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politika

La izquierda abertzale basa su “refundación” en la independencia

Trata de actualizar su posición entre el cambio del contexto y las críticas internas
La militancia debatirá estas semanas los cambios estratégicos

Jurdan Arretxe Javi Colmenero - Jueves, 11 de Febrero de 2016 - Actualizado a las 06:14h

Igor Arroio y Marije Fullaondo, ayer en la sede de Sortu en Donostia.

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Igor Arroio y Marije Fullaondo, ayer en la sede de Sortu en Donostia.

donostia- La izquierda abertzale que componen Sortu, LAB y Ernai presentó ayer las bases para el debate sobre su “refundación” que puede concluir con un cambio del “centro de gravedad” político, ya que quiere cerrar el ciclo de la violencia y sus consecuencias situando incluso estas en el marco de un proceso independentista.

“La manera de cerrar el ciclo anterior será fortalecer y acelerar el proceso soberanista”, recoge en el documento de 50 páginas elaborado a partir de casi 800 aportaciones y hecho público ayer por Igor Arroio y Marije Fullaondo y que debatirán las asambleas locales en las próximas semanas “con el horizonte de dar saltos importantes en las elecciones forales y autonómicas de 2019-2020”.

El informe posiciona a la izquierda abertzale ante la soberanía política y económica, las consecuencias pendientes tras décadas de estrategia político-militar y ante aspectos de su propia organización -donde han arreciado las críticas de los militantes-, de Sortu e incluso de EH Bildu y EH Bai, cuya pluralidad llama a salvar a toda costa ya que “son muy perjudiciales las unificaciones excesivas o la superposición de Sortu sobre todos los demás”.

“Una vez superada la larga era de resistencia-supervivencia, la independencia es el principal referente y objetivo de esta era”, se verbaliza en el informe central de Abian, el proceso que en noviembre impulsaron cerca de 300 militantes para actualizar el documento Zutik Euskal Herria!, aprobado en 2010 en un contexto muy diferente.

El camino hacia la independencia, se asegura, pasa por abrir la causa a los nuevos sectores que pueden verla “como consecuencia” de la coyuntura político-económica y no solo los que crean en ella “como punto de partida”. La izquierda abertzale cita de manera expresa a las nuevas generaciones “que solamente conocerán la nueva época, y la oferta que les hagamos no puede mirar al pasado”.

Más aún y tras reconocer las diversas crisis del Estado (económica, social, política, territorial...), un escenario en teoría propicio para los sectores independentistas, la izquierda abertzale confiesa haber sido incapaz de “gestionar lo que nosotras y nosotros mismos hemos creado”. Así entiende “el éxito de Podemos en las últimas elecciones, que en Euskal Herria ha sido mucho mayor que en el Estado”.

Además de la movilización popular, la izquierda abertzale llama a la confrontación democrática con los Estados y alaba una unilateralidad que quiere que termine siendo multilateral “mirando desde Euskal Herria hacia Euskal Herria, con la participación de cada vez más agentes”.


Sin el PNV Eso sí, de salida sin el PNV: “No va a haber ningún proceso soberanista que parta de un acuerdo previo con el PNV. Si el primer paso para poner en marcha el proceso es un acuerdo redondo con el PNV, no habrá proceso”.

Con la vista puesta en el futuro, la izquierda abertzale llama a actualizar la acción de los movimientos populares. Esta estrategia, acompañada de otras como el auzolan, se propone como el eje central y ha sido bautizada como instituziogintza herrigilea: los movimientos facilitan las condiciones para que las instituciones, que son las que pueden “materializar las decisiones”, lo hagan.

A diferencia de otras épocas, la izquierda abertzale llama al independentismo a “no considerar las instituciones como terreno ajeno, sino como terreno de lucha fundamental en el proceso de democratización”. En esta clave se interpreta la asunción de la Vía Vasca de EH Bildu y EH Bai.

Esta propuesta supone una parte destacada de Abian y recoge, entre otras cuestiones, los diversos ritmos para acceder a lo que la izquierda abertzale quiere que en un futuro sea un estado confederal y que se situaría lejos de “la configuración política del Estado jacobino que se ha instalado en el imaginario colectivo de la izquierda abertzale”. Ahora los siete herrialdes llevarían a cabo un “ejercicio de soberanía sin límites”.

En la línea de esta Vía Vasca, se resalta la importancia de los “pasos tácticos” hacia la independencia: “Conseguir objetivos intermedios acordados en Euskal Herria situaría también a las y los independentistas en una situación más favorable para acometer los objetivos finales”. Y añade que “la habitual negativa del Estado a las propuestas y oportunidades de bilateralidad puede acelerar nuevas vías y otros escenarios”.

Las alianzas de esta fase, se asegura, tienen que venir guiadas por unos “contenidos básicos” que la izquierda abertzale verbaliza en el “reconocimiento nacional, derecho a decidir, cambio social y desarrollo del autogobierno”. Y zanja: “No podemos andar de un lado para otro, buscando hoy la alianza abertzale y proponiendo mañana una de izquierdas”.

Pese a que EH Bildu -a quien “con todo el respeto” llama a renovar su oferta- ha calcado buena parte de la Ley de Consultas catalana en su propuesta registrada en la Cámara de Gasteiz, la izquierda abertzale marca distancias con este proceso e incluso con el escocés: “La clave tiene que ser crear las condiciones aquí, sin saltar al vacío. Sin copiar tal cual el proceso de Catalunya, por ejemplo. (...) El proceso debe tener su propio desarrollo en cada lugar. Cuando el proceso catalán estaba en pleno auge, aquí no fuimos capaces de avanzar;no nos vayamos a atascar ahora mirando a los problemas que acaban de tener allí”.

