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Moain Saleh pediatra sirio

“Siria se está llenando de bases militares y cementerios”

El pediatra Moain Saleh ha vuelto a Siria, cuatro meses después, a visitar a su familia, que padece los males de una guerra que va camino de cinco eternos años. Esta vez no ha podido llegar en distintos aviones saliendo de Bilbao. Tardó nueve horas en recorrer en coche 230 kilómetros entre Beirut y su Siria natal

Una entrevista de Julio Flor Fotografía Juan Flor - Domingo, 31 de Enero de 2016 - Actualizado a las 06:14h

Moain Saleh, pediatra sirio

Moain Saleh, pediatra sirio (Juan Flor)

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Moain Saleh, pediatra sirio

bilbao- No había apenas electricidad en Latakia, una de las ciudades “más seguras” del país. La “privilegiada” Latakia se ahoga en la penumbra de las velas, en mitad de un frío invernal sin calefacción. Esta vez apenas había qué comer. Y proliferaban nuevos cementerios en los pueblos de alrededor. Esta vez se había acabado la más diminuta de las esperanzas posibles.

Seis años duró la II Guerra Mundial. Cuando concluyó, al mundo le costó creer el horror del Holocausto. La guerra de Siria ya nos ha traído el espanto de más de 500.000 personas muertas y más de doce millones desplazadas de sus hogares, muchos asentados en campos de refugiados de Oriente Medio y Europa. Moain Saleh también se pregunta, haciendo el paralelismo con la II Guerra Mundial: ¿con qué nos encontraremos cuando un día llegue el armisticio? Mientras tanto, con su terrible crónica de viajeses un testigo directo de lo que en Siria estaba aconteciendo la semana pasada.

Hablemos del “deterioro del conflicto”, tras casi cinco años de guerra.

-La última vez que estuve en Latakia fue hace cuatro meses. Pues bien, en cuatro meses parece que han pasado años. El aeropuerto de mi pueblo era el único que funcionaba en el país como el único aeropuerto internacional de Siria. Ahora lo han convertido en una base militar rusa con más de 400 aviones de guerra, más la base de misiles. Así que han quedado prohibidos los vuelos civiles.

¿Cómo ha viajado hasta Siria?

He ido en avión a Beirut, donde he pasado la noche, para viajar al día siguiente a Siria en coche con un amigo y un familiar que vinieron a buscarme. 230 kilómetros hasta Latakia, habiendo tardado nueve horas por una autopista llena de controles militares. ¡Nueve horas de coche para tan solo 230 kilómetros! Documentación, preguntas, revisión del equipaje, te cachean, revisan el coche de arriba abajo... Son unos controles muy duros. Latakia se ha convertido en una ciudad fantasma, sin electricidad, a oscuras, a la luz tenue de las velas que sale de las casas.

Cuenta que su familia le había pedido que no viajara en esta ocasión

No quieren que arriesgue la vida. Pero sé que con mi presencia les transmitía algo de alegría. Una alegría que dura poco, ya que pronto empiezan a contarte su rosario de tristezas, sin una noticia agradable, en una casa donde se ha instalado el frío, todos con mantas, apenas a cuatro grados de temperatura en la casa. No tengo que decirte todo lo que he llorado en tan poco tiempo. Ahora solo hay tristeza y depresión. Sin quererlo me han hecho ver que ya no pueden más, ni física ni anímicamente. Y económicamente están asfixiados, en las últimas. El dólar valía hace cuatro meses 185 libras sirias, cuando hoy vale 400 libras. No voy a hablar de hospitales, escuelas, carreteras, agua potable o la vida cotidiana. Ni seguridad, ni paseos por las calles, ni visitas de familiares de otras partes del país. Eso cuando no ha muerto alguno de los tuyos, o están heridos, o se han marchado al exilio. Un kilo de carne costaba hace años 175 libras. Ahora vale 5.000.

