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Luis Fernández gerente de bascotecnia group

“El mercado está saturado y busca valor añadido”

Fernández advierte de que la crisis ha cambiado las reglas del juego en un mundo que se encuentra muy endeudado y que ya no volverá a comprar como antes

Maialen Mariscal Gorka Estrada - Domingo, 7 de Febrero de 2016 - Actualizado a las 06:16h

Luis Fernandez

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Luis Fernandez

donostia- Bascotecnia S.A. nació hace casi 40 años como una empresa netamente exportadora de equipos industriales y pequeños proyectos de ingeniería. Tras cuatro décadas y varias modificaciones en la organización para adaptarse a las circunstancias del cambiante mercado global, hoy goza de una relevante situación como contratista general con actividad internacional que se dedica a la ingeniería, diseño y construcción de instalaciones industriales en varios sectores de actividad como la siderúrgica y el tratamiento de aguas. Su gerente, Luis Fernández, explica la filosofía que ha permitido a la firma mantenerse pese a los embates de la economía.

Tras un año importante en términos de actividad y una facturación de 18 millones de euros, ¿qué perspectivas manejan para 2016?

-Tenemos buenas perspectivas, con unas estimaciones de crecimiento similares a las del año pasado o puede que con un ligero crecimiento. Dada la vocación exportadora de Bascotecnia desde sus inicios, quizá hayamos mantenido un crecimiento más sostenido a lo largo de los años sin grandes picos, pero también sin alarmantes descensos de la actividad. Este 2016 arranca de forma convulsa en los mercados por los excesos de capacidad entre otras cosas, y habrá que estar atentos ya que todo esto irá llegando a la actividad de alguna manera.

¿Qué modelo de exportación aplica la firma?

-Somos un contratista de proyectos llave en mano de cierta envergadura desde el diseño hasta la fabricación, supervisión del montaje y puesta en marcha en sectores como la siderurgia, el tratamiento de aguas y una línea incipiente de tratamiento de residuos. Nuestros proyectos tienen un tamaño importante en algunos casos y eso obliga a una gestión muy compleja que hemos ido afinando a lo largo del tiempo. A pesar del tamaño del proyecto notamos que el cliente requiere un contacto directo, por lo que somos nosotros quienes nos desplazamos por el mundo, sin agentes intermediarios.

¿Han cambiado las exigencias?

-Sí, el principal cambio es que el cliente acota muy bien lo que quiere, los proyectos y requerimientos están mucho más definidos. Antes manejábamos más proyectos en los que el cliente demandaba una solución global y se gestionaban mayores volúmenes de suministro. Ahora, muchas veces el cliente incluso quiere participar en parte del proyecto con gente de su equipo y gestionar algunos equipos por su cuenta, lo cual suele complicar el proyecto y muchas veces no lo abarata en absoluto. Lo que sí vemos es que en general el cliente nos requiere cuando necesita valor añadido y tecnología.

¿Cuáles son las principales dificultades para exportar?

-Nuestros proyectos requieren un esfuerzo económico muy grande y no hay una ayuda directa. Cuando hablo de esfuerzo es tanto para el cliente como para el proveedor. Enfrentarte a un presupuesto de, por ejemplo, 30 millones de euros para una empresa pequeña como la nuestra pide armar una financiación para que tengamos seguridad tanto nosotros como nuestro cliente. Muchas veces también son importantes los plazos para dar soluciones rápidas y en esto quizá tengamos que mejorar todos los actores, tanto las empresas como los bancos y la administración.

¿Existe un proyecto modelo?

-Hasta ahora sí, pero eso también ha cambiado. Nos damos cuenta de que ya no se implantan nuevos proyectos desde greenfield (desde cero) porque existe una sobrecapacidad en el mercado. Nuestros clientes apuestan por optimizar sus capacidades. Hay una mayor exigencia, todos los proyectos tienen que tener valor añadido y pagarse por sí solos. En general, la industria está muy endeudada y no quieren añadir más carga, y me parece lógico.

Han pasado los peores años de la crisis. ¿Cómo lo ha vivido Bascotecnia?

-Se ha producido un cambio de modelo en un mundo muy endeudado y saturado que no va a volver a comprar todo lo que ha adquirido hasta ahora. Ha habido una reestructuración de las empresas, han dejado de existir las que tenían más “grasa” y las que quedan irán a proyectos de gran valor añadido. La filosofía no es si ahora produzco mil a ver si alcanzo los dos mil, sino que si produzco mil y puedo bajar a 900 haciendo un producto que sea más interesante para el mercado lo voy a hacer. La principal lección es que ahora hay que aportar mucho más valor al producto final, diferenciarse en esto y esforzarse el doble. Un punto muy importante de nuestro grupo es el equipo humano que tenemos, las empresas las componen las personas y gracias a ellas hemos podido llegar hasta aquí.

¿Han previsto abrir nuevos mercados o abandonar alguno?

-Nos movemos de manera ágil, por lo que nos adaptamos bien a los ciclos económicos. Bascotecnia arrancó en Sudamérica, luego tuvimos mucho negocio en el Sudeste asiático, después surgió el norte de África... Si comprobamos que se mueve algo en algún país no tenemos ningún problema para desplazarnos rápidamente, lo que no significa que si dejamos de estar presente en algún mercado lo cerremos. Ahora trabajamos en un gran proyecto en México y terminamos otro en Irán. Donde tenemos ciertas perspectivas es en Europa.

¿Se prevén dificultades en mercados tan cambiantes?

-Puede haber cierta ralentización porque trabajamos con varios países que dependen del crudo, como Angola o México, y será más complicado que accedan a financiaciones externas. En casos así, y dado que son movimientos macro contra los que no puedes hacer nada, nosotros optamos por diversificar esfuerzos. Por ejemplo, ahora miramos hacia Europa para poner en marcha dos proyectos de gran valor añadido. Sin embargo, salvo los proyectos que ya tenemos empezados y en contratación, creo que va a ser un ejercicio complicado a la hora de nuevas contrataciones a pesar de tener en la mesa consultas serias pero de larga maduración.

El origen de Bascotecnia es una unión de empresas. Ahora que se contempla esta decisión como factor de competitividad, ¿qué diría a esas compañías?

-Cuando surgió era un momento en que se viajaba mucho menos y montar delegaciones internacionales era una rara avis, pero la vocación de Bascotecnia siempre fue exportadora. Es evidente que salir fuera tiene un coste mayor y esto se fue llevando a cabo a través de colaboraciones, uniones e incluso UTEs para ciertos proyectos, de cara a suplir el problema del tamaño de las empresas porque daba masa crítica. Pero las asociaciones son muy complicadas porque aunar intereses es muy difícil. Salvo que se dediquen a lo mismo y constituyan un clúster para atacar un mercado, las asociaciones son difíciles, más aún cuando ya no estamos en época de bonanza. En Bascotecnia decidimos ser nosotros quienes liderásemos los proyectos, y luego trabajamos con proveedores asociados con los que nos sentimos muy cómodos, aunque siempre les advertimos de que tenemos que ser competitivos y no hay que bajar la guardia.


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