El documento concluye que la Vía Vasca debería “tomar tierra en cada uno de los ámbitos jurídico-administrativos”. La construcción del Estado vasco es para la izquierda abertzale “un instrumento para la transformación social, un instrumento al servicio del objetivo estratégico supremo: el socialismo vasco”.


Sin renegar de sí misma Si la materia soberanista sigue la Vía Vasca, las consecuencias del conflicto armado tienen, a su vez, dos puntos de anclaje: la propia Vía Vasca para la Paz de la coalición soberanista y, sobre todo, los postulados que Rufi Etxeberria defendió hace varias semanas en Pamplona.

En aquella cita, Etxeberria emplazó al Colectivo de Presos (EPPK) a dar nuevos pasos en el camino de la legalidad, para, situados en este nuevo contexto hacia la independencia, que los reos empezaran a dejar de serlo y volvieran a casa. “Ante la imposibilidad de abrir las puertas de las cárceles como resultado de un acuerdo político y una hoja de ruta compartida”, la izquierda abertzale califica de prioridad política el “traer a las presas y presos a Euskal Herria” para quienes quieren materializar “la amnistía como un escenario político”.

La izquierda abertzale entiende este concepto también como la “superación de las razones del conflicto”. El documento se refiere a Amnistia ‘Ta Askatasuna de manera indirecta al señalar: “Ha habido un intento de escisión desfigurando el debate político sobre la amnistía. Personas que se mostraron en desacuerdo con la actual estrategia decidieron priorizar el uso de esa reivindicación”.

Más aún, avisa de que la izquierda abertzale “no puede aceptar que, con la excusa de una lectura crítica del pasado, deba renegar de sí misma -de sus principios, de su proyecto político y de toda su trayectoria-, admitir lo que no es verdad, negar la raíz política del conflicto y dar por mala la aportación que ha hecho”. Y añade: “La judicial es una vía que habrá que utilizar, rechazando siempre el arrepentimiento y la delación”.

el proceso Abian

Un documento. El informe de 50 páginas presentado ayer es el resultado de las 719 aportaciones recogidas en una primera fase, la de escucha, sobre la situación de la izquierda abertzale (Sortu, LAB y Ernai). En esta primera fase, que cuenta con cuatro anexos (disponibles en ezkerabertzalea.info) han participado casi 9.000 miliantes.

Segunda fase.Es la “decisiva”. Tras repartirse el documento conocido ayer, se debatirá en las asambleas de los barrios y municipios. Entre el 27 de febrero y el 5 de marzo -según cuándo se fije cada asamblea- se debatirá sobre el balance y el análisis de coyuntura, la definición estratégica y la tesis general. Si hubiera tesis alternativas, se verán en las reuniones que habrá entre el 12 y el 19 de marzo. El 16 de abril será la votación definitiva.

Versiones alternativas.Las propuestas alternativas contarán con el mismo rango que la oficial si en la primera ronda de reuniones son la tesis mayoritaria en el 5% de las asambleas o, en su defecto, si en las asambleas donde han resultado vencedoras suponen el 5% de la militancia.

Abian, en corto

“La propia izquierda abertzale ha tenido grandes carencias y ha cometido errores evidentes (...). Pensamos que nos bastaría con surfear sobre la inercia del movimiento que habíamos hecho. Sin embargo, la ola se ha agotado a nuestros pies y no hemos comprendido que lo que tiene que hacer un movimiento transformador es generar olas”.

“Hemos querido gestionar el nuevo tiempo con instrumentos viejos, y no ha funcionado. (...). Las cosas se podían haber hecho de otra manera, se podían haber tomado medidas para gestionar correctamente los retos, pero no se ha hecho, y eso merece una crítica severa, porque ha tenido graves consecuencias”.

“Ha faltado una dirección estratégica. Que no se ha acertado en ello, porque Sortu no ha asumido -por incapacidad o por los límites del modelo, según opiniones- todas las funciones que debía asumir y porque los órganos de relación entre organizaciones no han cumplido esa tarea”.

“Ha habido un intento de escisión desfigurando el debate político sobre la amnistía. Personas que se mostraron en desacuerdo con la actual estrategia decidieron priorizar el uso de esa reivindicación”.

“La construcción del Estado Vasco es un proceso emancipador, un proyecto de transformación social, el proceso de transición al Socialismo Vasco”.

“Haciendo un análisis de la situación y con todo el respeto, esa alianza que es necesario desarrollar como la principal alianza política y electoral independentista tendrá que tomar parte en la oferta renovada, tendrá que dar a conocer su propia formulación”.

“La clave tiene que ser crear las condiciones aquí, sin saltar al vacío. Sin copiar tal cual el proceso de Catalunya, por ejemplo. (...) El proceso debe tener su propio desarrollo en cada lugar. Cuando el proceso catalán estaba en pleno auge, aquí no fuimos capaces de avanzar;no nos vayamos a atascar ahora mirando a los problemas que acaban de tener allí”.

“No habrá ningún proceso soberanista que parta de un acuerdo previo con el PNV. Si el primer paso para poner en marcha el proceso es conseguir un acuerdo redondo con el PNV, no habrá proceso”.


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