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Iglesias empuja a Sánchez a una investidura incierta y cuestiona su liderazgo

La propuesta de gobierno de coalición de Podemos provoca que Rajoy se retire de la votación de momento y deje vía libre al socialista para que lo intente

Míriam Vázquez - Sábado, 23 de Enero de 2016 - Actualizado a las 06:11h

Iglesias compareció rodeado de ‘ministrables’, entre ellos el candidato de En Comú-Podem, Xavier Domènech (segundo a la derecha).

Iglesias compareció rodeado de ‘ministrables’, entre ellos el candidato de En Comú-Podem, Xavier Domènech (segundo a la derecha).

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Iglesias compareció rodeado de ‘ministrables’, entre ellos el candidato de En Comú-Podem, Xavier Domènech (segundo a la derecha).

donostia- Pablo Iglesias provocó ayer un terremoto de imprevisibles consecuencias para el futuro del socialista Pedro Sánchez. Todo comenzó cuando el líder de Podemos reveló la oferta de gobierno de coalición que presentará al PSOE para apoyar su investidura, una propuesta que recoge puntos difícilmente asumibles para los socialistas como la creación de un ministerio que aborde las reivindicaciones nacionalistas y que estaría en manos de la candidatura catalana de Podemos, que para colmo defiende un referéndum independentista;e Iglesias reivindicó ser el vicepresidente. La propuesta ponía en un aprieto a Sánchez porque, si la rechazaba, aparecería ante la opinión pública como el culpable del fracaso del gobierno de izquierdas y de que Mariano Rajoy volviera a gobernar. En algunos ámbitos interpretaban que Iglesias perseguía exactamente ese objetivo, poner condiciones de máximos para ir a las elecciones. Aceptar la propuesta era igualmente complicado porque varios cargos socialistas la tacharon de humillación y dejaron ver que no la aceptarían. Por si fuera poco, el panorama se le complicó más a Sánchez cuando la oferta de coalición provocó que Rajoy diera un paso atrás y rechazara someterse el primero a la sesión de investidura, con el argumento de que hay otras mayorías con más apoyos.

El rey español arrancará otra ronda de contactos la próxima semana, donde deberá aclararse si Sánchez se presentará el primero a la investidura. Si lo hiciera y no lograra los votos necesarios, los barones socialistas que han estado al acecho en las últimas jornadas previniendo contra Podemos podrían precipitar un cambio de estrategia o, incluso, de liderazgo. Cabe recordar que el PSOE tenía pendiente fijar la fecha para su congreso de renovación en un comité federal que tendrá lugar el sábado de la próxima semana, en el que la poderosa federación andaluza de Susana Díaz podría estar esperando su momento.

El orden de las investiduras es determinante porque, si Rajoy lo hubiera intentado primero, hubiera fracasado, se hubiera quemado como opción y hubiera dado impulso a las negociaciones de Sánchez. Pero, si Sánchez lo intenta primero y no logra culminar con éxito las negociaciones para una alternativa de izquierdas que además necesitará a los nacionalistas vascos y catalanes, la presión interna en el socialismo podría obligarle a explorar una gran coalición con el PP y dejar que gobierne Rajoy, o bien a abandonar el liderazgo del partido.

coaliciónPor sorpresa y sin haberlo hablado previamente con los socialistas, Pablo Iglesias propuso tras reunirse con el rey un gobierno de coalición con él mismo como vicepresidente. A simple vista, la propuesta podría parecer lógica porque hubiera sido muy arriesgado un gobierno socialista sin ser la lista más votada, con solo 90 escaños sobre un total de 350, y con la posibilidad de que Podemos ejerciera la oposición en determinadas cuestiones y que no se hiciera corresponsable de los eventuales recortes económicos impuestos por la Unión Europea. Pero en realidad puso en un aprieto a Sánchez insinuando que pide para Podemos ministerios clave como Sanidad, Educación, Interior o Economía y, sobre todo, proponiendo crear un ministerio para dar cauce a las reivindicaciones nacionalistas, una cartera que, para más señas, estaría liderada por Podemos, por la candidatura catalana (quizás por Xavier Domènech), que defiende el referéndum.

El problema estriba en que es complicado que los barones cedan a Podemos el ministerio de un ámbito tan estratégico como la articulación del país, cuando además el PSOE presentó la reforma federal de la Constitución como uno de sus pilares programáticos. La visión plurinacional de Podemos puede chocar con el discurso de la unidad de España que defiende Susana Díaz. En algunos ámbitos se apunta ya que ceder ese ministerio a un catalán que defiende el referéndum jamás pasará la criba del comité federal socialista.

Iglesias insinuó otras propuestas controvertidas como retransmitir las negociaciones por televisión, con debates cara a cara. Pero ayer Sánchez no vio mayor problema a ninguno de los ejes planteados, ni siquiera a la negociación transparente, y apostó por explorar un gobierno del cambio. Ambos evitan aparecer como los responsables de romper el acuerdo y han quedado en hablar a lo largo del fin de semana.

Iglesias propuso también que la Izquierda Unida de Alberto Garzón entre en el gobierno, cuyos ministerios serían distribuidos de manera proporcional en función de los resultados electorales. Fue directo al grano y añadió que áreas clave como las de economía, defensa, interior, educación, sanidad o servicios sociales deberían estar ocupadas por personas comprometidas que personifiquen el cambio.

medidasPidió un plan de medidas urgentes para los cien primeros días de gobierno, que comprendería frenar los desahucios y los cortes de suministro por pobreza sobrevenida, y ayuda para los desempleados que no reciben prestación alguna y las mujeres maltratadas que no tengan solución habitacional inmediata. De saque, no citó el referéndum, de modo que se entiende que desaparece definitivamente como línea roja en las condiciones para apoyar al socialismo. De hecho, cuando citó la reforma constitucional, solo habló de buscar un mejor encaje a los territorios.

Más tarde, a preguntas de los periodistas, precisó que siguen defendiendo la consulta, pero que todas las propuestas se pueden discutir. Iglesias ha pensado incluso en un mecanismo para forzar al PP a debatir una reforma constitucional, ya que los votos de los populares son necesarios para llegar a los dos tercios del Congreso que se precisan para tocar el núcleo de la norma. Pretende convocar una consulta previa que pregunte a los ciudadanos si consideran necesaria esa reforma, y el resultado serviría para presionar a Rajoy. Se ampara en el artículo 92 de la Constitución española.

Tras el paso atrás de Rajoy, el líder de Podemos volvió a comparecer para arrogarse la victoria. Confió en que Sánchez “esté a la altura” y que arranquen las conversaciones para empezar a acordar compromisos y conformar un gobierno alternativo.

acepta negociar


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