Diario de GipuzkoaDiario de Noticias de Gipuzkoa. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Quousque tandem...!

El ejemplo de CAF

Domingo, 24 de Enero de 2016 - Actualizado a las 09:54h

Que la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantxa Tapia, dijera el viernes, en una visita a la cooperativa Orkli de Ordizia, que el hecho de que Euskadi sea un país atractivo para las inversiones extranjeras, no significa que “está en venta”, contraponiendo a lo que escribía el pasado domingo en esta columna, es lo que le obliga su condición de miembro de un gobierno que tiene que velar por el interés general de los vascos.
Que las inversiones que llegan a Euskadi deben tener carácter industrial, tener capacidad de generación de puestos de trabajo y mantener el poder de decisión en Euskadi no solo son principios indispensables que defiende el Gobierno Vasco, sino que son compartidos por el conjunto de los ciudadanos vascos en tanto que suponen de progreso y riqueza para este país, pero, salvo excepciones, la entrada de capital externo, en algunos casos de carácter especulativo, en nuestras empresas puede suponer la desaparición en el tiempo de esas condiciones, si previamente no se ponen en marcha instrumentos de contención.
Ese era, precisamente el objetivo de titular la columna: “Un país en venta”. Una llamada de atención a los agentes políticos, empresariales, financieros y sociales de este país a favor de la puesta en marcha de una entidad de capital para que con mentalidad industrial y vocación de permanencia y largo plazo realice inversiones en empresas vascas, bien con carácter sustitutorio ante la falta de continuidad en la propiedad, de expansión para responder a las necesidades de desarrollo, inversión en I+D e internacionalización y, por último, de apoyo a procesos de concentración y formación de alianzas.
La propuesta de la necesidad de defender de manera estratégica el tejido empresarial vasco no es nueva, aunque sí lo es bajo la formulación de la constitución de una entidad de iniciativa privada con apoyo público que haga más operativa la toma de decisiones en la coyuntura en la que nos encontramos como consecuencia de la mayor de las crisis que hemos conocido hasta ahora. El objetivo es evitar el traslado de los centros de decisión de nuestras empresas a otras instancias ajenas a los intereses de este país y garantizar su anclaje y arraigo en el territorio para garantizar su continuidad y legar un futuro a las generaciones venideras.
En este país se han producido muchos casos de éxito de que ante la posibilidad de la desaparición de las empresas o la pérdida de su control se ha producido una reacción de todos los agentes políticos, económicos y sociales para salvarlas. Uno de ellos es el de CAF, que acaba de conseguir en el Reino Unido el mayor contrato de su historia en Europa por un importe de 740 millones de euros y al que, probablemente, le seguirá otro en los próximos meses también de importancia en ese país, y otro, el de Papresa, el fabricante de papel de Errenteria, que en la crisis de los años 90 estuvo a punto de desaparecer y que gracias a la entrada de los trabajadores en el capital sigue hoy activa, aunque en manos del fondo de capital riesgo estadounidense KKR, tras su compra al grupo Gallardo.
En caso de CAF es paradigmático por la reacción que tuvieron en los años 90 del pasado siglo el entonces máximo responsable, José María Baztarrica, y el recientemente nombrado presidente de la compañía, Andrés Arizkorreta, entre otros, que ante la situación de crisis en la que se encontraba la empresa por la marcha de sus pequeños accionistas y estar sometida a regulaciones de empleo durante cuatro años, consiguieron que las tres cajas de ahorro vascas entraran con el 29% del capital de la empresa y los trabajadores, a través de la sociedad instrumental Cartera Social, controlaran un 18% para evitar, precisamente, su adquisición por parte de algún competidor extranjero con las consecuencias negativas que ello tendría para la compañía. A día de hoy, Kutxabank tiene el 19,6% de las acciones de CAF y los trabajadores cuentan con el 26,72%.
Gracias la visión que en aquel tiempo tuvieron gentes como Baztarrica o Arizkorreta hoy CAF es un icono de la industria vasca y un exponente en el mundo de marca Basque Country en la construcción de trenes, metros y tranvías con una cartera de pedidos que suma los 5.500 millones de euros, casi el 90% procedente del mercado exterior, y con una plantilla que alcanza las 2.700 personas. El peso que tiene la actividad de CAF en la economía guipuzcoana no solo se traduce en términos de progreso y riqueza colectiva, sino que cada mes se mide cuando la estadística que realiza la dirección de Comercio de Gipuzkoa del ministerio de Economía y el ICEX, a partir de datos de la Agencia Estatal Tributaria, sobre el flujo de las exportaciones se distorsiona cada vez que la constructora de ferrocarriles entrega un pedido.
