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Asamblea general del PNV 1977-2016 Xabier Arzalluz Expresidente del EBB del PNV

“Es imprescindible una acción común del nacionalismo global para lograr un Estado vasco”

Protagonista destacado de la Asamblea General de 1977, que el PNV recordará este fin de semana en el mismo lugar, Iruñea, Xabier Arzalluz analiza ese hito del partido

Carlos C. Borra Ruben Plaza - Sábado, 13 de Febrero de 2016 - Actualizado a las 06:15h

Xabier Arzalluz

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Xabier Arzalluz

Donostia- El histórico presidente del EBB asegura, en su primera entrevista a un medio escrito en años, que el objetivo del PNV tras la muerte de Franco era lograr “un pueblo unido y concienciado” y una “autonomía política lo más completa posible”.

¿Cuál fue la importancia de la Asamblea General de 1977? ¿De qué situación se venía?

-Supuso el inicio de una nueva época después de 40 años de clandestinidad. En la precipitada y multitudinaria afiliación que se estaba produciendo, solo los muy mayores habían pertenecido al PNV. Casi nadie había podido leer libros o documentos del periodo anterior. Los que sabían algo era por transmisión oral, muy cautelosa por miedo a la represión legal, que se producía sin escrúpulos por una policía y unos tribunales politizados, en un contexto en el que ETA quería a todo el nacionalismo bajo su batuta político-militar.

¿Y hacia dónde se quería ir?

-Necesitábamos una organización, unos mandos y un programa democráticamente elaborados para poder presentar nuestra opción a un pueblo apaleado. Nuestra meta era conseguir un pueblo unido y concienciado, una autonomía política lo más completa posible y que en ningún caso fuera inferior a la que habíamos conseguido en el período republicano, incluyendo también, por tanto, el territorio de Navarra.

Todo ello con un mapa político muy fragmentado.

-Habían surgido nuevos partidos nacionalistas en Euzkadi, unos revolucionarios, otros socialistas o social-demócratas a partir de una escisión del sindicato ELA. Ambos pretendían desbancar al PNV tachándole de burgués y clerical, y arrumbarlo al desván de la historia.

Enseguida llegaron las primeras elecciones generales. ¿Había que preparar al partido para asumir responsabilidades en las distintas instituciones?

-De la Asamblea de Iruña surgió un PNV fuerte, unido y desacomplejado que se lanzó decididamente a la batalla electoral bajo el lema Batasuna ta Indarra, consiguiendo ocho diputados (en el Senado, el PNV se presentó en la candidatura del Frente Autonómico), y más adelante las tres diputaciones vascas y la casi totalidad de los ayuntamientos. Y así hasta la escisión de EA, por la que el PNV perdió el batasuna y gran parte del indarra, aunque siguió siendo, y lo es aún, el partido mayor de Euzkadi.

¿En qué contribuyó la Asamblea del 77 a lograr este objetivo?

-Fue importante el testimonio de Ajuriagerra, que había sido presidente de la Asamblea de 1935, y presidió también el acto de clausura de la Asamblea de Iruña diciendo: Me corresponde la gran obra de ser el eslabón de enlace entre la organización del partido de antes de la guerra y la organización del partido que ahora está surgiendo potente y poderoso. Concluyó Ajuriagerra: Lo que sí os puedo decir y soy testigo de excepción en ello, es que el partido de entonces y el partido de ahora son el mismo partido.

¿Cómo recuerda las discusiones de las distintas ponencias? ¿Primó el deseo de llegar a acuerdos?

-Las ponencias tuvieron una fervorosa participación de todos. Hubo sus momentos de tensión, sobre todo en las ponencias política y económica, pero nunca vi un altercado ni un mal gesto a lo largo de la Asamblea. Yo participé en la preparación y en la defensa de la ponencia política y uno de los temas más candentes del momento era el lema Jaungoikoa eta Lege Zarra, que algunos pretendían suprimir como algo anacrónico, y fue defendido encarnizadamente por algunos veteranos.

¿Cuál fue el resultado?

-En aquellas reuniones no solo no llegó la sangre al río, sino que llegamos a un acuerdo que satisfizo a todos sin mayor dificultad, aprobándose la fórmula conocida: “Euzko Alderdi Jeltzalea, Partido Nacionalista Vasco, fundado por Sabino Arana, recibe su nombre del lema Jaungoikoa eta Lege Zarra, expresión que conjuga una concepción trascendente de la existencia con la afirmación de la Nación Vasca, cuyo ser político ha de expresarse a partir de la recuperación de la soberanía contenida en el régimen Foral”. A partir de esta fórmula se liquidaron todas las acusaciones de clericalismo y de confesionalismo que se lanzaban contra el PNV.

