y que este es un desastre.

-No lo sé, no conozco a Olaverri ni sé lo que le mueve a querer parar un proyecto que es bueno para la Real y que, por cierto, es para la instalación a la que más guipuzcoanos acuden al cabo de un año. Pero a mí lo que me preocupa es hacer una Real participativa, que el dinero que pueda generar vaya a su territorio, que participemos cada vez más en el sistema educativo y que hagamos cada vez más un club estable y fuerte. Y me encantaría que si el señor Olaverri no conoce la Real, darle una explicación de lo que es y de lo que pretendemos con las instalaciones.

¿Cuántos puntos se pierden con las pistas de atletismo?

-No es un problema de puntos, es un problema de estabilidad, de participación, de cercanía… No lo haces por puntos, lo haces por solidez estructural. Hablamos de una Real solvente… Eso es una consecuencia. Piensas en la solidez estructural de la Real y en el futuro. Para entrar en Europa tenemos que tener infraestructuras que nos permitan estar de forma recurrente en esos puestos. Tenemos que poner los mimbres, estar dotados de los mayores recursos posibles. Debemos hacer que determinadas razones por las que la Real existe puedan ser posibles, y eso lo tenemos que lograr desde el punto de vista estructural y la Real tiene salvación.

¿Qué diferencias hay entre el último proyecto de Anoeta y el anterior?

-Primero, el proyecto está en el Ayuntamiento y es Anoeta Kiroldegia quien está gestionando cómo se va a llevar a cabo. La Real en este momento no influye en eso. Interviene en las conversaciones con el Ayuntamiento para ver cuánto dinero vamos a poner, y para ello lo que hicimos fue solicitar a la Junta General la autorización para poder poner ese dinero. La Real está dispuesta a poner mucho dinero en un suelo público y en hacer un esfuerzo muy importante.

¿Contempla la posibilidad de que Kutxabank participe finalmente?

-Sí, vamos a ver si es posible o no. Nos encantaría.

Y en cantidades, ¿cómo se reparte el pastel entonces?

-No puedo hablar de eso, eso corresponde a Anoeta Kiroldegia. Nos une una relación de patrocinio hace mucho tiempo y espero que esa relación de patrocinio pueda llevarse a cabo para que pueda darse la remodelación del campo. Pero veremos cómo quedan las conversaciones y si pueden ir en esa línea.

¿Es la Real o es Anoeta Kiroldegia quien debe aceptar que el estadio se llame Qbao Stadium?

-Puede ser que el nombre del campo sea una fuente de financiación, pero hablaremos en el momento oportuno con el Ayuntamiento, que es quien lleva el proceso para ello. Hemos tenido diferentes conversaciones y tenemos que agradecer que los políticos están apoyando la iniciativa y la conversación con el alcalde es sólida.

¿Cuánto más aspira la Real a ingresar cada año en porcentajes con un Anoeta remodelado?

-Estamos haciendo un estudio económico, vamos a profundizar en ello, nos quedan tres años como mínimo para poder tener las plazas, pero tampoco es un objetivo ingresar más, sino que seamos estructuralmente fuertes.

¿Qué objetivo de abonados se marcan?

-Me gustaría que el campo estuviera totalmente lleno. Ese es el objetivo.

Con una capacidad de 42.000 espectadores. ¿Cuál sería una buena cifra?

-Serían todas. Vamos a trabajar por los 32.000-35.000 abonados.

¿Y cómo piensan atraerlos?

-Se está haciendo un plan, se van a estudiar las diferentes posibilidades e intentaremos hacer lo mejor para las personas. No es el momento de sacar las conclusiones sino de seguir profundizando en el estudio.

También ha generado polémica en el colegio de arquitectos que no se haya sacado a concurso el proyecto del estadio.

