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Borja Sémper Portavoz en el Parlamento Vasco y presidente del pp de gipuzkoa

“El PP tiene que hacer una reflexión muy profunda sobre qué quiere representar en la política española”

Por primera vez desde las elecciones de 1989 el PP no ha logrado diputado por Gipuzkoa. Sémper (Irun, 1976) reflexiona por qué en un contexto convulso que también repasa

Jurdan Arretxe Ruben Plaza - Domingo, 31 de Enero de 2016 - Actualizado a las 06:14h

Borja Sémper

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Borja Sémper

donostia- Se ha quedado fuera del Congreso. ¿Cómo lo valora?

-Me hubiera gustado ser diputado, pero entiendo el contexto y cómo se produjo, lo cual tiene una explicación sencilla, pero no quita para que me dé pena, pero oiga, igual tenemos una nueva oportunidad. Nunca se sabe.

Ha obtenido el peor número de votos desde 1989 y, como no ocurría desde entonces, no habrá diputado del PP por Gipuzkoa. ¿Qué supone?

-El PP en Gipuzkoa ha mejorado los resultados respecto a las forales. Hago un análisis que no es autocomplaciente. Hace cuatro años el PP sacó mayoría absoluta en el conjunto de España y uno de los lugares donde peor fue el resultado fue Euskadi. Hace cuatro años no estábamos en un contexto de marca dañada por la corrupción. Esta vez, sí. Desde la cita foral, sin llegar a los 20.000 votos, hemos subido más de 15.000 votos. Me quedo con un PP que crece pero no lo suficiente.

La tendencia que se percibe es que el PP va a la baja en la CAV.

-Bueno, en Donostia capital superamos a Bildu y empatamos con el PSOE. Hemos estado a la baja, pero creo que estamos en un ciclo creciente. Necesitamos que haya cambios en el partido para que la marca no sea una losa.

¿Qué cambios?

-El PP tiene que hacer una reflexión muy profunda sobre qué quiere representar en la política española. Creo que tiene que representar la centralidad de la política española y tiene que haber una renovación muy profunda para que se despeje cualquier sombra de sospecha sobre la actitud de la dirección o líderes del PP en casos de corrupción o circunstancias similares. El PP tiene que modernizarse y recuperar la confianza de un número importantísimo de ciudadanos que no confían no por las políticas sino por cosas que, afectando a la política no son estrictamente políticas, como la corrupción.

En dos de los ejes de la política vasca, autogobierno y paz, voces de su partido defienden seguir con el Estatuto actual y cuando Arantza Quiroga dio el paso que dio en la segunda materia, pasó lo que pasó.

-Yo diferenciaría bien las dos cosas porque son muy diferentes. Lo de Arantza Quiroga no se explicó ni gestionó bien. Si se hubiera hecho, seguramente no hubiésemos estado en aquel escenario. El PP es un partido en Euskadi que apuesta decididamente por seguir avanzando en convivencia y eso pasa inexcusablemente por que aquellos que se cargaron la convivencia digan en política, en tribuna parlamentaria, lo que han dicho a la hora de acordar con la Fiscalía y con la AVT. Otra cosa es que podamos ir destensando algunos debates en la política vasca.

¿Al PP le valdría que Sortu repitiera ese párrafo en el Parlamento?

-Al PP le vale que cualquier ciudadano que ha integrado o ha colaborado con una banda terrorista, como han reconocido los dirigentes de Sortu, lo diga en sede parlamentaria. Sería muy importante, obviamente.

Más de tres meses después de la marcha de Quiroga…

-Usted es un nostálgico...

Si dice que no se explicó bien, quizá sea el momento. ¿Qué pasó?

-Es que la renuncia o no de la expresión condena no fue debatida en el seno del PP. ¿Cómo no vamos a exigir la condena -cuando lo exigen todas las formaciones desde el PNV al PP- de ETA y de la historia de ETA a la izquierda abertzale? Eso no estaba en tela de juicio. Intentábamos crear un escenario renovado, la ponencia de Libertad y Convivencia en la que se deslegitimara el terrorismo. Una deslegitimación fundamental pasaba por la condena. Se explicó mal cuando se planteó que el PP renunciaba a exigirlo. No iba por ahí. Eso generó una lógica polémica. Si alguien plantea que exigir la condena deje de ser una exigencia, debe ser un planteamiento acordado. Si alguien lo plantea de manera unilateral, lo lógico es que genere controversia y debate. La paradoja de todo es que la propuesta del PP no planteaba renunciar a exigir la condena. Todo fue una mala explicación y una mala gestión de un texto y una iniciativa política que tenía mucho sentido.

