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Rajoy confía en que los barones obliguen a Sánchez a girar hacia la ‘gran coalición’

El líder del PSOE rechaza su oferta de apoyarle en los territorios que recuperó gracias a Podemos si le permite gobernar

Igor Santamaría - Jueves, 28 de Enero de 2016 - Actualizado a las 06:11h

Mariano Rajoy, en un momento de su intervención en la entrevista que concedió ayer a ‘El programa de Ana Rosa’, de ‘Telecinco’.

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Mariano Rajoy, en un momento de su intervención en la entrevista que concedió ayer a ‘El programa de Ana Rosa’, de ‘Telecinco’.

Donostia- Solo horas después de que el azote de la corrupción desnudara las miserias del PP, Mariano Rajoy salió a escena para restar trascendencia a una nueva operación policial en relación a si podría enfangar sus aspiraciones de mantenerse en el poder. Su fe está depositada en que los barones socialistas hagan valer su peso en el Comité Federal del próximo sábado para apear a Pedro Sánchez de su intención de configurar un gobierno de izquierdas. El presidente en funciones, entregado a la estrategia de Felipe González para conformar la gran coalición gracias a la abstención del PSOE y desterrar así las pretensiones de Podemos, se mostró dispuesto a extender su propuesta de un Ejecutivo “moderado y sensato” para el Estado español al resto de instituciones locales y autonómicas que el partido de Ferraz recuperó merced a sus acuerdos con la marca liderada por Pablo Iglesias. Rajoy, que negó haber conversado con el expresidente y con cualquier otro dirigente socialista de peso contrario a los objetivos de Sánchez, ofreció al PSOE mantenerle al frente de esos ayuntamientos y comunidades donde gobierna ahora a cambio de que el secretario general de los socialistas le permita continuar en La Moncloa, pero este último sigue enrocado en su negativa. “El partido del Gürtel, de la corrupción en Valencia y en Castilla-La Mancha, de los recortes, la reforma laboral, de Bárcenas… No creo que haya ningún argumento para que el PSOE lo apoye, por activa o por pasiva”, zanjó el líder socialista. “Es más -insistió Sánchez-, lo que nos están pidiendo millones de españoles es que el PP deje de ser Gobierno, y yo tenderé la mano tanto hacia la izquierda como a la derecha para encabezar una alternativa que regenere la vida democrática en nuestro país”.

Rajoy añadió que el PP podría ceder sobre asuntos programáticos que atañen a la reforma laboral y la ley de educación, ubicando sus líneas rojas en la unidad de España y la soberanía nacional que comparte con el PSOE. “De todo lo demás se puede hablar, sabiendo que esas negociaciones no son fáciles”, señaló en El programa de Ana Rosa, de Telecinco, recurriendo a un programa matinal de máxima audiencia y con un perfil de espectador determinado para explayar sus ideas tras su primera negativa a someterse al debate de investidura. El líder del PP reveló que ha telefoneado más veces al dirigente socialista pero que ha sido éste quien ha rechazado volverse a verse, extremo que Sánchez le afeó. “Rajoy me reprocha que no me he reunido con él, y yo le digo que le insto públicamente a que me llame, y mañana mismo estoy en Moncloa”, reclamó. “Ahora bien, también le digo que dialogar es escuchar cosas que no le van a gustar porque le diré que tenía que haber dimitido hace dos años, cuando mandó el sms a Bárcenas, y que debe dar un paso al frente y presentar su candidatura a la investidura”, espetó el secretario general del PSOE. Pero el presidente en funciones cree que los casos de corrupción que le cercan son antiguos y no afectan al fondo de las conversaciones.

El discurso de Rajoy no se sale de su oferta de gobierno a PSOE y Ciudadanos, con distintas fórmulas, en tanto que la alternativa que a su juicio baraja Sánchez la descalificó como un “disparate inviable” y “una catástrofe” que puede ser muy perjudicial para los intereses y el crecimiento económico. “Sería un gobierno condenado al fracaso desde su propio nacimiento”, avisó, recordando que el PP dispone de la mayoría absoluta en el Senado para intentar frenar las reformas constitucionales “que dicen querrían hacer”. El líder popular descartó las especulaciones sobre un gobierno del PP donde él no sea el candidato o apoyar a Sánchez para que el socialista fuera el presidente. “El PP ha ganado las elecciones y conviene respetar a la gente, tendría su gracia que el PSOE no consiguiera el apoyo de Podemos y lo tuviera que apoyar el PP, ¿cómo se le explica eso a los votantes del PP?”, interpeló. Rajoy no quiso anticipar qué le dirá al rey Felipe VI en la nueva ronda de contactos cuando le cite el próximo martes en “este juego de pillos en el que todo el mundo habla” pero todo apunta que le repetirá su posición del pasado viernes, y es que, “a diferencia de otros”, matizó que él no le da instrucciones al monarca.

rotundo noEn paralelo, Sánchez se desmarcó de las preferencias de González y de ex altos cargos de PSOE y PP, y se amparó en la macrorredada de Valencia para sostener que “hoy en España todas las fuerzas políticas que quieran regenerar la vida democrática tienen que cumplir una condición necesaria, y es que el PP pase a la oposición”. Según el secretario general del PSOE, Rajoy se equivoca en su esquema de mantener el trono con contrapartidas porque “vuelve a pensar que la única solución es mantenerse él en el sillón, cuando es parte del problema y no de la solución política”. “Desde aquí le digo no, un no rotundo, ya que con los gobiernos autonómicos y municipales no se juega”, zanjó.

Iglesias aún aguarda una respuesta concreta del socialista, instándole a que deje de “marear la perdiz”. No solo porque los tiempos se eternizan sino porque teme que la presión interna acabe devorando a Sánchez. “Hago un llamamiento al PSOE más sensato para que no se ponga de acuerdo con las derechas y plantee un Gobierno con nosotros”, proclamó el líder de Podemos, ilusionado en un pacto raudo si el máximo responsable de Ferraz le gana el pulso a González y Susana Díaz. Desde Ciudadanos, Albert Rivera admitió que Rajoy no puede ser adalid de la lucha contra la corrupción, algo que “condiciona todo”, pero que “no es un problema que solo afecta al PP”, apostando por la alianza de amplio espectro. De lo que suceda en el cónclave socialista dependerá el giro de las negociaciones, y a ello se aferra Rajoy, y no pocos rostros de la vieja guardia socialista.


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