¿Qué es lo que más le preocupa de los suyos?

La pérdida de toda esperanza. Son muchos los jóvenes que ya saben que no se puede vivir como refugiados en Europa. Aun queriendo salir ahora, la mayoría no tiene dinero para hacer el camino del exilio, que cuesta hasta 6.000 euros por persona. Muchos de los que han salido del país, han salido engañados. Han malvendido la casa, el coche, el terreno, pensando que encontrarán un país en Europa para sobrevivir con mayor esperanza. Sin embargo, han encontrado alambradas, campos de refugiados, indiferencia, mal vivir. En Latakia ya se conoce a gente que ha vuelto del camino de exilio europeo. Así que los demás se dicen: “Si ellos han vuelto, para qué vamos a ir nosotros”.

¿Qué papel está jugando la presencia del ejército ruso en la zona de la costa?

En mi pueblo y la costa siria en general se sienten ahora más protegidos. El Gobierno de Al Asad plantea la cuestión de la siguiente manera: “¿Quiénes son mejores para Siria: nosotros o el Estado Islámico (EI)?”, como si no tuvieran más oposición que el EI, cuando eso no es así. El EI llegó al conflicto al tercer año de la guerra. Los rusos vinieron para bombardear las zonas que están bajo el control del EI, cuando en realidad bombardean más a la oposición política laica que inició las revueltas en Siria. Eso nos hace ver que el Gobierno tiene más miedo a la oposición que al Estado Islámico. Y es que la oposición tiene el apoyo del pueblo de Siria. Así pretenden engañarnos, diciendo que los misiles son para el Estado Islámico.

Por las declaraciones que leemos en Occidente, pareciera que la guerra de Siria es contra el Estado Islámico.

Eso mismo repiten en Siria una y otra vez: que hay que luchar contra el Estado Islámico, pero si el ejercito ruso, el británico, el norteamericano, el alemán, el árabe, todo el mundo está luchando contra el Estado Islámico. Jordania, Qatar, Siria… Pero si el Estado Islámico son poco más de 30.000 hombres distribuidos entre Siria e Irak, sin aviación ni tanques, un enemigo que han agrandado porque su amenaza real es una mentira para destruir esta región.

¿Qué va a pasar? ¿Cuánto más puede durar esta guerra en Siria?

Han hablado mucho de la reunión de Ginebra, pero esa reunión deja a las claras que la Siria de hoy está dividida entre rusos y norteamericanos. Dicen que hay un acuerdo secreto entre ambos para repartirse el país. Rusos a la costa con cazabombarderos, y norteamericanos a la zona del noreste sirio, donde han construido un aeropuerto militar. Es curioso que el ejército ruso no bombardee ni la zona donde están los norteamericanos, ni la zona kurda y no bombardean la oposición del sur y del oeste (que se llama el Ejército Sirio Libre), que está cerca de la frontera con Israel, en el Golán. Es muy curioso.

¿Qué puede sacar Rusia de todo esto?

Cuando se independizaron Letonia y Lituania, los rusos no permitieron que se les dejara sin una salida al Báltico. Lo mismo en el mar Negro con Crimea. Y el Mediterráneo no lo van a dejar. Rusia quiere dominar sin duda la zona para el transporte del gas y del petróleo al Mediterráneo. No va a permitir que le quiten esa posición. Mientras tanto, ¿quién sale perdiendo? Está claro, el pueblo de Siria, con un país vendido y troceado entre Rusia y EEUU.

¿Ha vuelto de su reciente viaje más desesperanzado que hace cuatro meses?

Peor, mucho peor. Antes tenías un hilo de esperanza, poco, pero algo. El país es hoy ya unas cuantas bases militares y un gran cementerio. Para la reunión de Ginebra, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia ha dicho: “nosotros hemos puesto al jefe de la delegación siria”, “nosotros”. Dice el ministro ruso que ha puesto además a un tercer grupo de la oposición para venir a Ginebra. Ellos han puesto. La gente de Siria no pinta nada.