-Vamos a ver. La Real en este momento de lo que tiene que ocuparse es de aportar la cantidad económica que el Ayuntamiento le va a pedir, que es una cifra importantísima. La Real siempre ha trabajado sobre proyectos intentando encajar lo mejor para el futuro y una base y una estructura sólida con un presupuesto que no se disparase, que fuese compatible con los objetivos que podíamos tener. A partir de ahí, en este momento, si debería haber concurso o no, es un tema de Anoeta Kiroldegia. El proceso de gestión y de adjudicación y de concurso en su momento oportuno si existe, va a ser desde Anoeta, no desde la Real. Y nosotros lo que hicimos hace tiempo es donar el proyecto que la Real tenía al Ayuntamiento y ser muy transparentes con ellos. Entonces lo que vamos a hacer es poner el máximo dinero posible para que el estadio cueste lo menos posible a las instituciones. Y en eso estamos trabajando desde el primer día.

¿No descarta que se puedan bajar los abonos?

-Me encantaría, otra cosa que se pueda. No lo sé, no es momento para obtener conclusiones. Hay muchas formas, además, de afrontar el tema del abono, directo e indirecto. Estamos profundizando en el estudio y el momento para las conclusiones queda tiempo.

La afición ha protestado por las pocas entradas de San Mamés y por no sacar ninguna a la venta

-La verdad es que no he estado esta semana en Donostia porque me había desplazado por trabajo… Depende de las peticiones que haya habido. Las peticiones se miden con anterioridad. Hemos dado más que nunca a las peñas. Más de 500...

Al Eibar le dieron 1.100.

-Sí, pero tampoco había una solicitud de entradas en el club justo hasta esta semana. Después de los últimos resultados se ha llevado a que haya más peticiones y cuando se hacen las previsiones es con semanas de antelación y no había más solicitudes.

Cambio de tema. A toro pasado y ya en frío, ¿no piensa que fichar a Moyes fue un disparate?

-No, en absoluto. Creo que no pudo compaginar sus ideas con las del club. Pero una persona que ha estado más de diez años entrenando en el Everton, dando entradas a jóvenes y renovando equipos tiene un valor. A mí lo que más me gustaba era la valoración que tenían en ese propio club. Cuando hablamos con personas del Everton nos manifestaron muchos halagos hacia su persona. A mí me encantaría que un entrenador estuviese diez años en la Real, porque significa que se identifica con sus ideas, con las personas, tanto con los aficionados como con los técnicos de captación que condicionan mucho el tipo de jugadores que va a llegar. Cuando una persona ha estado tan estado tanto tiempo al frente de un club es que reúne condiciones. David cuenta con valores muy importantes que no ha podido compaginarlos en la Real pero seguro que habrá sido por falta de tiempo, por lo que no simplemente haya que achacárselo a él.

¿Ha sido su mayor fracaso?

-No. Podemos mirar solo los resultados y en la segunda vuelta con David se sumaron 27 puntos. No es una mala cifra, suficiente como para empezar bien este año. Un entrenador que ha triunfado en el Everton y al que fichó el Manchester United, al que le avala una experiencia internacional, llega con una tarjeta de presentación muy buena. Otra cosa es que en la Real no logró la adaptación que creíamos todos que era necesaria. Igual necesitaba más tiempo, o no se adaptó al club o al juego o no pudimos nosotros adaptarnos a él. Pero lo que hay que intentar es intentar encontrar a personas que se pasen muchos años al frente de un equipo.

Usted tiene muy buena relación con Toshack, quien desaprobó su fichaje desde el primer momento.

-Ahí entraban también las difíciles relaciones entre el Liverpool y el Everton o el United. Son parámetros difíciles. Hay técnicos de valía en el fútbol y cuando durante tres o cuatro años te han escogido como el mejor entrenador de la Premier, es por algo.

¿Pero quién fue el que se lo recomendó o su principal valedor?

-Muchas personas. Hay muchos entrenadores que pasan de puntillas por un sitio y que luego se establecen en otros y lo hacen muy bien.

¿Le molestó que en el entorno se discutieran tanto cuestiones extradeportivas o que mucha gente en el club no le pudiera ni ver?