Afortunadamente en este momento, Euskadi no está en venta, porque todavía hay empresarios que, a pesar de las tentadoras ofertas que reciben, deciden seguir al frente de sus negocios por el arraigo con el territorio. Este país está siendo objeto de deseo por parte de inversores foráneos que debido al exceso de liquidez monetaria de los mercados y la falta de demanda existente en otras actividades por la situación de incertidumbre e inestabilidad económica que existe en el mundo y en el Estado español, están poniendo sus ojos en empresas vascas punteras en tecnología e inversión en I+D con producto, capacidad y mercado que, o bien, necesitan un socio inversor para no limitar su desarrollo o están en venta por la falta de continuidad de sus actuales propietarios.
El caso del Grupo Ikor es elocuente sobre la urgente necesidad que existe en este país para poner en marcha nuevos instrumentos financieros, al margen del sistema bancario que está demostrando sus limitaciones para relanzar con base sólida la economía, el desarrollo de nuestras empresas y la puesta en marcha de nuevos proyectos industriales.
Las declaraciones del director general del Grupo Ikor, Jon Sierra, en la entrevista que hoy publica NOTICIAS DE GIPUZKOA ilustran de manera clara esa situación cuando afirma que la empresa donostiarra no ha tenido más remedio que dar entrada en su capital a un socio inversor industrial por el efecto negativo que el actual sistema financiero, poco dado a realizar inversiones en I+D, estaba teniendo en el crecimiento de la compañía donostiarra que se quiere posicionar dentro de las 100 primeras del mundo en el diseño y fabricación de circuitos electrónicos.
Aunque la operación no forma parte de los cánones de una adquisición pura y dura de una toma de control mayoritario del capital, sino que se trata de un funcionamiento a modo de alianza, debido a la complementariedad de los productos que tiene Ikor con el grupo alemán inversor, a lo que hay que añadir la potenciación del centro de I+D de Donostia, lo cierto es que la compañía donostiarra igual no se hubiera planteado la situación si hubiera tenido la suficiencia y disponibilidad de medios financieros para llevar a cabo sus planes de crecimiento en solitario como lo ha hecho en sus 35 años de historia.
En los próximos meses se pueden producir situaciones de entrada de inversores extranjeros en empresas vascas aprovechándose de la falta de continuidad de los actuales propietarios. Si quien adquiere la empresa es un inversor industrial con vocación de permanencia la situación podría ser la menos mala, pero si por el contrario, el adquiriente es un fondo de capital riesgo, el escenario cambia radicalmente porque el objetivo de estos agentes es maximizar la rentabilidad en el menor tiempo posible.
El último caso es la adquisición del productor de rodamientos para el sector de la aerogeneración Laulagun Bearings de Olaberria por el fondo de capital riesgo Portobello debido a los problemas que tienen sus propietarios para garantizar la continuidad de la compañía. En principio, no hay que dudar de la vocación industrial y de permanencia de esta entidad con sede en Madrid, pero las incógnitas pueden saltar cuando se ve su portafolio de inversiones.
 En la cartera de participadas están empresas como la guipuzcoana Angulas Aguinaga o Mediterránea, una compañía de catering para hospitales, entre los que se encuentran los de Navarra, que en su tiempo originó protestas de sus pacientes por la mala calidad de la comida, a las que hay que sumar la conservera navarra IAN. También se encuentran Vitalia Home, que se dedica a gestionar residencias para mayores o Iberconsa, cuyo objeto social es la producción de productos de mar congelados. Estas tres últimas inversiones realizadas el año pasado. En las últimas semanas Portobello Capital se ha interesado en la compra del fabricante de especias Ramón Sabater de Murcia presentando una oferta de 110 millones de euros por la compañía en pugna con otros dos fondos. La inversión en Laulagun Bearings es la última operación de Portobello Capital y la primera en una compañía industrial. l


COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Gipuzkoa se reserva el derecho a eliminarlos.
  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902