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DERROTA EN BILBAO

Bombardeados en San Mamés

DERROTA EN BILBAO | El eibar se adelanta ante el athletic y compite bien en varias fases del derbi, pero cae goleado al ser incapaz de contrarrestar el fútbol directo del rival y los constantes centros a su área

Marco Rodrigo - Lunes, 25 de Enero de 2016 - Actualizado a las 06:10h

Markel Susaeta salta por encima de Asier Riesgo ante la mirada de Pantic, ayer en San Mamés.

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Markel Susaeta salta por encima de Asier Riesgo ante la mirada de Pantic, ayer en San Mamés.

Se puede perder en San Mamés, una derrota susceptible de entrar dentro de lo previsible para un equipo como el Eibar. Te pueden incluso caer cinco, como ayer, si compites con cierto decoro como fue el caso. Pero seguro que Mendilibar regresó a casa fumando en pipa, más que nada por el modo en que los suyos encajaron lamanita. Había avisado el técnico de Zaldibar antes del derbi. Había dicho que el Athletic es un equipo directo, que mete muchos balones al área rival. Y fue justo así como los rojiblancos consiguieron ayer deshacerse del cuadro armero, bombardeando su parcela para encontrar en ella remates de calidad. Ni siquiera les sirvió a los azulgranas adelantarse nada más comenzar el duelo, como en Anoeta. Los goles cayeron después uno tras otro, generando un marcador final que, en cierto modo, tapa algunas realidades del partido. Porque el Eibar perdió 5-2, cierto, pero tuvo sus momentos, tuvo sus opciones.

Para intentar puntuar por primera vez como visitante en Bilbao en toda su trayectoria en los banquillos, Mendilibar apostó por la continuidad. Lo que funciona no se toca, así que de inicio jugaron los mismos que golearon al Granada el pasado lunes, con la excepción de Luna en el lateral zurdo. El sevillano, con problemas físicos, fue relevado por Juncá, y la sensación inicial apuntó a que poco habían cambiado las cosas respecto al último duelo de Ipurua. En un par de minutos, el Eibar se puso por delante gracias, en parte, al estado de gracia de Borja Bastón. Lo cierto, sin embargo, es que el punta madrileño solo tuvo que culminar una gran acción colectiva de su equipo. Ander Capa encontró hueco para subir por el carril derecho, centró al área para que Sergi Enrich dejara pasar el esférico, y Bastón situó en trece su cuenta particular. Luego llegarían más.

acoso localPero antes hubo que sufrir un bombardeo en toda regla, un acoso de fútbol directo por parte del Athletic que arrancó en cuanto Herrerín recogió el esférico de su portería tras el 0-1. Los rojiblancos apretaron de lo lindo al verse en desventaja, y no tardaron en generar la sensación de que aguantar su asedio iba a resultar harto complicado. No había ocasiones claras para el cuadro local, pero el peligro se olía en cada acción. En una de ellas, además, se lesionó Iván Ramis. Y con el defensa aún renqueante sobre el césped, empató Aduriz. El punta donostiarra remató en semitijera el ya entonces enésimo centro lateral de su equipo, este de De Marcos, para establecer la igualada. Fue un golazo, pero resulta inevitable lamentar que uno de los encargados del marcaje del punta jugaba en precarias condiciones físicas.

Solo se habían jugado doce minutos de partido y el marcador ya reflejaba un empate a uno. Pantic relevó al lesionado Ramis, y el duelo entró en una fase de igualdad, o incluso de ligera superioridad visitante. El Eibar era el Eibar, un equipo de presión alta, con las ideas claras, rápido en las transiciones y seguro en su línea de retaguardia. Gracias a ello dispuso de una oportunidad inmejorable en las botas de Saúl Berjón. El asturiano presionó al exarmero Eneko Bóveda, ayer central de emergencia en el Athletic, y se plantó solo ante el meta local. Herrerín apenas le cerró ángulo, esperó y se precipitó ante la sangre fría de Saúl, venciéndose rápido. El armero, ante tal circunstancia, quiso asegurar con un disparo elevado que se estrelló en el larguero. Ahí pudo estar medio partido, porque justo entonces el Athletic le dio la vuelta a la tortilla, y pasó a dominar a base de intensidad y de juego directo. En esas, un balón largo a la espalda de Capa se lo tragó el de Portugalete, generándose en la acción inmediatamente posterior un córner fatídico.

El segundo episodio del bombardeo al área armera lo protagonizó esta vez Sabin Merino, cabeceando en el primer palo para establecer el 2-1. Pero aún había más antes del descanso. En una falta prácticamente frontal, el envío de Beñat a pierna cambiada no pudo interceptarlo Dos Santos, y Laporte puso tierra de por medio con la testa. El Eibar se marchó, así, al vestuario con un 3-1 adverso que podía resultar engañoso, aunque solo en parte. Y es que los de Mendilibar habían conseguido ofrecer por momentos una versión muy competitiva que les colocó en ventaja una vez y que debió significar el 1-2. Pero también dejaron la sensación de oponer escasa resistencia en el corazón de su área al fútbol directo que proponía el Athletic.

La segunda parte arrancó con la entrada de Escalante relevando a Adrián en el pivote, y con un penalti de Laporte sobre Keko que Borja Bastón aprovechó de forma impecable. El Eibar se metía otra vez en un partido del que el Athletic se encargó de sacarle rápido. Y lo consiguieron los locales, de nuevo, gracias a un centro lateral rematado en el área. Rematado, eso sí, de qué manera. Aritz Aduriz aprovechó el envío de Balenziaga para conectar a botepronto y con la zurda un potentísimo disparo ante el que poco pudo hacer Riesgo. Fue un tanto menos estético que el del 1-1, pero de ejecución más complicada.

El Eibar no encajó el golpe del todo mal, se mantuvo firme e insistente durante los diez minutos posteriores al tanto. Pero poco a poco la llama azulgrana se fue apagando...

sin emociónCon media hora de encuentro aún por delante, la poca incertidumbre que podía existir por el resultado terminó de desaparecer. Y no ocurrió por culpa de un gol, ya que el quinto del Athletic, de Dos Santos en propia puerta, no llegó hasta el minuto 80. La emoción voló, más que nada, porque el Eibar abdicó ante un rival que no estaba dispuesto a ceder más puntos en su lucha por los puestos europeos. Al menos hubo un aliciente en clave armera, el regreso de Jota Peleteiro, que disputó el tramo final del encuentro escorado a la izquierda. Su incorporación a la plantilla genera bastantes dudas. Primero, porque últimamente el esquema azulgrana no ofrece lugar a los mediapuntas como él. Y segundo, porque la ubicación del gallego como interior tampoco es que le lleve a cumplir con lo que a estos se les presupone en el Eibar: meter buenos balones en el área. Ayer Jota, sin mostrarse desafortunado, buscó más la asociación en corto que el juego directo. Todo ello dentro de un equipo que, a diferencia del que subió a Primera, no juega para él.

Ojalá el propio futbolista se encargue de desmentir sobre el campo estas sensaciones. Y ojalá el equipo desmienta el sábado que viene contra el Málaga el resultado de San Mamés. Tiene 33 puntos y quedan 17 partidos, por lo que la situación invita a trabajar con calma para lograr cuanto antes el primer objetivo, la permanencia. ¿Cotas más altas? Si en algo hace daño lo de ayer es en eso. Porque el equipo está prácticamente salvado, pero, visto lo visto, las aspiraciones europeas le pueden venir bastante grandes.


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