Ha citado la soberanía...

-La referencia de la soberanía no fue la única expresión de la Asamblea. Antón Ormaza la conminó a pronunciarse sobre si el partido era independentista o no. La Asamblea le respondió por unanimidad que sí, que el partido perseguía la independencia de Euzkadi como Estado, pero que no sería políticamente inteligente, dada la situación en la que todavía estábamos, el salir a la legalidad con una definición independentista del partido.

¿Qué balance realiza del trabajo llevado a cabo en esos días?

-Hoy, casi 40 años después, creo que podemos concluir que acertamos en las decisiones estratégicas, pero no es suficiente. En los años transcurridos desde entonces, el PNV se ha definido claramente por la consecución de un Estado vasco, principio fundacional del partido. Para abordar este fin es imprescindible que el nacionalismo global, y no solo el PNV, decida seriamente cómo ha de llevarse a cabo una coordinación política entre los diferentes grupos y una acción común para conseguir dicha meta.

¿Cómo recuerda el ambiente que se vivió en esa Asamblea?

-Fue importante porque supuso que el partido no anduvo a la deriva como otros que salieron o renacieron tras la dictadura. En el PNV había aún muchos militantes, afiliados o simpatizantes que volvieron a renacer a la llamada del partido. Solo en la Asamblea había personajes, aparte del propio Ajuriagerra, como Manuel Irujo, Julio Jauregi, Luis Arredondo, Basaldua, Solaun, Durañona, etc., que evitaron al PNV una escisión entre los de antes y los de ahora, o entre los de fuera y los de dentro, como le sucedió por ejemplo al PSOE.

Seguía existiendo una base de simpatizantes en estado latente que salió entonces a la luz.

-Había una verdadera obsesión en todos los pueblos y barrios por crear batzokis. La gente se reunía, pedía créditos personales o hipotecarios, abrían bares o comedores para su financiación, poniéndolos en marcha con su trabajo personal, mientras se recuperaban algunos batzokis que habían sido creados en el periodo republicano e incautados por las autoridades franquistas. En estos tiempos de corrupción, más de un político, especialmente del PP, ha levantado sospechas de corrupción sobre la fundación de los batzokis y por el gasto tremendo que suponían tantos locales, sin poder comprender, porque carecieron de su espíritu, el que saliera tanto dinero de los bolsillos de la afiliación.

Esa efervescencia fue un punto y seguido: en unos meses se celebró el Alderdi Eguna y al año siguiente el Aberri Eguna.

-El entusiasmo que suscitó la Asamblea fue desbordado en el primer Alderdi Eguna celebrado en Aralar, al que acudió masivamente la afiliación. Allí, los militantes que vivían más o menos incomunicados en su pueblo fueron conscientes de que no estaban solos, de que eran muchos, y se impregnaron de la fuerza que representaban.

La elección de Iruñea para acoger la Asamblea General tuvo una gran carga simbólica.

-El grito de “Nafarroa Euzkadi da” fue uno de los eslóganes políticos más pronunciados y masivos de este periodo. Y no solo por el PNV, y no siempre con mucha inteligencia. El PNV tomó el tema de Navarra como uno de los fines principales a conseguir en el nuevo periodo. Navarra estaba, por ejemplo, en los cuarteles del escudo oficial de Euzkadi, y fue impugnado por el Gobierno de Navarra ante el Tribunal Constitucional español que mandó suprimirlo. Se acató la sentencia, pero se mantuvo un cuartel vacío y con rayas horizontales declarándolo “en expectativa”, y que sigue hoy hasta que Navarra tome la decisión de integrarse.

Luego está el tema de la capitalidad...

-En la Asamblea se aprobó por aclamación la capitalidad de Iruña de la Comunidad Vasca. Y cuando se frustró la iniciativa se declaró a Gasteiz sede de las instituciones, pero no capital de Euzkadi, que se mantiene en expectativa para Iruña. Aunque no sea exclusivamente por el esfuerzo del PNV hemos visto por fin un Gobierno de Navarra y un parlamento presididos por nacionalistas vascos de la propia Navarra, a pesar del empeño del Gobierno central y de la derecha navarra encabezada por UPN, que nació con la única vocación de impedir que Navarra estuviera integrada en las estructuras institucionales vascas.

las claves

“Ajuriagerra, Irujo, Jauregi, Arredondo, etc., evitaron al PNV una escisión entre los de antes y los de ahora, como le sucedió por ejemplo al PSOE”

“El grito de “Nafarroa Euzkadi da” fue uno de los eslóganes políticos más pronunciados de ese periodo, y no solo por el PNV”


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