Si usted está desesperanzado, ¿cómo están sus hermanos y hermanas que siguen sobreviviendo allí?

Muy tristes, con una depresión cercana a la enfermedad. Ninguno de mi familia se va a marchar nunca de Siria. Lo que más pena da, y más desesperación alienta, son las preguntas que repiten una y otra vez: “¿Cuándo y cómo vamos a reconstruir este país en ruinas, con un 80% del país sin infraestructura?” “¿Cómo vamos a curar está herida tan profunda de medio millón de muertos por la guerra y doce millones que viven lejos de sus hogares?”. Esa es la dimensión de los daños causados.

Si esa zona de la costa es la más segura, entonces la preocupación diaria estará centrada en qué comer y en cómo combatir el frío.

Se trata de sobrevivir. “Qué vamos a comer, cómo voy a cuidar a mis hijos, cómo consigo leña para calentar algo la casa, ahora que ya no hay ni gasoil ni electricidad”. Nuestra zona era la única de Oriente Medio con bosques de robles que ahora están siendo devastados para dar calor a las familias en sus casas. La gente está cortando árboles preocupada con sobrevivir. Nuestra zona, gracias a Dios, es una zona agrícola, con trigo, verdura, fruta, agua potable, que al menos está quitando el hambre a la gente. Pero nos preguntamos: “¿En otras zonas del norte, o del centro de Siria, qué comen?”. Zonas donde no hay campos plantados por la dificultad de la guerra. ¿De qué vive la gente?

Hemos visto fotografías dramáticas, ‘esqueletos extenuados’, barrios de ciudades cercadas donde no permiten la llegada de alimentos, ni agua, ni medicinas…

Están muriendo de hambre en Damasco. Hay personas que están en los huesos. Hace poco han podido salir grupos de hombres armados de un barrio de Homs, barrios que son ciudades de 300.000 habitantes, que llegaron a un acuerdo con el Gobierno para entregar las armas pesadas que tenían. Pues bien, hemos visto salir con sus fusiles a milicianos esqueléticos que no pesarían más de 40 kilos. Vivían luchando en barrios asediados donde estaba prohibida la entrada de comida desde hace años. Lo increíble es que hayan aguantado. Muchos de los que siguen vivos en Madaya son esqueletos andantes, pero hay muchos Madayas en Siria, porque son muchos los pueblos que se están muriendo de hambre.

¿Cómo se ha recibido la noticia del gran acuerdo nuclear entre EEUU e Irán, que ha dado la impresión de que no ha sentado nada bien en Israel?

En Oriente Medio creemos que Israel estaba al tanto de todas la negociaciones de EEUU e Irán. Es más, aseguramos que solo después de obtener la opinión favorable de Israel, EEUU ha dado el acuerdo por bueno. Nada pasa en Oriente Medio sin permiso de Israel. Es mentira que no les guste el acuerdo, pero le hace quedar a EEUU como más independiente.

¿Qué se sabe de los ataques con los misiles que lanzan los cazas rusos y los norteamericanos?

En el interior de Siria nos informan de que el ejército ruso ha realizado en 40 días un total de 5.500 ataques con aviones militares. Y el ejército norteamericano, 4.500. Son 10.000 salidas de aviación. Allí hacemos cuentas y decimos: “Si cada avión lanza dos misiles, y si cada misil mata a una persona, calcula las personas que habrán muerto y la destrucción que han llevado a cabo”. Pero esto no es todo, los norteamericanos reconocen que el 70% de las bajas son civiles. ¿Quién muere entre estos civiles? Los niños y las mujeres, sobre todo.

Cuando terminó la II Guerra Mundial, los aliados se encontraron con el Holocausto en los campos nazis. ¿Teme que después de cinco años de guerra en Siria el mundo se encuentre algún espanto similar?

