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A por ellos

El carnaval de Romario

Por Mikel Recalde - Lunes, 8 de Febrero de 2016 - Actualizado a las 06:12h

La plantilla realista corre, ayer, al comienzo de la sesión preparatoria celebrada en el campo José Luis Orbegozo de Zubieta.

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La plantilla realista corre, ayer, al comienzo de la sesión preparatoria celebrada en el campo José Luis Orbegozo de Zubieta.

Creo que ya lo he escrito en alguna ocasión en este rincón, para mí Messi es el mejor jugador de la historia y, probablemente, y mal que me pese, Cristiano es el segundo. Supongo que con el paso del tiempo conseguiremos apreciar y valorar como merecen los números siderales de este par de marcianos que lo normal es que anoten un mínimo de tres goles en cada partido que disputan. Eso, y pese a haber seguido mucho fútbol a lo largo de mi vida y a haber disfrutado de grandes estrellas, no lo había visto jamás. Pero, ¿no les da la sensación de que, aunque son los más grandes, no tienen el halo y la mística de otras figuras de antaño? El fútbol negocio de hoy en día arrasa con todo ese componente de magia que tenían otras estrellas que estaban a años luz de ser atletas, que no se cuidaban y que lo único que les preocupaba era salir al campo cada semana a intentar hacer las barbaridades que se le ocurrían con el balón en los pies. Ahí está el caso de Ronaldinho. Esta semana he visto una fotografía del brasileño con Iniesta, que se han reencontrado después de muchos años. Recuerdo que en el Mundial sub’20 de 2003, el manchego me comentaba que era una locura entrenar con él todos los días, ya que cada mañana llegaba con alguna maniobra inverosímil con la pelota que había estado ensayando en casa.

O, cómo no, Romario. Estos días ha circulado por las redes sociales una anécdota que ha solido contar Cruyff cuando le entrenaba en el Barça. El delantero, sin que se le cayera la cara de vergüenza ni le entrara la risa, se presentó en un entrenamiento y le pidió si podía faltar a un par de sesiones para ir al carnaval de Río de Janeiro. El técnico le contestó que si en el partido del día siguiente marcaba dos goles, le dejaba marcharse. A los 20 minutos de encuentro, O Baixinho había logrado dos dianas. Se acercó al banquillo y pidió el cambio. Le dijo “míster, mi avión sale dentro de una hora”. Cruyff no tuvo más opción que cumplir su promesa. ¿Se imaginan una anécdota así hoy en día? Imposible. El fútbol actual está encorsetado entre máquinas de gimnasio y especialistas físicos que pesan hasta dos veces diarias a los jugadores para mantenerles absolutamente bajo control.

Me lo comentaba con razón Eduardo Escobar, el entrañable exmédico de la Real, que ya nada es como antes en el fútbol. Incluso notaba que el público de Anoeta era muy distinto al de Atocha. Antaño, cuando se enteraban de los malos resultados del equipo, las reacciones eran mucho más comprensibles;“menudos maderos”, se comentaba con cariño. Hoy, en cambio, todo se dramatiza y se critica con más dureza (yo incluido). Pero, claro, hay que tener en cuenta que hasta Eusebio ha parecido olvidar en su última rueda de prensa, en la que ha pedido comprensión y unidad, que esta plantilla es la más cara de la historia del club, que a ninguno de sus integrantes les vas a ver trabajar en el futuro, salvo debacle en sus inversiones, como lo hacen los Gorriz, Ochotorena, Satrústegui y que su rendimiento está no solo muy por debajo de sus emolumentos, sino también de lo que el club nos vendió en verano.

Con la plaga de bajas que tiene la Real, coincidirán conmigo en que no es normal tener nueve lesionados y no quiero señalar a nada ni a nadie, por lo que no se puede entender el balance del mercado de invierno. Ningún refuerzo pese a que se intentó fichar, tres salidas a coste cero, dos de ellas a rivales de la Liga, y un titular que no va a volver a jugar hasta la próxima temporada. Lo cuentas fuera y no se lo creen. Yo entendía que no era necesario reforzarse si no se movía nadie con el objetivo de hacer un inventario del plantel para calibrar de forma definitiva el que vale y el que no antes de la limpia que tiene que llegar este verano por el superávit de futbolistas amortizados que parecen tener plaza asegurada de forma vitalicia en el equipo. Lo que no me entra en la cabeza es que el plan fuese debilitar de forma consciente a la plantilla, además con la excusa de la eliminación de Copa, cuyo principal responsable fue el propio entrenador, el de la comprensión, mal aconsejado por la dirección deportiva. Dios no lo quiera, pero, ¿y si se lesiona Jonathas? ¿Alguien en el club ha visto el calendario que queda? Ahora Chory vuelve a parecer el de Mallorca y lo juega todo en Málaga, seguiremos sin saber si Alain puede rendir en Primera con la Real y luego está lo de Ansotegi. Nos cansamos de repetir que este equipo ha perdido la esencia de lo que era la Real, que le falta la casta, la garra y la personalidad de la de antaño. Y a la primera, sabiendo que se marchó por petición propia, permitimos que se vaya el que era el gran referente del vestuario hasta para el propio presidente. Hace mucho tiempo que se están haciendo muy mal las cosas en la Real. De ahí la comprometida situación de su equipo. No, no está el tema para que ningún realista pida un permiso para irse de carnavales...


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