Pero, ¿usted la conocía? ¿Génova la sabía?

-No, no lo conocía nadie en los términos que se explicó.

¿Cómo valora la conferencia de Rufi Etxeberria de hace dos semanas?

-Llega muy tarde, pero llega a la exigencia del cumplimiento de la ley.

¿Habrá acuerdo en la Ponencia de Autogobierno?

-No, me temo que no. Tanto en el pleno como en la ponencia vengo reclamando que el PNV dote de contenido la expresión Nuevo Estatus. Que lo concrete de la manera en que los parlamentos trabajan: no sé si es necesario un texto articulado, pero sí una explicación concreta de qué es. Permitirá debatirlo. Creo que hay un cálculo interesado del PNV de no llegar a una concreción al menos hasta un periodo preelectoral autonómico.

¿Qué propone el PP?

-Tenemos un principio general: no creemos que el Estatuto no se pueda modificar. Como cualquier ley, es una herramienta de la que nos dotamos para mejorar el servicio que prestamos al ciudadano. Se puede modernizar y actualizar. Lo que hemos identificado tras estos meses de comparecencias de supuestos expertos, que algunos no eran tanto, en el Parlamento es que no cerrándonos a modificar el Estatuto, nada de lo que nos han planteado supone modificar el Estatuto. Creemos que la Ley de Territorios Históricos y la Ley Municipal son dos normas fundamentales para modernizar la vertebración de Euskadi. Queremos más poder a las diputaciones forales y a los ayuntamientos. Eso pasa por el poder político, pero también por las herramientas financieras.

¿Cómo ve el final de la legislatura?

-Ha sido una legislatura que ha pasado sin pena ni gloria. ¿Alguien sería capaz de contar una o dos medidas económicas o de grandes reformas impulsadas por el Gobierno Vasco? Al PNV le va bien y a Urkullu, también. Intentaremos estos meses forzar al Gobierno para que haga algo.

Habla como si no existiera el Parlamento, que aprueba las leyes.

-Pero el Parlamento se nutre en exclusiva de la iniciativa legislativa de los grupos de la oposición. Más allá de eso, no avanzamos. Fíjese: crisis económica, reforma del Estatuto y la ponencia de paz. Esta última ha sido un fracaso, la de reforma del Estatuto no va dar ningún resultado y en lo económico, el Gobierno ha vivido a rebufo del Ejecutivo central.

¿Cree que habrá adelanto electoral?

-Veo al lehendakari muy cómodo. Si se tratara de una apuesta, diría que no, que serán después del verano.

Hablando de apuestas, ¿es Alfonso Alonso la suya para candidato?

-Me voy a adelantar: sería el mejor candidato posible a la Lehendakari-tza. Y si me lo pregunta Alfonso, le daré mi opinión y le diré lo mismo que le estoy diciendo a usted: creo que sería el mejor candidato posible. Es más, ya se lo he dicho, pero es una decisión que le corresponde a él y a los afiliados.

¿Cuál debe ser el objetivo del PP en las autonómicas?

-Tenemos que consolidar una posición política fundamental en Euskadi para quienes crean que Euskadi es parte de España, que tiene una singularidad propia que debe ser protegida y potenciada, pero que pertenecer a España nos hace más fuertes, no más débiles. El PP tiene que tener una representación fuerte que refleje la pluralidad de la sociedad vasca.

¿Qué es esa “singularidad”?

-Tenemos una capacidad de autogobierno en la que debemos seguir profundizando, aprovechar mejor herramientas de las que disponemos, como el Concierto, y proteger singularidades económicas y sociales, como el tejido industrial muy particular. Tenemos que hacernos valer en Europa y vamos a ser mucho más fuertes del Gobierno central. En este caso el tamaño sí importa, Euskadi debe ser el motor de España.

¿Cómo ve a Podemos en la CAV?

-Es una obviedad: muy fuertes en la CAV y en España. Veremos si es un suflé. Consolidará su espacio político y crecerá en la medida en que el resto de formaciones nos equivoquemos. Han obtenido mucho voto de reacción. Hay un voto ideologizado adscrito a la extrema izquierda, pero tiene un volumen de voto importantísimo fruto del cabreo hacia los políticos y la política tradicional.