-No. Lo gente puede criticar lo que quiera o expresar su opinión. David tenía una buena relación con la plantilla. Los jugadores no pudieron expresar en el campo lo que él quería por muchas circunstancias. En casa hasta que llegó Eusebio no habíamos ganado ningún partido, pero se nos escapó alguno de forma increíble, como el del Espanyol o el Celta. Hay hechos que originan momentos positivos y con David no nos sucedieron en el principio del curso. La distancia era cada vez mayor, pero no es que hubiera una mala relación.

¿Llegó a sentirse solo manteniendo en alto su vela?

-No. Bueno, primero es mi obligación. Yo no tengo que tomar las decisiones porque sean más o menos populares, sino porque las considera necesarias. Creo que es un mal ejemplo cambiar de entrenador en la tercera o cuarta jornada. Nosotros le destituimos en la jornada número 11, que también es muy pronto. Hay que tener en cuenta que un relevo puede suponer un cambio de ideas respecto a la primera plantilla y a la formación.

Pues por eso mismo, lo que pareció fue un bandazo.

-Porque lo ves y analizas ahora, pero si te fijas en sus diez años en el Everton, no lo fue. Pensábamos que podía continuar esa labor y que además tenía un punto de exigencia que a la plantilla le venía bien. Su principal tarjeta era la década en el Everton compartiendo una filosofía de club.

¿Le molesta que se haya considerado su fichaje una decisión presidencialista?

-Se pueden decir muchas cosas, pero simplemente no es verdad.

A muchos les escocía que no diera valor a lo que tenía, al solicitar muchos fichajes.

-No pidió muchos refuerzos, eso no es cierto. No hay más que ver que este año la Real solo ha fichado a Jonathas e Illarra y a tres cedidos. El año pasado, aunque se intentó, tampoco hubo incorporaciones en enero. Cuando le incorporamos queríamos seguir con una línea que estaba llevando la Real.

¿Ha vuelto a hablar con él?

-No, desde que se marchó, no.

¿Le sorprende que no haya criticado a la Real en la prensa de su país?

-No, porque no creo que tenga motivos para rajar de la Real. Ni la Real tampoco sobre él. Hay experiencias que intentamos muchos que salgan adelante y que no funcionan. Nos hubiese encantado que triunfara.

Me centro en su figura. ¿Este será su último mandato?

-No, no lo sé. No me lo he planteado. No es momento de plantearse ese tipo de cosas, la Real está muy por encima mío y no pienso en eso. Dependerá de lo que los socios quieran y de las fuerzas que tenga. En este momento creo que sí tengo fuerza.

¿Su familia lo soporta bien?

-Bueno, pues como todos. Hay momentos que sí y otros que no. Tengo que estar agradecido a ellos. Yo creo que lo soportan bien.

¿El fútbol desgasta mucho?

-A mí no mucho, intento llevar una vida ordenada. Cuando viajo por mi trabajo lo hago y cuando es por la Real, también. Tengo que hacerlo. El tiempo pasa para todos.

¿De que se siente más orgulloso de su mandato y qué de lo que más se ha arrepentido?

-Hay que mirar al futuro. Pensar en las bases de la Real de mañana. No hay que fijarse en el pasado, salvo para reflexionar y corregir errores, pero no para pensar en lo bien que has hecho algo y lo mal que has hecho lo otro. Las alegrías están más en los sentimientos que en valorar las cosas.

¿Su sueño es ganar un título?

-No, ganar un título es un momento de mucha alegría pero no debe ser un sueño. El sueño te lo debe quitar el buscar una estabilidad y que la identidad del club refleje lo que Gipuzkoa quiere. El resto serán consecuencias. Es muy complicado porque Madrid y Barça compiten por todo. En otro momento, si no nos hubiese tocado el Barça, hubiésemos jugado la final de Copa.

¿Piensa en repetir mañana la foto en el vestuario de San Mamés?

-Ese sí que fue un buen momento de alegría.


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