En estos barrios de Homs, de Damasco, de Aleppo, hay mucha gente desaparecida que después de cinco años nadie sabe nada de ellos. Estarán en campos de concentración, seguro. Hoy (por el pasado viernes) he leído que una parte de la oposición quiere cambiar a centenares de presos por los presos que tiene el Gobierno. Dice la oposición que esos presos son milicianos iraníes, afganos y paquistaníes, de los que hasta hoy nadie sabía nada de nada. Podemos preguntarnos en qué condiciones estarán los presos que están en manos del ejército del Gobierno de Al Asad. Un Gobierno implacable, con dieciséis tipos de Policía Secreta (del ejército militar, de la aviación, de la seguridad nacional…) Cómo será esa Policía que una de las primeras cosas que exige la oposición es su disolución. Entonces, ¿con qué nos vamos a encontrar algún día?

¿De qué manera se informa en Siria de los muertos que va produciendo la guerra?

En Siria me han contado que las ambulancias acarrean montones de muertos desde la costa a la montaña, en esos 25 kilómetros trasladaron en una sola mañana 20 muertos. No hay más que muertos y más muertos. Unos amigos de Latakia me quisieron llevar a visitar tres cementerios nuevos situados en pueblos que están a dos, tres y cuatro kilómetros de mi casa. “Moain, ven y verás el horror en los cementerios de los mártires”. Todos los pueblos tenían ya antes sus cementerios, pero han tenido que crear otros tres grandes cementerios en apenas cuatro kilómetros a la redonda para enterrar a los muertos de la guerra. Y eso ocurre en la parte que está más protegida de todo Siria. Qué decir del resto, el país entero es un gran cementerio. En uno de esos nuevos cementerios están enterrados más de cien jóvenes de ese pueblo. Allí te cuentan que una familia grande tenía ya 17 muertos en el cementerio de los jóvenes. ¡Diecisiete!

¿Quién tiene la clave para que esto pare ya?

Rusia y Estados Unidos. Si ellos quieren, paran la guerra en un día. Estados Unidos presiona a Turquía, Arabia Saudita y Qatar. Por su parte, Rusia presiona al Gobierno sirio y a Irán. Y ya está. Para la sangre. Pero nadie habla de parar. Así que lo de Ginebra es una pantomima. Todos sabemos que la llave está en las manos de Putin y Obama. Obama y Putin. Ellos tienen la llave de la guerra y la paz.

¿Qué ocurre en su cabeza cuando anteayer estaba en mitad de una guerra y un día después se encuentra en la pacífica Bilbao haciendo vida normal?

Que se me entienda si lamento que la gente viva aquí sin interés alguno por lo que pasa en Oriente Medio, si digo que cada cual va a lo suyo, preocupados por su empleo, o por el fútbol o los reality show de la televisión. Acabo de volver de una guerra y puedo ver la superficialidad por la que nos dejamos embaucar en Occidente. Me refugio en mi trabajo de pediatra en Bilbao, que es lo que me ayuda a sobrellevar los problemas que tienen mis amigos y mi familia en Siria, que desde las cuatro de la tarde -que se hace de noche-, hasta las seis de la mañana, están en Siria cubiertos con mantas para soportar el frío. Con ganas de que llegue el amanecer, pero no el del sol -que también-, sino el amanecer de la paz deseada. Volveré a Siria en el mes de marzo. ¿Podrán sobrevivir?, me pregunto. Mientras tanto, en Bilbao vivo suspirando por esa paz que nunca llega. Esa paz por la que no dejamos de rezar conjuntamente al Dios cristiano y al Dios musulmán.

las claves

“En ciudades como Latakia ya se conoce a gente que ha vuelto del camino de exilio europeo”

“Hay muchos ‘Madayas’ en Siria, porque son muchos los pueblos que se están muriendo de hambre”

“Obama y Putin tienen en Siria las llaves de la guerra y de la paz. Si quieren, paran la guerra en un día”


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