En 2014 prometieron haber cambiado de rumbo y decían que su temor era que el cambio no se percibiera a tiempo para las generales.

-No, no se ha llegado a tiempo, pero porque nos hemos seguido equivocando.

¿Qué le dice que Podemos logre el apoyo de 5,2 millones de votos de gente que no se siente incómoda con un discurso plurinacional?

-Un ejercicio democrático natural y normal, fruto de la pluralidad democrática de la sociedad española. Cinco millones de personas no son pocas, pero tampoco mayoritarias. Hay que contextualizarlo.

¿Teme una alianza EH Bildu-Podemos?

-La veo factible, pero no la temo porque en esta vida temo pocas cosas, pero también veo factible un escenario en el que el PNV se apoye en Podemos. Lo han hecho en Vitoria y tampoco se han arrugado al hacerlo. Vemos un escenario tan abierto que vemos al PNV con capacidad de goberar con un apoyo, aunque sea puntual, también de EH Bildu. Veremos en qué escenario nos encontramos tras el verano.

¿Está el PP en la esquina del tablero? Sin casi peso en Gipuzkoa y Bizkaia, y donde ganó, en Vitoria, desactivado por los demás hasta el momento con éxito político.

-A ellos les va muy bien, otra cosa es que a los ciudadanos de Vitoria y Álava les vaya bien. Al que con cinco concejales gobierna la capital le va de maravilla;otra cosa es que sea justo y repercuta en los ciudadanos. Y, hombre, estamos dañados. Hemos sufrido reveses electorales, pero de verdad creo que tenemos un recorrido si sabemos explotar nuestra posición política. No me parece menor obtener casi 35.000 votos en Gipuzkoa cuando seis meses antes no habíamos llegado a 20.000. Las elecciones son diferentes, sí, pero el contexto político contra el PP y el daño de la marca es el mismo. En Álava estamos fuertes, es innegable, y necesitamos mejorar mucho en Bizkaia y Gipuzkoa.

Se le ve lejos de sentirse cuestionado por los resultados electorales del último ciclo.

-Yo me cuestiono todos los días a mí mismo, todos los días.

¿Y cuál es el resultado?

-El resultado es que estoy muy tranquilo con mi dedicación y compromiso, y no estoy nada tranquilo con algunas cosas que son satélites de nuestra política y nos afectan.

¿Por ejemplo?

-Se me hace verdaderamente insoportable el goteo de casos de corrupción.

¿Les influirá en octubre?

-Espero que hayamos sido capaces de demostrar a los ciudadanos que son rescoldos del pasado y que no volverá a suceder.

¿Ha hecho el PP todo lo que tenía que hacer contra la corrupción?

-En un primer momento no y ahora sí.

¿Por qué sí ahora si se acaban de conocer dos casos?

-Vienen del pasado. Un dirigente solo tiene dos posibilidades cuando tiene un caso de corrupción en su partido: reaccionar con contundencia y celeridad, o titubeando y de manera lenta. Titubeamos y fuimos lentos en casos de corrupción como Gürtel. En Valencia se ha reaccionado con celeridad. No puedes evitar que a un partido con decenas de miles de cargos electos a lo largo y ancho de España, que gobierna comunidades autónomas y capitales de provincia desde hace años le salgan corruptos. Sí puedes corregir tu reacción e impulsar nueva legislación. Los corruptos tras esta legislatura lo van a tener más difícil. Si hay corruptos, que los habrá, hay que actuar con contundencia y celeridad. No hay otra.

¿Destruir el ordenador de Luis Bárcenas sería responder “con titubeos” o “con contundencia y celeridad”?

-No sé si se destruyó…

Por de pronto, el PP está imputado por ello.

-Y veremos el resultado. Si se destruyó, al que lo hizo le tiene que caer un buen puro, no me cabe la menor duda, más si lo hizo para ocultar pruebas. No me siento rehén de nada ni de nadie. Al contrario.

¿Vamos a ver a más militantes del PP enfangados en presuntos casos?

-No lo sé. Si son casos de corrupción nuevos o antiguos, habrá que responder con una contundencia radical. No pueden permanecer ni 24 horas afiliados al PP ni nadie puede titubear.

Resulta que cuando todo parecía amainar, nos encontramos de nuevo con Valencia y con una novedad: un entramado en el Ministerio de Agricultura.

-Sí, de un tercer alto funcionario. Eso te puede pasar en la vida. Mire, oigo muchas críticas de que “el PP controla muy mal a la Policía y a la Fiscalía para que esto pase en un momento tan sensible”. A mí me gusta vivir en un Estado de Derecho que funciona así, en el que el partido del gobierno sufre, sea el que sea el momento, la acción de las fuerzas de seguridad del Estado y la Fiscalía. Me asquea que haya casos de corrupción, pero me tranquiliza cómo funciona el Estado de Derecho.

Lo que no parece es que el PP controle a sus militantes.

-No, nadie controla a sus propios militantes. La experiencia nos ha demostrado que hasta el más santo puede convertirse en demonio. Lo que hay que hacer es tener bien preparada la reacción ante esas conversiones.

¿Dejan estos casos la candidatura de Mariano Rajoy fuera de juego?

-No, son lecturas que se hacen y entiendo, pero creo que no.

¿Usted hubiese renunciado a la investidura, como hizo Rajoy?

-Sí.

¿Por qué?

-Si no tienes los votos suficientes para ser investido, no tiene sentido que hagamos una ficción política. Tiene sentido que aquel que dice tener los votos suficientes y otra formación como Podemos que está dispuesta a hacerlo presidente, lo intenten. Creo que Rajoy ha hecho un ejercicio de honestidad política. En este momento, no. Veremos dentro de un tiempo.

Tampoco hemos visto grandes intentos de los partidos para alcanzar acuerdos tras un mes.

-Ya, pero recuerdo que cuando Rajoy inicia la ronda de contactos, la reunión con Pedro Sánchez duró 30 minutos escasos. No fue por Rajoy, sino porque Sánchez dijo “no”. La llamada que ha recibido Sánchez por parte de Rajoy estos días tampoco ha durado mucho porque Sánchez dijo “no”.

Es decir, que Rajoy quiere el apoyo de Sánchez.

-No, pero es importante que el principal partido de la oposición se sume a lo que creemos que necesita España en este momento, una gran coalición formada al menos con PSOE y Ciudadanos para afrontar entre otras cosas una hipotética reforma constitucional. Cuantos más seamos capaces de llamar en un momento excepcional a un gobierno estable es mejor para España y para los ciudadanos.

¿Qué es lo que hace de este momento “excepcional”? ¿Catalunya?

-Fundamentalmente, la situación económica. Después hay secundarias, pero lo principal es la recuperación económica no consolidada, unos mercados y una UE que miran a España buscando estabilidad, como los inversores externos e internos, y hay que proporcionarla. Hay que dar esas certidumbres. Es fundamental para continuar en esta senda y crear empleo, que es el mayor drama por encima de Catalunya, que es una situación política de primer orden a la que hay que responder con serenidad y fortaleza. Eso lo hace un gobierno cuanto más mayoritario y más amplio. Al PSOE, a Ciudadanos y al PP nos une una visión de estado, cada uno con sus matices. Es legítimo y razonable que se exprese en un gobierno que responda con serenidad y fortaleza.

¿Qué le parece que el éxito del PP dependa ahora del Comité Federal del PSOE?

-Bueno, de eso depende que el PP vaya a reeditar el Gobierno, el éxito es más relativo y puede depender de más cosas, pero mire, si soy honesto, es que probablemente al PP le puede interesar desde el punto de vista político unas nuevas elecciones. No es descabellado pensar que una hipotética repetición beneficie al PP, porque gente que ha votado a Ciudadanos puede entender que no ha sido útil o votantes del PSOE no les gusta que intenten pactar con Podemos… Creo que no es lo que le conviene a España.

¿Qué vaticinio hace?

-Es complicado, porque del PSOE podemos esperar cualquier cosa. Si tengo que mojarme, creo que va a haber repetición de elecciones. Ojalá me equivoque, y fíjese que si se repiten, hasta yo podría ser diputado.

¿Volvería a ser candidato?

-Veríamos, me veo con fuerzas y ganas, pero tendría que contar con el apoyo de mis compañeros.

las claves

“Hemos estado a la baja, pero creo que estamos en un ciclo creciente. Necesitamos que la marca mejore, que haya cambios”

“Ya le he dicho a Alonso que sería el mejor candidato posible a lehendakari, pero les corresponde a él y a los afiliados”

“No puedes evitar que a un partido con decenas de miles de cargos electos a lo ancho y largo de España le salgan corruptos”


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